Maratonista Alex Vanegas detenido por tercera vez en el Chipote por Policía Orteguista

Su hijo Byron Vanegas fue a dejarle alimentos hoy al Chipote y los guardas le dijeron que está “bajo proceso de investigación que dura 48 horas”, pero no dijeron porqué delito se le está investigando

Alex Vanegas, de 62 años, el maratonista autoconvocado. LA PRENSA/R.FONSECA

El maratonista Alex Vanegas Potoy, de 61 años, está preso en las mazmorras de la Dirección de Auxilio Judicial de Managua, sede del histórico centro de torturas. Fue secuestrado el domingo 14 de octubre por la Policía Orteguista en el sector de la rotonda Jean Paul Genie de Managua, cuando se disponía a participar en la marcha “Unidos por la Libertad”, contra el régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Su hijo Byron Vanegas fue a dejarle alimentos hoy al Chipote y los guardas le dijeron que está “bajo proceso de investigación que dura 48 horas”, pero no dijeron por cuáles delitos se le está investigando.

Además, le explicaron que hubo un error en la lista que dio a conocer ayer la policía orteguista donde aparece con el nombre de José Alejandro Vega Potoy, por eso se pensó que era otra persona.

Según su hijo, el atleta fue arrestado cuando daba vueltas por la rotonda Jean Paul Genie, porque su papá llega a correr mucho antes que inicien los plantones o marchas contra el régimen.

“Estamos esperando que se cumplan mañana las 48 horas y que lo dejen en libertad porque él no ha cometido ningún delito, correr no es delito”, sostuvo su hijo.

Tres veces capturado

El maratonista Vanegas ha sido detenido en dos ocasiones anteriores, una en agosto y otra  en septiembre pasado.

La primera vez lo detuvieron por el sector del Auto Lote El Chele, cuando fue capturado por oficiales de la Policía Orteguista, pero fue liberado horas más tarde.

Luego, se reportó su detención en un barrio de Masaya, cuando corría con una bandera azul y blanco en una de sus manos, pero igualmente horas después fue liberado.

Alex empezó a correr a los 39 años por salud, pero cuando vio que “estaban atacando a los chavalos desarmados de la UNAN-Managua” se le ocurrió “irles a dar apoyo, por lo menos moral, y hacer acto de presencia dando vueltas a la rotonda universitaria”, según relató a LA PRENSA.

Luego decidió dar una vuelta por cada víctima caída en las protestas, “en homenaje a esos que ya no pueden hablar, mucho menos correr”.

Y luego se trasladó, siempre corriendo, a la rotonda Jean Paul Genie, a la rotonda de la colonia Centroamérica y, para terminar su maratón, a la rotonda Rubén Darío, situada junto a Metrocentro.

Todos los días se levantaba a las 5:30 de la mañana para salir a trotar con carteles que dicen: “corro para correr a Daniel”.