Represión orteguista obliga a familias enteras exiliarse en Costa Rica

La familia Martínez Velásquez, del municipio de La Concepción, en Masaya, en julio pasado se vieron obligados a dejar Nicaragua, después que paramilitares y Policías Orteguistas ingresaron a ese municipio.

Costa Rica

La familia Martínez Velásquez se refugió en Costa Rica. LA PRENSA/Manuel Esquivel

La represión desatada en diferentes partes del país por parte del régimen Ortega-Murillo ha llevado al desplazamiento forzado de familias enteras, que han llegado a Costa Rica en busca de refugio y protección.

La familia Martínez Velásquez, del municipio de La Concepción, en Masaya, es una de ellas, en julio pasado se vieron obligados a dejar Nicaragua, después que paramilitares y Policías Orteguistas ingresaron a ese municipio.

Ellos ofrecieron su testimonio a la delegación del Mecanismo Especial para Nicaragua (Meseni ), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que está de visita en Costa Rica. Igual que lo hizo el secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Álvaro Leiva Sánchez.

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Tres de los miembros de la familia Martínez Velásquez son médicos y durante las protestas habilitaron su casa como un pequeño hospital, para atender a los heridos en La Concha.

Verónica Martínez Velásquez y sus hermanos empezaron acudiendo en las marchas auxiliando a heridos. Hoy ella se siente orgullosa de su familia que perdió todo por ayudar a otros.

El 15 de julio los paramilitares junto a la Policía Orteguista (PO) «llegaron matando gente», recuerda la doctora Verónica Velásquez, madre de Martínez, quien señala que eso les llevó a esconderse.

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Al día siguiente los paramilitares «saquearon nuestra casa, como mudansa, llegaban los camiones y se llevaron absolutamente todo… hablamos de muebles, camas, cocinas, refrigeradores, computadoras, cosas personales».

Velásquez recuerda que fueron los llamados CPC de ese municipio quienes les denunciaron. El 23 de septiembre Velásquez y su hijo José Luis Martínez fueron acusados en los tribunales junto a otras 26 personas acusados por terrorismo.

«Nunca nos vamos arrepentir»

Pese a todo Velásquez dice «nunca nos vamos arrepentir» porque prevaleció su conciencia de médico y de cristiano, porque no puede ser cómplice de «semejante barbarie».

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Y fue por ello que la familia que dijo ser católica debió abandonar la tierra que les vio nacer.

José Martínez, esposo de Velásquez señala «la gran fuerza de nosotros es la fe… cuando uno ve las cosas y los acontecimientos con clave de fe los problemas se asumen de una manera muy diferente».

Para los miembros de esta familia concheña el exilio forzado es traumático, pero Martínez ve un propósito por todo lo que han pasado. «Nos satisface que el día de mañana vamos a regresar y con la frente en alto», manifestó Martínez.

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