Caras conocidas en postemporada: El paso de Kenley Jansen y Junior Guerra por Nicaragua

Para uno la luz al final del túnel apareció cuando por su cabeza en un momento pensó retirarse del beisbol, para el otro sucedió cuando los Dodgers habían decidido dejarlo en libertad, pero en la idea de lanzar encontró el refugio

Junior Guerra y Kenley Jansen. LAPRENSA/LGONZALEZ

Para uno la luz al final del túnel apareció cuando por su cabeza en un momento pensó retirarse del beisbol, para el otro sucedió cuando los Dodgers habían decidido dejarlo en libertad, pero en la idea de lanzar encontró el refugio. El primero es Junior Guerra, un venezolano de 33 años y con tres en Ligas Mayores, el segundo es Kenley Jansen, un curazaleño de 31 años pero que debutó en 2010 en la gran carpa. Ambos tienen detalles en común: jugar en la MLB, estar en postemporada, tener posibilidades de ser campeones (uno con los Cerveceros  y el otro con los Dodgers) y sobre todo, haber jugado en la Liga Profesional de Nicaragua.

Terminó dando guerra

Hay una imagen de Junior Guerra que los fanáticos de los Tigres de Chinandega no olvidan. El Estadio Roque Tadeo Zavala convulsionando, gradas llenas y el público enérgico. Guerra estaba en el montículo, era el sexto partido de la final de la Liga Profesional de la temporada 2012-2013, la serie estaba 3-2 a favor de los Tigres y el venezolano tenía en sus manos la oportunidad de sacar el último out frente a Leivi Ventura. Y no resbaló, ponchó un el lanzamiento de tenedor o “split finger” al bateador y se consagró como el lanzador Más Valioso de la final.

Guerra lanzó 4.1 entradas en el último desafío y 11 entradas sin carreras en toda la final. “Yo recuerdo que le dije al mánager que lo usáramos en el quinto partido, el que perdimos por el jonrón de Danilo Sotelo y me dijo que no le daba mucha confianza porque tiraba muchas bolas. Ahí le expliqué que no era eso, es que tiraba el split y eso es mortal para los bateadores. Hasta la fecha y ese es su principal arma en las Grandes Ligas”, recuerda Cairo Murillo.

El derecho de San Félix, Venezuela fue traído a Nicaragua en la temporada 2012-2013. La campaña ya había empezado, el mánager era el cubano Germán Meza, el coach de pitcheo Cairo Murillo, Davis Hodgson en la gerencia del equipo y Enrique Gasteazoro era el presidente. “No recuerdo exactamente quien hizo la recomendación, pero si no me equivoco ganaba 3,000 dólares”, afirma Gasteazoro. Ahora Guerra se embolsa anualmente 546,000 dólares.

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Guerra en la temporada regular poseía números deprimentes: una victoria sin derrotas, un juego salvado, pero 13.5 de efectividad, permitía 15 carreras limpias en 10 entradas lanzadas, ponchaba a 14, recibía tres jonrones y 14 imparables con seis bases por bolas. “Cuando llegó al equipo procedente de Venezuela tras lanzar en La Guaira yo le pregunté que cual era su rol y me dijo que hacía relevos largos, pero le comenté que tenía material para ser abridor y me indicó: ‘Mire yo vine a lanzar y si el mánager quiere que abra estoy listo’, y así fue como lo pusimos a abrir un juego”, rememora Murillo.

Hodgson lo recuerda como un lanzador callado, que no daba problemas. “Guerra dormía como todos los extranjeros en el Hotel Cosigüina. A simple vista uno no tiene la capacidad para decir si está para lanzar en Grandes Ligas, pero sí se mostró con herramientas”, comenta el costeño. Guerra en Nicaragua lanzaba 92 milla, así señalaba la pistola que tenía Murillo y ahora en Grandes Ligas ha realizado lanzamientos de hasta 97 millas. Después de estar en México, Italia, Nicaragua y en Ligas Menores, en 2015 los Medias Blancas le dieron una oportunidad para subir a Grandes Ligas y luego fue tomado por los Cerveceros, con quienes pretende levantar el cetro del beisbol. En tres años con Milwaukee gana 16 y pierde 16 encuentros.

Jansen pasó de noche

Nadie sabía quién era Kenley Jensen. Es más si jugó en Nicaragua se debió a la insistencia del hermano Artley Jansen, un cotizado prospecto de los Bravos de Atlanta. Corría el segundo año de la Liga Profesional en Nicaragua (2005-2006) y los Indios del Bóer eran manejados por Julio Sánchez.  “El hermano de Kenley era primer bate y jardinero central. No vino precisamente a jugar sino a acompañar a su hermano. Recuerdo que era receptor y era malo”, recordó su compañero de equipo en su momento Jorge Luis Avellán.

Kenley había firmado el 17 de noviembre de 2004 con los Dodgers de Los Ángeles, por lo que tenía un año perteneciendo a la organización y 18 años de edad cuando aterrizó a Nicaragua.  El hijo de una agente de viajes y un constructor, pasó de ser campo corto a primera base, luego a la tercera, receptor y finalmente en donde encontró la llave del éxito: el pitcheo. Pasó sin pena ni gloria hasta que en 2009 cuando iba a ser dejado en libertad tuvo su última oportunidad como lanzador y ahora ya casi se acerca a los 300 salvados en su carrera, la cual comenzó en 2010 en Grandes Ligas.

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“Su hermano nos dijo que recomendaba a Kenley porque nosotros necesitábamos un receptor. Era altísimo, no bateaba y se le pasaban las pelotas, era muy malo reteniendo, pero tenía un brazo que te quedabas con la boca abierta. Puedo decir que tenía carácter, presencia y mucha fortaleza y me decía que le diera oportunidad para jugar”, comenta Sánchez, quien fue su mánager en Nicaragua.

Jansen bateó solamente un imparable en 12 turnos al bate, se ponchó cinco veces, recibió una base por bolas, anotó una carrera y su promedio fue de .086. A pesar que en las estadísticas finales de la temporada no aparece ningún registro de Jensen lanzando, el mánager de los Indios recuerda un momento en el cual lo hizo:  “Una vez cuando estábamos perdiendo un partido por muchas carreras, para tapar hueco lo puse a lanzar. Estuvo dos entradas si no me equivoco, hizo un balk y le robaron base. Estaba muy verde, pero lanzaba duro y eso lo desarrollaron en Estados Unidos”, señala Sánchez, quien disfruta verlo en televisión y decir: “A ese lo dirigí yo”.

Jansen en Nicaragua ganó entre 1,500 y 2,000 dólares, pero desde que subió al estrellato ha acumulado 45 millones de dólares, y su salario en este 2018 es un poco más de 11 millones. Además, en 10 años en la MLB acumula una efectividad de 2.20, salva 268 partidos, ganando 25 y perdiendo 18 con 823 ponches en 548.2 entradas.