Régimen orteguista proyecta desastroso déficit del INSS para 2018 y 2019

Según el proyecto de Presupuesto de 2019, el hueco financiero del INSS será de 5,674.7 millones de córdobas en 2018 y de 8,771.8 millones de córdobas en 2019

INSS

El Presupuesto General de la República original proyectó que el INSS cerraría el 2018 con un déficit de 2,228 millones de córdobas, ahora se estima que puede superar los 3,000 millones. LA PRENSA/ARCHIVO

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El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) cerrará este año con uno de los déficits financieros más desastrosos de las últimas décadas y las perspectivas para el próximo año apuntan a que la crisis de la institución seguirá.

Según el proyecto de Presupuesto de 2019, presentado por el Ejecutivo el lunes pasado en la Asamblea Nacional, el hueco financiero del INSS será de 5,674.7 millones de córdobas en 2018 y un año después alcanzará los 8,771.8 millones de córdobas.

La crisis del Seguro Social se agudizará además por la pérdida de cotizantes en un país que está inmerso en la inestabilidad desde abril pasado.

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Esa inestabilidad es consecuencia de la represión desatada por el régimen contra las protestas pacíficas, en la que miles de ciudadanos han exigido democracia y justicia, esta última en el caso de las víctimas de la masacre, perpetrada por el orteguismo que dejó un saldo de muertos que oscila entre 322 y 512, según organismos de derechos humanos.

En abril de 2018, uno de los detonantes de las protestas ciudadanas fue precisamente una reforma inconsulta a la seguridad social. La dictadura de Daniel Ortega propuso entonces una deducción del 5 por ciento en las pensiones, lo que provocó un descontento popular que obligó al régimen a derogarla.

Dictadura busca reforma

El proyecto de Presupuesto General de la República 2019 reveló que el déficit del INSS en 2018 se incrementará 167.8 por ciento con respecto al año pasado. Estando así las cosas, las autoridades consideran fundamental que se dé una reforma consensuada que garantice la sostenibilidad de la institución.

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“Es imprescindible consensuar e implementar en 2019 las reformas que aseguren la sostenibilidad financiera del sistema de seguridad social”, insiste la propuesta del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Con estas proyecciones, la dictadura admite el descalabro del INSS, pero se niega a retornar al diálogo político, la vía que le han propuesto desde la sociedad civil y el empresariado para buscarle una solución a la crisis.

Para Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), mientras el problema político del país no se resuelva no será fácil sacar al INSS de esta crisis, ya que tampoco se puede contar con financiamiento internacional para cerrar la brecha financiera que enfrenta.

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“Implementar una reforma unilateral como se hizo en abril, en lo económico generaría más desempleo y quiebra de empresas porque estaríamos hablando de un aumento sustancial de las cotizaciones que aumentará los costos laborales que podría llevar a un deterioro mayor de la economía”, advirtió Chamorro.

Explicación del déficit

La propuesta presupuestaria ubica el déficit financiero del INSS de 2018 en 5,674.7 millones de córdobas, monto superior a los 3,846.3 millones de córdobas estimados por Funides, y mayor a la proyección de economistas independientes que oscilaba entre 3,300 y 3,700 millones de córdobas.

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Chamorro atribuye la diferencia entre la proyección que el centro de pensamiento realizó y la oficial, a que ellos incluyeron en su base de cálculo un ajuste a la baja en el gasto, algo que el Gobierno en sus proyecciones no contempla.

“Es lógico que al tener un hueco financiero, el gasto se reduzca. Pero lo que estamos viendo es que en la política fiscal de ellos no están reduciendo el gasto del INSS y vemos que se le están reduciendo considerablemente los ingresos por la caída en la actividad económica en general que ha provocado que empresas caigan en situación de mora y que coticen menos; la otra causa es que como resultado de la situación económica la gente está perdiendo sus empleos”, dijo Chamorro.

Esto implicaría que si se opta por el incremento del porcentaje de cotización, este tendría que ser superior a los 7.4 puntos porcentuales estimados por Funides.

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“Si con un déficit de 3,846 millones se tenía que incrementar la cotización en 7.4 puntos porcentuales, con 5,674 millones el incremento de la cotización tiene que ser mayor, tendríamos que volver a hacer los cálculos. El problema es que pensar en una reforma al Seguro Social solamente basada en aumentar la cotización es una reforma muy parcial porque estamos hablando de una situación muy compleja y que depende de muchas variables”, agregó Chamorro.

De momento, el régimen no ha dado indicios de cuáles serán las medidas que incluirá la reforma pendiente. Sin embargo, Chamorro adelanta que cualquiera de las opciones será complicada.

“Medida dolorosa”

“Cualquier medida es dolorosa para la economía en su conjunto. Aun asumiendo que el incremento de la cotización se aplique únicamente a los empleadores, los trabajadores también serán afectados, porque se detendrían las contrataciones y los aumentos salariales. Además, muchas empresas tendrían que reducir su personal”, alertó Chamorro.

El aumento de la cotización sería mayor incluso que la propuesta de abril pasado de 4.25 puntos porcentuales, otra de las razones que causó inconformidad entre los ciudadanos ante la medida del régimen.

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Esa molestia se expresó, aunque el régimen intentó vender su reforma estableciendo un incremento de 3.5 puntos gradual para las empresas y 0.75 puntos para los trabajadores.

Empleo formal seguirá cayendo

Lo que sí tiene claro el régimen de Ortega en sus proyecciones sobre la situación del INSS es que continuará perdiendo afiliados, lo que coincide con las previsiones de que la economía caerá 1 por ciento en 2019.

La propuesta de presupuesto contempla que 157,970 asegurados habrán abandonado la base de cotizantes del INSS entre 2018 y 2019, de estos 92,944 saldrían este año y 65,026 en 2019.

Chamorro estima que dicho cálculo sobre la destrucción de empleos se queda corto ante la realidad que vive el país.

“Esos 92,944 me parecen pocos para este año, porque en junio ya se reportaban 86 mil cotizantes activos y entre junio y diciembre seguramente se perderán solamente seis mil, porque ya a esta fecha se han perdido mucho más afiliados activos”, explicó Chamorro.

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Los números oficiales reconocen que entre abril y agosto 115,978 trabajadores salieron de la base de contribuyentes del INSS, pero el oficialismo no explica en qué momento se recuperaron los empleos que permitieron reducir a 92,944 la pérdida de empleos al término de 2018. Este año la economía caerá 4 por ciento, según cifras actualizadas de la dictadura. La versión oficial del orteguismo es que la crisis se origina por un intento de golpe de Estado.

Congelan la planilla al INSS

La propuesta de Presupuesto General de la República, presentada el lunes en la Asamblea Nacional, contempla que el gasto corriente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) siga creciendo como consecuencia del incremento de pensionados y otros gastos.

Sin embargo, la masa salarial de la institución se reducirá este año con respecto al anterior y se mantendría congelada el próximo año.

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Según el documento, en 2017 la masa salarial del INSS fue de 106.11 millones de córdobas y este año se reduciría a 104.16 millones.

Aunque el documento no explica a qué se debe la merma, se ha mencionado que además de despidos, la institución le ha quitado algunos beneficios a sus empleados. Para 2019, se proyecta que la masa salarial del INSS se mantenga en 104.32 millones de córdobas.