El huracán Mitch le enseñó a Nicaragua prepararse para enfrentar la tempestad

A 20 años del paso del huracán Mitch, Nicaragua ha mejorado su gestión de riesgo; sin embargo, todavía tiene grandes retos como la creación de una ley relacionada al cambio climático.

Huracán Mitch

Ejercito trasladando personas heridas por el deslave del volcán Casitas en Posoltega FOTO: Archivo/ /LA PRENSA

Nicaragua tuvo que pagar una cuota alta de vidas para que las autoridades tomaran en serio la embestida de los eventos naturales. A casi veinte años del monstruoso huracán Mitch, el país cuenta con el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).

El próximo 30 de octubre, se cumplen dos décadas del paso de este huracán, que se ensañó con la región centroamericana, pero fue más intempestivo en Nicaragua y Honduras.

En el país es recordado por la erupción de lodo, agua y piedras del volcán Casita que arrasó con las comunidades El Porvenir y Rolando Rodríguez, en Posoltega, León. Se estima que más de 2,500 personas murieron en esa tragedia.

La Nicaragua actual, según el facilitador de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo (MNGR), Denis Meléndez, cuenta con un marco regulatorio, las comunidades son más conscientes de las amenazas naturales y cuentan con mapas de vulnerabilidad y rutas de evacuación ante un evento; en otros casos, existe un sistema de alerta temprana para actuar ante un tsunami.

En las ciudades, la población ha aprendido sobre las actividades sísmicas. Meléndez explicó que otro de los avances es el conocimiento sobre los fenómenos, se pueden monitorear, pronosticar, y de forma consecuente, prepararse.

Esos elementos no estaban hace veinte años. Cuando el Mitch se vino con toda la fuerza de la naturaleza había instituciones como los bomberos y la Cruz Roja, pero el país no contaba con una organización en función de comprender los fenómenos y enfrentarlos para preservar la vida, indicó Meléndez.

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Aunque los avances han sido significativos, también han aparecido nuevos retos en concordancia con el incremento de los escenarios de riesgo, ya que algunos fenómenos se han intensificado.

El facilitador de la MNGR indicó que se deben evaluar las acciones de respuesta ante los eventos naturales y hacer los ajustes oportunos. Ante un evento son vitales los tiempos de respuesta, la administración de los avisos, ejemplificó.

Parte de las carencias que deben ser superadas es que el sistema de gestión de riesgo actualice la lista de amenazas del país. Actualmente se trabaja un enfoque más alineado a la respuesta de la emergencia y no a la prevención, cuando esto último resulta más económico, explicó Meléndez.

Finalmente, se debe trabajar en el ordenamiento territorial, además de una ley relacionada con el cambio climático. Al respecto, se conoce que el régimen trabaja en una Política Nacional de Cambio Climático.

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Sinapred es político

Pese a que el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) debe responder a toda la población nicaragüense, la estructura del ente estatal está bajo el mando del régimen orteguista. Eso fue más que evidente durante la crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua desde abril, cuando el mismo director del Sinapred, Guillermo González, entregó apoyo económico a familiares víctimas del “terrorismo” y ha callado sobre la represión del pueblo.

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