La revolución del Picasso escultor llega por primera vez a Italia

Esta exposición es una oportunidad única para conocer a Picasso como escultor", afirmó la directora del museo, Anna Coliva

Esculturas de Picasso. EFE/Archivo

Las esculturas del español Pablo Picasso llegan por primera vez a Italia y se mezclan con las obras maestras de Gian Lorenzo Bernini, Antonio Canova y Caravaggio en las salas de la Galería Borghese de Roma.

«Picasso fue capaz de resolver un callejón sin salida en la escultura, derrotó el anacronismo. Esta exposición es una oportunidad única para conocer a Picasso como escultor», afirmó en rueda de prensa la directora del museo, Anna Coliva, acerca de la muestra «Picasso. Escultura» que se abrirá al público mañana.

La primera exposición en Italia dedicada a esta faceta artística del genial pintor exhibirá, hasta el 3 de febrero próximo, un total de 56 obras realizadas entre 1905 y 1964.

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Escultura de Picasso. EFE/Archivo

La colección se presenta como un viaje a través de los siglos y de los temas, historias y mitos, cuerpos y figuras, objetos y fragmentos.

La exposición ideada por Coliva y por Diana Widmaier Picasso, nieta del artista, forma parte del programa internacional «Picasso-Mediterráneo» promovido por Laurent Le Bon, director del Museo Nacional Picasso de París.

Del centro francés proceden algunas de las obras más importantes, como La cabra, La guitarra, La mujer sentada, La cabeza masculina y El busto de mujer.

«La escultura de Picasso es poco conocida, a pesar de que el artista mantuvo una relación privilegiada con esta disciplina», comentó Coliva.

La muestra continúa el trabajo de investigación sobre el concepto de escultura que la Galería Borghese realiza desde hace muchos años a través de maestros de diferentes siglos.

El artista español viajó a Roma, Nápoles y Florencia en 1917, junto con el poeta francés Jean Cocteau y el compositor ruso Ígor Stravinski, y tuvo la oportunidad de conocer por primera vez en vivo la escultura de la antigua Roma, las pinturas murales pompeyanas y el Renacimiento.

Para su escultura, Picasso se inspira en el pasado clásico y mediterráneo, dando a su obra una dimensión universal e intemporal.

Justo en la Galería Borghese estudió las esculturas de Bernini, cuyas obras encontró también en la Basílica de San Pedro del Vaticano, donde pudo admirar la Capilla Sixtina de Miguel Ángel.

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«Fue un gran honor montar esta exposición, pude explorar a fondo el arte de mi abuelo que nunca conocí», aseguró Diana Widmaier Picasso.

Los materiales, los motivos, el movimiento de las formas de Picasso se entrelazan con las obras maestras de la colección de la Galería Borghese, y así su escultura Mujer con niño se presenta junto con Apolo y Daphne, de Bernini.

El artista se dedicó a la escultura en épocas distintas, desde las construcciones metálicas y de madera durante la fase cubista, a la cerámica a finales de los años cuarenta, la hojalatería de la década siguiente y los calcos de yeso de los años treinta.

Experimentador incansable, Picasso creó obras a través de objetos que recuperó, con el objetivo de dar un nuevo significado a los materiales a través de una refinada y deseada simplicidad.

Otra obra que destaca en la muestra es La cabra, que se presenta en la misma sala de la Cabra Amaltea de Bernini, por lo que las diferencias de estilo y materiales se anulan y resalta la fuerza expresiva.

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Además de las obras plásticas, la exhibición incluye una serie de fotografías y vídeos de Picasso que narran el contexto en el que nacieron las esculturas.

Mientras realizaba las obras, Picasso iba más allá del lenguaje tradicional de la escultura, abriéndose a la abstracción, sin olvidar la relación con el pasado, desde el arte clásico hasta el africano.

Durante mucho tiempo considerada una simple pasión secreta, la escultura fue para Picasso una oportunidad para experimentar, un continuo gimnasio de creatividad.

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