El Real Madrid sufre más de la cuenta ante el Viktoria

El Real Madrid sigue en modo cadavérico. Un equipo que no termina de hacer combustión. Tocan, tocan, generan, generan y al final, sombras nada más

Gareth Bale asistió a Marcelo. LAPRENSA/EFE

El Real Madrid sigue en modo cadavérico. Un equipo que no termina de hacer combustión. Tocan, tocan, generan, generan y al final, sombras nada más. Casi se complica la situación en la Champions contra el débil Viktoria Pilsen de República Checa, sí, es el mismo equipo que la Roma le había clavado cinco goles en la jornada anterior y este martes el Madrid se atragantó con sus errores y finalizó pidiendo desesperadamente el final del partido (2-1).

El rey de Europa casi claudica, casi se estanca, casi anota muchos goles, es un conjunto que no termina de fulgurar. Se empezó con fuerza con el disparo al poste de Sergio Ramos al minuto 4 y se terminó sin baterías con la salida de Marcelo por lesión y las embestidas de un oponente que no estaba vestido de oveja, son y serán esos “animales dóciles”, pero en tierra de ciegos el tuerto es rey.

Lopetegui estaba en la cuerda floja, sin embargo ya cayó directamente al precipicio. “¿Qué esperaba Julen? ¿Qué los jugadores le hicieran caso a él cuando ya no escuchaban al mismo Zidane?”, Se preguntaba Sámano, el editor deportivo de El País días atrás. Y aunque el técnico tenía buenas credenciales, la realidad es que los Blancos siguen dando trompicones sin medidas. Si no fuera por la presencia de Keylor Navas, el Madrid hubiese empezado con el rabo entre las piernas ante un rival sin pólvora y sin individualidades.

La defensa Blanca fue otro caso perdido. El sacrificio de utilizar a Lucas Vázquez como lateral derecho mermó atrás pero inyectó ofensiva, sin embargo, su lado derecho era una pista de aterrizar: el hueco donde salía la sangre del Madrid. Después del gol de Benzema a los 11 minutos, el Viktoria reaccionó nuevamente ante un adormecido equipo de casa, luego falló Isco en dos ocasiones seguidas y Milan Petrzela no pudo darle dirección a una pelota sencilla para el empate.

En la segunda parte fue la acentuación de un conjunto sin consistencia. El Viktoria tomaba la iniciativa, llegaba sin suerte y el Madrid aunque tuvo también muchas ocasiones de cara al marco nunca hizo temblar con su presencia el equipo checo, sino todo lo contrario. Terminó con nervios y asustados. Marcelo colocó el 2-0 al 55’ y la justicia se hizo sentir con los visitantes al descontar Hrosovsky (78’). El resto fue agonía pura, culminado los tres cambios y la salida de Marcelo por lesión.

Una victoria que en teoría se vislumbraba sencilla y como un desahogo ante la crisis, terminó hundiendo más el barco blanco.

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