¿Es posible la Nicaragua posible?

La dictadura solo es sostenida por la fuerza armada represiva y hay un amplio consenso de que la crisis se debe resolver mediante un diálogo que abra el camino a la democratización

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Con el tema “Cómo hacer posible la Nicaragua posible” se realiza este martes la X Cátedra Alejandro Serrano Caldera, en el Auditorio Pablo Antonio Cuadra del Centro Cultural de Hispamer.

Esta cátedra fue creada en junio de 2015 para el estudio de las obras del eminente filósofo nicaragüense, con el propósito de cultivar el pensamiento crítico y libre en el país.

La Nicaragua posible es el planteamiento vital de Alejandro Serrano Caldera, que lo viene sistematizando desde 1990 cuando Nicaragua salía de la guerra, el odio y la intolerancia dominantes durante largos años. Los nicaragüenses trataban entonces de reconstruir el país sobre las bases de la democracia, para lo cual la reconciliación nacional y la concertación económica y social eran un imperativo histórico.

La política de reconciliación nacional que impulsó doña Violeta Barrios de Chamorro durante su gobierno de transición a la democracia, encontró en el planteamiento de Serrano Caldera una valiosa herramienta intelectual, la cual se utilizó en los foros para la concertación realizados entre agosto de 1990 y marzo de 1992, conducidos y orientados por el prestigioso pensador nicaragüense.

Lamentablemente, la reconciliación nacional de doña Violeta y la filosofía de la Nicaragua posible de Alejandro Serrano Caldera fueron saboteadas de manera brutal y sistemática por Daniel Ortega y el FSLN, entorpeciendo la reconstrucción económica y distorsionando la democracia que se estaba construyendo. Solo el sector que se separó del FSLN y fundó el partido MRS —esto es justo reconocerlo— se democratizó y acogió a la política de reconciliación nacional de doña Violeta y al proyecto de la Nicaragua posible de Serrano Caldera.

La Nicaragua posible —según ha escrito Alejandro Serrano Caldera— es un proyecto de país que debe surgir “del consenso y la democracia (…), de la unidad de nuestras diferencias. No una Nicaragua homogénea ni tampoco caótica y confrontativa, sino una Nicaragua plural y múltiple, construida con el aporte de todos”.

Pero, ¿tendrá sentido hablar de esa ideal Nicaragua posible, hoy, cuando la dictadura de Ortega y el Frente Sandinista ha asesinado a más de 500 personas por mantener su régimen opresor y excluyente, cuando el ambiente es saturado con el discurso oficial de odio y se persigue de manera implacable a quienes demandan cívicamente libertad y democracia?

Pues, quizás por eso mismo podría tener sentido. La dictadura solo es sostenida por la fuerza armada represiva y hay un amplio consenso de que la crisis se debe resolver mediante un diálogo que abra el camino a la democratización. Y en todo caso, el debate sobre la Nicaragua posible cuando esta parece ser más imposible, es al menos una invitación a buscar el mejor camino que pueda conducir a la reconstrucción política y moral de la nación.