Asedio de la dictadura de Nicaragua llevó a exilio a Mónica López Baltodano

“Nunca me he querido ir de Nicaragua, es mi hogar, donde me siento feliz”, asegura activista Mónica López

Mónica López Baltodano.

A tan solo un mes del estallido social el 18 de abril, la activista y abogada ambientalista, Mónica López Baltodano, debió abandonar su casa tras haber identificado lo que ella califica como “un monitoreo permanente”.

El asedio que vivía López era a través de patrullas de policías orteguistas, que se apostaban en sitios muy cercanos a su vivienda.

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Desde mucho más antes López, hija de la excomandante guerrillera, Mónica Baltodano y del reconocido politólogo Julio López Campos, ya había estado en la mira pública al haber asesorado al Movimiento Campesino y su lucha anticanal.

Por lo que ella señala que “las amenazas (habían sido) de vieja data”, sin embargo, a raíz de su involucramiento con la resistencia pacífica de la población, sobre todo con la articulación de los movimientos de la sociedad civil, el asedio y persecución subieron de tono.

Monica López
López Baltodano se ha convertido en uno de los rostros más populares y representativos de la lucha de los campesinos contra el Gran Canal.
LA PRENSA/ ARCHIVO

Esta situación llevó a López a abandonar el país y de esa manera a formar parte de los treinta mil nicaragüenses que han solicitado refugio en Costa Rica.

“Las amenazas, las campañas de difamación, cosas que se habían mantenido en un rango de algo administrable, después de insurrección de abril la situación de persecución de todo el mundo se complicó, pero especialmente de quienes teníamos algunas responsabilidades organizacional”, explica López.

Las amenazas llegaban constantemente, primero a través de las redes sociales, “montones de videos queriendo vincularnos a delitos inventados, como está sucediendo con la mayoría de gente que está criminalizada, acusándonos de terrorismo, de asesinato, y otras cosas totalmente absurda”, afirma la defensora.

Pese a toda esa situación López siguió adelante, asumió la vocería vinculada a la Unidad Nacional y fue justamente en ese momento que conoció que persistían las amenazas en su contra.

Y fue así que conoció la versión vertida por un exmiembro de la Policía Orteguista quien ha estado vinculado con grupos paramilitares, “que de manera muy directa dijo que no nos confundiéramos que en mi caso no estaban pensando convertirme en mártir a través de una prisión política”.

La abogada ambientalista fue la que preparó un recurso por inconstitucionalidad en contra de la Ley 840. LA PRENSA/O.Navarrete

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En el caso de López, la intención expresada por expolicía fue que intentarían atentar contra la vida de López.
Según comentó para este tipo de casos cuentan con “redes de sicariato” a quienes ellos han organizado, conoció

López, que a su criterio el régimen ya preparaba esa una estructura criminal desde mucho más antes de abril, cuando la explosión social pues se expresaba en innumerables abusos y asesinatos en las zonas rurales, pero como se registraban en zonas alejadas no lograba el nivel de calado.

Esa información recibida, junto al incremento de las amenazas, así como “un evidente monitoreo y control de mis movimientos”, llevó a López y a su familia valorar el exilio forzado, al considerar que “mi vida estaba en riesgo y que tenía que buscar como preservarla”.

No iban a respetar su vida

“Yo estaba clara que ellos no iban a respetar mi vida y decidí venir a Costa Rica donde hay miles de personas en mi misma situación y tratar de contribuir por ahora desde acá, pero siempre apuntando a regresar a Nicaragua lo más pronto posible”, comenta López.

Esto porque la familia ya había sufrido, “un enorme golpe”, con la detención arbitraria del docente y dirigente sindical de la Universidad Politécnica (Upoli) Ricardo Baltodano, tío materno de López.

La semana pasada familiares de López denunciaron que a su tío lo tienen confinado a una celda de máxima seguridad en el Sistema Penitenciario Nacional donde no le permiten contemplar la luz del día.

Además explicaron que solo se les permite visitarlo una vez al mes y cuando le llevan paquetes de primera necesidad le toman fotografías para exhibirlo en las redes sociales.

La policía del régimen presentó como terrorista al docente de la Upoli, Ricardo Baltodano. TOMADO DE EL 19 DIGITAL

“Ante una dictadura sanguinaria”

Mónica López explicó que optó por el refugio en Costa Rica porque estaba consciente que el régimen “no iba a respetar mi vida”.

Y el viajar a Costa Rica fue porque hay miles de personas en su misma situación. Y desde ese país explicó tratará de contribuir a la crisis de derechos humanos que sufre Nicaragua desde donde se encuentra. “Pero siempre apuntando a regresar a Nicaragua lo más pronto posible”, dijo la abogada .

“Es muy duro, nunca me he querido ir de Nicaragua, es mi hogar, donde me siento feliz , siento que puedo ser útil, pero estamos claros que en estos momentos estamos ante una dictadura sanguinaria criminal que no conoce límites”, aseguró López.

Esa dictadura la encabeza el dictador Daniel Ortega Saavedra, su pareja la dictadora Rosario Murillo Zambrana y la completan sus hijos y funcionarios parásitos en el servicio público bajo servidumbre de la familia dictatorial.

Rosario Murillo y Daniel Ortega durante la celebración del 39 aniversario de fundación de la Policía. LA PRENSA/ TOMADO DE EL 19
Rosario Murillo y Daniel Ortega durante la celebración del 39 aniversario de fundación de la Policía. LA PRENSA/ TOMADO DE EL 19

Teme por sus padres

Desde el exilio, Mónica López Baltodano expresó su preocupación por la decisión de sus padres y del resto de su familia de permanecer en el país, pese a la situación de inseguridad que enfrentan.

“Mis padres decidieron que no abandonarán el país (…) ya con todo lo que han vivido, han entregado su vida, no tiene sentido rehacer la vida en otro lugar, le preocupa situación de sus padres (… ) que tienen una vocería fuerte”, manifestó López.

A finales de agosto pasado la misma López denunció que sus padres, Julio López y la excomandante sandinista Mónica Baltodano, fueron interceptados por dos camionetas Hilux en las que se movilizaban paramilitares.

En esa ocasión López denunció que los paramilitares se detuvieron, se bajaron de los vehículos e hicieron un ademán de sacar un arma.

Esto llevó a sus padres a realizar una maniobra con el vehículo para poder escapar del lugar y evitar ser agredidos.