Acusados y acusadores

El juez está aislado, lo acompaña su salario; el reo político está acompañado por el pueblo y por sus ideales, por eso su defensor debe ser solidario con él

Sostenía el Dr. Manolo Morales Peralta en la UCA que defender en materia política significaba acusar al que acusa y al que juzga porque el reo político pretendía derribar al gobierno, al que juez y acusador servían y que entonces reo y juez eran adversarios; así el juez no podía juzgar a su rival, debía declararse inhibido y ordenar la libertad del procesado.

Decía que el reo político se eleva encima del juez al que supera en valores morales, cívicos, ciudadanos y solidarios, por eso el juez no tiene el valor de mirarle a la cara, simula su cobardía fingiendo que toma apuntes o mirando al horizonte.

El juez está aislado, lo acompaña su salario; el reo político está acompañado por el pueblo y por sus ideales, por eso su defensor debe ser solidario con él, porque al fin del juicio el reo vuelve solo a su celda y el defensor, a veces frustrado, a su oficina.

Edgard Sotomayor Valdivia (cariñosamente llamado por sus alumnos “Penalón”), enseñaba que delito es “intención dolosa en acción” por lo que no se puede juzgar a un pueblo entero acusándolo de delincuente. La soberanía de los Estados deriva de la soberanía de los pueblos y no debe usarse en contra de ellos.

La movilización social y la protesta en sí no tienen intenciones dolosas más que el reclamo y la exigencia de que se restituyan principios y compromisos jurídicos internacionales suscritos por nuestro Estado, tanto como Estado Parte del organismo hemisférico de la OEA (Convención Americana sobre Derechos Humanos) como en el organismo mundial de las Naciones Unidas (Declaración Universal de los Derechos del Hombre) entre muchos otros instrumentos jurídicos internacionales, de los cuales Nicaragua es Estado signatario y debe cumplir ineludiblemente con esos compromisos.

Impacta ver la impresionante cacería de jóvenes que está vaciando de su propio futuro a nuestra Patria. Los rostros dolorosos, los ojos ensombrecidos de los prisioneros detenidos por supuestos actos de terrorismo, lo que ha convertido a Nicaragua en el país con el mayor número de supuestos terroristas per cápita del planeta. Creo que más que Estado Islámico.

Tomemos conciencia de hasta dónde ha llegado y hasta dónde más podría llegar la represión. Busquemos con urgencia una salida cívica, aunque sé que el pueblo dictó sentencia con carácter de “cosa juzgada” es la más corta que se haya visto y oído en la historia de la humanidad.

Solo son dos palabras: Ya ganamos. Es inmutable e inamovible. Y en este triunfo la Biblia de nuestra Iglesia católica es el ariete, la Constitución es el martillo y el músculo es el pueblo. Nicaragua es una nación libre.

El autor es director de relaciones internacionales del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL).

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