Recursos del BCIE para mantener estabilizadas las reservas internacionales de Nicaragua están a punto de agotarse

La autoridades del Banco Central de Nicaragua pidieron al BCIE un tercer desembolso de los 200 millones de dólares que había contratado como línea de contingencia de liquidez. Ahora solo le quedan 50 millones de dólares.

El Banco Central de Nicaragua (BCN) es el órgano rector de las políticas monetarias del país. LA PRENSA/ ARCHIVO

El Banco Central de Nicaragua (BCN) es el órgano rector de las políticas monetarias del país. LA PRENSA/ ARCHIVO

Ante la imposibilidad de estabilizar al sector financiero y las finanzas públicas, lo que estaría impactando las Reservas Internacionales Brutas (RIB), el Banco Central de Nicaragua (BCN) recurrió por tercera ocasión al fondo de contingencia de liquidez que contrató desde hace años con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), según reflejan cifras oficiales.

Tras varios días sin publicar información sobre la evolución de los indicadores financieros y monetarios, el BCN difundió los números y estos apuntan a que se activó un tercer tramo por cincuenta millones de dólares, de los doscientos millones que contempla el fondo de emergencia de liquidez del BCIE, el cual está a punto de agotarse.

Con ello, el BCN completó el uso de 150 millones de dólares desde que estalló la crisis sociopolítica hace 191 días, por lo que Nicaragua solo tendría pendiente un desembolso por cincuenta millones de dólares para continuar equilibrando las reservas internacionales.

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Durante años, el Ejecutivo se ufanó que venía renovando la línea de crédito con el BCIE de doscientos millones de dólares y que hasta ahora no había necesitado hacer uso de ella. Sin embargo, solo ha bastado seis meses de inestabilidad sociopolítica para que en tres meses haya extraído el 75 por ciento de dicho crédito de emergencia.

BCIE evita mayores caídas de las reservas

¿Por qué se usó otra vez el fondo de contingencia con el BCIE? Los números indican que el BCN no ha podido contener la “hemorragia” en los depósitos del sistema bancario, además el Gobierno central acumula millonarios retiros de la bóveda del máximo emisor bancario y también incide en el hecho de que no ha logrado hacer sustanciales colocaciones de títulos, que son claves para alimentar las reservas.

Todo eso ha provocado que hasta el 30 de septiembre las Reservas Internacionales Brutas se sitúen en 2,301.6 millones de dólares, inferior a los 2,446.7 millones de dólares que habían hasta agosto de este año.

Eso implica que desde el estallido de la crisis, las RIB acumulan una merma de 668.6 millones de dólares con respecto al 30 de abril, cuando alcanzaron su máximo nivel.

Dentro de las RIB se contabilizan los llamados pasivos de reserva, que corresponden a los préstamos del Fondo Monetario Internacional (31.7 millones de dólares) y el crédito de contingencia del BCIE (150 millones de dólares), los cuales son intocables para el Banco Central porque esos recursos están destinados exclusivamente a fortalecer la posición de reservas del máximo emisor bancario.

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Al excluirse esos pasivos de reserva, quedan las Reservas Internacionales Netas (RIN), que es donde se encuentran los depósitos del Gobierno en concepto de préstamos atados a proyectos y la liquidez para las operaciones en el mercado de cambio del BCN, además del Fondo de Garantías de Depósitos, el encaje legal de los depósitos en moneda extranjera del Sistema Financiero y las letras del BCN de corto plazo.

Si se excluyen las tres últimas fuentes antes mencionadas —que también son intocables—, quedan las Reservas Netas Ajustadas (Rinas). Estas últimas acumulan una caída de 704.3 millones de dólares, debido principalmente a los retiros que el Gobierno central ha hecho por el orden de los 201.9 millones de dólares, respecto al 18 de abril y por las operaciones de compra-venta de divisas en el mercado de cambios por parte del BCN con el Sistema Financiero Nacional, así como por pagos de deuda externa realizados por el máximo emisor bancario.

Hasta ahora las RIB representan 2.71 veces la base monetaria, lo cual todavía es sostenible. Pero para lograr ese objetivo el emisor bancario ha tenido que aplicar masivos retiros de dinero en circulación y reducir la emisión de dinero.

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Lejos de la normalización

Toda esta salida de dinero contrasta con las expectativas del régimen que esperaba que en julio la economía se estabilizara. El 17 de julio en una aparición en medios del Gobierno, el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes, afirmó sobre el estado de la economía: “Nosotros esperamos que a partir de julio empiece a normalizarse la situación y en el mejor de los casos, algunos casos que habían estado deprimidos, pues, repunten”.

El 9 de septiembre pasado, el director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Juan Sebastián Chamorro, advirtió que esas inyecciones con fondos del BCIE “no resuelven el problema de fondo, que son las expectativas de los agentes económicos ante el entorno sociopolítico actual y las recientes acciones de política económica de la autoridad monetaria”.

Sobre el fondo del BCIE

Los 200 millones de dólares de donde el Banco Central está obteniendo recursos para alimentar las Reservas Internacionales Brutas, forman parte de una línea de crédito que Nicaragua en los últimos años venía renovando.
Esos recursos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) forman parte del Programa de Crédito para Apoyar la Gestión de Liquidez de los Bancos Centrales de los Países Fundadores del banco regional.

La primera vez que el Gobierno activó dicho fondo explicó que recibió ese desembolso para “asegurar la liquidez preservando niveles adecuados de sus reservas internacionales y resguardar la estabilidad macroeconómica y financiera del país”.