Las duras medidas que deberá aplicar la dictadura si no logra vender los C$9,000 millones en bonos

De no encontrar compradores a una de las emisiones de deuda más grande de la última década, el régimen se vería obligado a realizar una dura reforma presupuestaria y acelerar un paquete de ajustes fiscales

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LA PRENSA/ARCHIVO

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El anuncio de Taiwán de que no comprará los 9,035 millones de córdobas (280 millones de dólares) en bonos emitidos por el régimen para paliar la crisis de ingresos que sufre el Presupuesto General de la República, genera más incertidumbre sobre el futuro económico del país.

De no encontrar compradores a una de las emisiones de deuda más grande de la última década, el régimen se vería obligado a realizar una dura reforma presupuestaria y acelerar un paquete de ajustes fiscales, que pasaría por cortar exoneraciones, advirtieron este domingo especialistas.

El problema es que de los más de nueve mil millones de córdobas en bonos del Estado, 4,397.1 millones de córdobas (156.5 millones de dólares) se utilizarían, fundamentalmente, como fuente de financiamiento del déficit del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, cuyas reformas en abril provocaron el estallido de la actual crisis.

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Y en segundo lugar, unos 4,098.5 millones de córdobas (129.9 millones de dólares) se destinarían para financiar el déficit presupuestario remanente.

Algunos economistas consultados aseguran que la colocación de estos bonos no solucionaría el problema económico y más bien garantizaría un endeudamiento innecesario a las futuras generaciones, mientras que otros consideran que el Gobierno “ganaría” un poco de tiempo para el desastre económico que vendrá, en el caso de que no se alcancen acuerdos políticos.

Mario Arana, expresidente del Banco Central, considera que la emisión de los bonos es importante para financiar el déficit fiscal. “Si no se consigue la plata o gasta (el Gobierno) menos, o presta a corto plazo al Banco Central —señaló Arana—, los efectos macroeconómicos son distintos si la plata viene de afuera y es inyección fresca, que si surge de adentro y en particular del BCN, porque eso pone más presión sobre las reservas”.

El retiro de las reservas del Banco Central es una de las opciones que tiene el Gobierno, pero dejaría al borde del agotamiento las Reservas Internacionales Netas Ajustadas (Rinas), que es lo que usa el BCN para la venta de divisas al sistema financiero y otras operaciones que aseguran la estabilidad monetaria en Nicaragua.

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Otra opción que tendría que aplicar el régimen es recortar 4,098 millones de córdobas el gasto del presupuesto 2018, lo que provocaría una contracción de la demanda interna, que se traduciría en recesión, desempleo y disminución de la recaudación, advirtió un economista que prefirió no ser citado.

Generalmente los bonos del Estado son adquiridos por el sistema financiero, pero este pasa por su peor momento dada la salida masiva de depósitos, lo que limita la posibilidad de absorber semejante cantidad de deuda pública.

Al respecto, el director de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Juan Sebastián Chamorro, considera que la emisión de estos bonos generaría un endeudamiento innecesario, pues se ocuparía para cubrir el hoyo que generó la crisis política: “Uno no debería de endeudarse para desajustes coyunturales. Uno se endeuda para invertir en obras públicas”.

Según Chamorro, conseguir el financiamiento no es la solución, pues se generaría una deuda pública con una tasa alta, que no provocaría estabilidad. “Lo que podría ir en el mejoramiento de la economía y del país, es tratar de resolver el problema sociopolítico que hay a través del diálogo nacional. Pero vemos que no hay acciones en ese campo”, agregó.

Aceleraría duras reformas

Entre los efectos de no colocar los bonos podría estar aumentar la incertidumbre en el sistema financiero, que provocaría otra salida de depósitos, restricción de créditos y caída de inversión, explica un economista que pide no ser citado.

Una de las medidas de gobierno sería revisar exenciones y exoneraciones, y adoptar reformas más fuertes al sistema de pensiones y asegurados. La decisión del régimen de anunciar el ajuste estando el FMI en Nicaragua también puede tratarse de una estrategia para conseguir oxígeno con el organismo, al demostrarle que tiene un presupuesto desfinanciado, señala.

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Para el economista Alejandro Aráuz, estos bonos darían al Gobierno apenas un “colchoncito” de un mes a dos meses de estabilidad económica. “Esto es para sobrevivir, no para resolver el problema. La solución es política e institucional. Se destraba el problema político, las variables vuelven acomodarse”, agregó Aráuz.

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