Presidente de Funides: «Veo a Nicaragua empobreciéndose rápidamente si no hay un cambio de estilo de gobernanza»

El presidente de Funides advierte que el próximo año el desastre económico se profundizará con una caída de entre 5 y 8 por ciento del Producto Interno Bruto, el doble de lo esperado para este año.

Gerardo Baltodano, presidente de Funides. LA PRENSA/ CORTESÍA

Gerardo Baltodano, presidente de Funides. LA PRENSA/ CORTESÍA

El presidente de la junta directiva de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Gerardo Baltodano alertó de que Nicaragua se empobrecerá  «si no hay un cambio de estilo de Gobernanza en el país»  y advirtió que el próximo año el desastre económico se profundizará con una caída de entre 5 y 8 por ciento del Producto Interno Bruto, el doble del porcentaje  esperado para este año.

Baltodano admitió que la actual crisis política no es una situación que agarró por sorpresa al país, puesto que desde hace varios años Funides y otras voces habían advertido que la falta de institucionalidad en Nicaragua provocaban que las tasas de crecimiento no  fueran  sostenibles  y que se necesitaba volver al camino de la democracia porque de lo contrario en el futuro esa debilidad pasaría la factura a los nicaragüenses.

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«No se apega a la realidad cuando se argumenta que la crisis política actual era totalmente inesperada. Uno de nuestros directores resumió, en ese entonces, la situación con una frase, ”Estamos bien, pero vamos mal”, dijo durante un encuentro que sostuvo con representantes del sector privado y el cuerpo diplomático.

Lo que nunca se imaginó Funides es que dicha factura sería cara. «Lo que nunca nos imaginamos era lo sangriento y lo violento de la factura, ni de qué tan pronto la recibiríamos», admitió. Desde que estalló la crisis en abril pasado, más de 400 nicaragüenses han sido asesinados, más de 4,000 heridos, centenares de desaparecidos y 558 presos políticos.

El turismo ha caído fuertemente en Granada por la crisis. Más de 100 negocios han cerrado. LA PRENSA/ LUCÍA VARGAS
El turismo ha caído fuertemente en Granada por la crisis. Más de 100 negocios han cerrado. LA PRENSA/ LUCÍA VARGAS

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El costo económico se resume así: el Producto Interno Bruto caerá 4 por ciento este año y para el 2019 se prevé que la contracción oscile entre 5 y 8 por ciento. Todo ese descalabro económico ha provocado que «417,000 personas que han perdido su puesto de trabajo y un 5% adicional de familias entrando al nivel de pobreza».

«Realmente no estamos ante una crisis económica, más bien estamos ante una crisis de derechos humanos, cuya magnitud y gravedad ha sido expuesta por la comunidad internacional, que ha dado un apoyo contundente al pueblo de Nicaragua, por lo cual siempre debemos quedar fuertemente agradecidos», agregó.

Pero Baltodano también advirtió del riesgo de caer «dos  veces en el mismo error: el de priorizar una salida de corto plazo, que trate de racionalizar equivocadamente la viabilidad de una solución a la crisis económica sin resolver el problema institucional de Nicaragua y que busque legitimar falsas soluciones temporales que retrasan el regreso a la democracia, creyendo incorrectamente que se logrará así revertir la crisis económica y social que nos envuelve».

A criterio de Funides mientras en Nicaragua no haya un cambio institucional y democrático, la posibilidad de atraer inversión y cooperación internacional «es muy baja», por lo cual «es muy probable prever una contracción aún más fuerte en la economía por la necesidad de crear el ahorro interno para compensar el déficit externo».

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«Se ha incrementado el riesgo país de forma preocupante y estamos entrando en una crisis económica sin igual desde la de la década de los 80s», exhortó.

El presidente de Funides, que considera que en Nicaragua hay un Estado fallido, admite que  «la democracia no es una camisa de fuerza, tristemente es más bien una camisa que se puede poner y quitar. Por eso es qué, por la democracia tenemos que pelear todos los días, en todos los espacios. Necesitamos de una población que desarrolle comportamientos democráticos en todas las esferas públicas, que la cuide y la viva».

Al respecto, Baltodano definió cuál es el papel de la empresa privada dentro de este esfuerzo por volver a la democracia. «Dentro del sector privado debemos impulsar la democracia con la participación activa del mayor número de empresarios en nuestras organizaciones gremiales. Debemos eliminar la cultura de esperar soluciones que vienen de unos pocos, muchas veces basada en la falsa creencia de que quien más tiene más arriesga y que por tanto sus opiniones son más acertadas que las de los demás».

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La mesa de diálogo desnudó al Gobierno

En su análisis sobre la coyuntura económica y la actual situación política, Baltodano también hizo mención de cómo la mesa de diálogo puso al descubierto la falta de independencia entre los poderes del Estado.

Daniel Ortega lleva varios meses intentando boicotear un Diálogo Nacional donde todas las partes que exigen democracia tengan voz. LA PRENSA/ARCHIVO
Daniel Ortega lleva varios meses intentando boicotear un Diálogo Nacional donde todas las partes que exigen democracia tengan voz. LA PRENSA/MARIO RUEDA

«La negociación con el gobierno terminó rápidamente siendo una negociación con el Estado. Y menciono al Estado, porque el gobierno fue acompañado del presidente del Banco Central, de miembros de la Corte Suprema de Justicia y de la Asamblea Nacional y en determinado momento de miembros del Consejo Supremo Electoral. Cuando no existe democracia ni división de poderes, el gobierno y el estado son una misma cosa, trabajan bajo una sola cabeza, bajo una sola voluntad y en nuestro caso esa voluntad no se rige por la constitución», dijo.

Para Baltodano  ante esta crisis, que es una gran oportunidad para que los nicaragüenses vuelvan a vivir en democracia, no hay otro atajo para sacar a flote a la economía que no pase por «un proceso electoral, que dé legitimidad al ganador y permita un cambio en el estilo de gobernanza hacia uno basado en un estado de derecho con independencia de sus poderes y un no negociable respeto a los derechos humanos».

Al respecto, Funides reiteró su respaldo a la participación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua como mediadores para que Nicaragua vuelva a la normalidad.

Baltodano llamó a todos los sectores de Nicaragua a unirse a esfuerzo y recordó que a como dijo  un sacerdote jesuita en el Colegio Centro América, «la culpa no es de los que se equivocan, la culpa es de los ausentes. Debemos mirar al futuro con optimismo, con la seguridad de que al vernos todos como nicaragüenses, entre todos podemos hacer un futuro mejor».

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