Talleres de pólvora en Carazo a punto de desaparecer tras prohibiciones de la Policía Orteguista

Una vendedora manifestó que desde abril les habían retirado los permisos, pero ahora que se los entregan no hay materia prima para elaborar fuegos artificiales

Ante la falta de materia prima y las prohibiciones de la Policía Orteguista, los cuatro talleres de pólvora en Carazo podrían desaparecer. LA PRENSA/MYNOR GARCÍA

Ante la falta de materia prima y las prohibiciones de la Policía Orteguista, los cuatro talleres de pólvora en Carazo podrían desaparecer. LA PRENSA/MYNOR GARCÍA

Los talleres de pólvora del municipio de Diriamba, en Carazo, están por desaparecer debido a las prohibiciones que recientemente realizó la Policía Orteguista (PO) sobre la fabricación y comercialización de productos explosivos. Además, la carencia de materia prima hace difícil que los artesanos puedan elaborarlos.

María Manuela López, de 66 años, propietaria del taller de pólvora “Hermanos López”, manifestó que desde abril, cuando estallaron las protestas contra el régimen Ortega-Murillo, permanecen sin trabajar porque les habían retirado los permisos, pero ahora que se los entregaron debido a las fiestas marianas y de Navidad, no hay materia prima para fabricar los fuegos artificiales.

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López compraba pólvora en Masaya y Managua, pero afirma que no ha podido hacerlo porque los vendedores de ese producto están siendo procesados judicialmente por terrorismo.

En Carazo hay cuatro talleres de pólvora que amenazan con cerrar. LAPRENSA/Mynor García

También explicó que las restricciones de la PO les afecta mucho “porque nosotros trabajábamos bastante la carga cerrada y el mortero, más ahora que se aproximan las purísimas, las festividades de Navidad, Año Nuevo y viejo, pero con estas nuevas medidas estamos fregados”, dijo.

Venderán solamente cohetes y toros encuetados

En una reunión que el sector fabricante de pólvora sostuvo con la Policía, se les autorizó vender solamente cohetes y toros encuetados, pero López afirmó que los insumos de dichos explosivos son muy caros porque tienen poca demanda, pero además no hay con qué elaborarlos.

En Carazo existen cuatro talleres de pólvora, uno está ubicado en el municipio de El Rosario y los otros tres en Diriamba.

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El taller de López tiene más de cincuenta años de existencia, se ubica por la colonia de los Maestros, en Diriamba, y según afirma, es un negocio familiar. López tiene diez trabajadores, pero acostumbraba a contratar más personal en «temporada alta».

Los talleres de pólvora no cuentan con materia prima para elaborar fuegos artificiales. LAPRENSA/Mynor García

La vendedora de fuegos artificiales relató que al no haber material, se verá obligada a cerrar la pequeña fábrica que está a nombre de su hermano, Luis Francisco López. Actualmente ella depende económicamente de sus nietos que se dedican a otras tareas.

Otros vendedores

Oscar Danilo Parrales es otro fabricante de pólvora. Tiene su talles desde aproximadamente 28 años con el que mantenía a su familia. Ahora, según Parrales, para poder sobrevivir depende de una de sus hijas que es maestra.

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“Cohetes, cuetillo, toro encuetado y palma, es lo único que podemos hacer…, la carga cerrada, la bomba mata suegra y los morteros era lo que más se vendía”, contó.

Su licencia le fue retirada en mayo y se la regresaron la semana pasada, pero enfrenta el mismo problema de los demás vendedores, no hay materia prima.

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Parrales actualmente vende carbón molido en pocas cantidades, pero explicó que de ese producto hay poca demanda.

Compradores necesitan aval de la PO

Por si fuera poco, los ciudadanos que compren una docena de cohetes tendrán que solicitar un aval o permiso en el área de control de armas y municiones de la PO.

El primo Parrales, José Leonel Jarquín, tiene también su taller de pólvora y, con dicha situación, está pensando en cerrarlo porque según afirma, «no hay nada que hacer».

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“Yo tengo más de treinta años de estar laborando en pólvora, pero la situación está bastante dura. Antes teníamos clientela de los tramos y hasta de Managua nos venían a comprar, pero con las prohibiciones y, dado que no hay material, estamos más fregados”, expresó Jarquín.

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