En África, cuando un anciano muere, es como si una biblioteca se quemara

Glosas de elogios a los libros y la lectura. Ralph W. Emerson, aseguraba que “el libro sigue siendo el mayor deleite de la civilización”

Costa Rica

Oscar Solís Rangel, como Encargado de Negocios para Nicaragua, LA PRENSA/ CORTESÍA

— Los libros y la lectura han merecido grandes elogios de parte de muchísimos pensadores, aunque también los ha recibido la cultura oral, tal como lo hizo el poeta, premio Nobel de Literatura, Rabindranath Tagore al dedicar uno de sus libros A la fina cultura de mi madre analfabeta.

—Decía Lacordaire: “Tres cosas necesita el hombre para ser feliz: la bendición de Dios, libros y un amigo”. Y el ensayista norteamericano, Ralph W. Emerson, aseguraba que “el libro sigue siendo el mayor deleite de la civilización”.

— En la famosa novela de George Orwel, de gran actualidad entre nosotros, 1984 publicada en 1949, el estado totalitario que describe tenía prohibida la lectura.

— La ausencia de libros conduce a la “barbarización”. Es la tesis expuesta por Ray Bonbury en su novela, llevada al cine, Fahrenheit 451.

— Hoy día la edición de libros impresos es cada vez mayor, contrario a la predicción de Marshall McLuhan en su libro La galaxia Gutenberg, sobre la futura desaparición de los libros y periódicos impresos en papel. Los libros subsisten, no obstante el avance de la llamada “Galaxia Marconi”, por la creciente lectura de libros utilizando los medios electrónicos.

— En Ficciones, Jorge Luis Borges nos habla de “la biblioteca de babel” y se pregunta si la proliferación masiva del material impreso tiene que considerarse como una bendición o como una maldición.

— El novelista inglés Anthony Trollope sostenía que “el placer de la lectura es el único que no muere, dura toda la vida cuando los otros placeres han terminado”. Esto lo sabemos muy bien los que pasamos el umbral de cierta edad.

— El español Pedro Laín Entralgo, notable ensayista, consideraba la lectura como “una aventura”. Y el novelista francés Alphonse Karr llegó a decir, en un arranque de desmedido entusiasmo, que “es más dulce leer que vivir”. Siglos atrás, Baltazar Gracián condensó el deleite de la lectura en la frase siguiente: “¡Oh gran gusto leer! No hay nada mejor para el ingenio que un libro nuevo cada día”.

— También hay libros capaces de generar conflictos, dictaduras y guerras. Algunos analistas sostienen que las batallas y debates importantes que han determinado el curso de la historia de Europa se han librado en torno a libros: El Príncipe, El Contrato Social, El Discurso del Método, La crítica de la razón pura, El origen de las especies, El capital, Mi lucha.

—Para Fernando Lázaro Carreter “la cultura del libro es insustituible”. A esta conclusión llega en su obra: Entre dos galaxias: cultura del libro y cultura audiovisual. Sin embargo, admite que son compatibles y ambas importantes para el avance de la civilización.

—“Leo, luego existo”, podríamos también decir parafraseando a Descartes.

—Finalmente, nuestro Rubén Darío, gran lector, soñaba con una Nicaragua transformada en Una República de lectores.

* Escritor y académico

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