Policía Orteguista secuestra a un paramédico de Masaya

Policía Orteguista mantiene la ola de secuestros. El pasado sábado capturo al paramédico Chester Navarrete, quien auxiliaba a las víctimas de los ataques brutales en la ciudad de Masaya.

Paramilitares mantienen el control de diferentes departamentos de Nicaragua. LA PRENSA /EFE

Paramilitares del Gobierno desmontaron los tranques a punta de balas. LA PRENSA /EFE

La Policía Orteguista (PO) capturó al joven Chester Navarrete en el municipio de Nindirí, Masaya, después lo llevó esposado a su casa en la tina de una patrulla y finalmente, lo trasladó a la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como el Chipote, contó una fuente que solicitó guardar su identidad por miedo a represalias.

Navarrete tiene 25 años, fue bombero y eso le permitió obtener conocimientos de paramédico, los cuales puso en práctica en los momentos de la represión en contra del pueblo de Masaya, mientras permanecía atrincherado por medio de barricadas.

La única explicación que la PO brindó a la familia es que el joven estaría bajo investigación. No obstante, la PO desarrolló todo un dispositivo con cuatro patrullas y dos camionetas blancas, con antimotines y oficiales, quienes llegaron a la casa de Navarrete, y sin ninguna orden, la revisaron y tomaron fotografías, contó la fuente.

El joven se destacó por la asistencia médica que brindó a la población que resultaba herida de los ataques represivos. Siempre cargaba con su estetoscopio en el cuello, a veces, con mascarilla, y una mochila con elementos médicos para asistir en cualquier momento.

El secuestro se desarrolló en Nindirí, a eso de las 3:00 p.m. del sábado, pero la PO apareció en la casa del joven cerca de las 6:00 p.m. y después se lo llevaron, presuntamente lo iban a dejar en la delegación policial de Masaya; sin embargo, fue trasladado a Managua.

Navarrete ya había sido arrestado hace un mes, pero fue dejado en libertad. Esperan que en esta ocasión suceda lo mismo, puesto que el joven solo puso en práctica sus conocimientos médicos, dijo la fuente. No cometió ningún delito.

Chester Navarrete fue secuestrado este sábado por la Policía Orteguista en Nindirí, Masaya.
LAPRENSA/CORTESÍA

Represión en Masaya

Así como en otros departamentos del país, en Masaya, la Policía Orteguista patrulla las calles de la ciudad y sigue capturando a los pobladores. Los secuestros siempre son denunciados a través de las redes sociales por la población para alertar sobre la condición de la víctima.

En esta ciudad, desde el ataque brutal al pueblo de Monimbó, el 17 de julio pasado, la PO junto con paramilitares iniciaron la cacería de las voces disidentes, y esta aún se mantiene.

Antes que el régimen prohibiera las protestas cívicas, por medio de un comunicado policial, lo que para organismos de derechos humanos significa la criminalización de las protestas, las fuerzas represoras se encargaron de evitar cualquier tipo de manifestación masiva en la Ciudad de las Flores. De hecho, en uno de los intentos de protesta, la Policía la bloqueó antes que esta se desarrollara.

Braulio Abarca, abogado del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh), había declarado a LA PRENSA que, desde inicios de octubre, ese organismo recibe de seis a diez casos de detenciones ilegales por semana, y, aunque las personas sean puestas en libertad, eso no implica que no estuvieron en una detención arbitraria.

Como sucedió con Navarrete en Masaya, en otros casos de detenciones o secuestros, la PO llega a las casas de los detenidos y las revisa sin justificar la acción.

En el informe preliminar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó sobre su visita a Costa Rica para evaluar la situación de los migrantes nicaragüenses, expuso que las personas que se han visto forzadas a migrar y solicitar protección internacional en su mayoría son estudiantes que participaron en las protestas, defensores de derechos humanos y líderes campesinos y personas que han apoyado, por medio de casas de seguridad, medicinas o provisiones.

Precisamente, el asedio contra el liderazgo campesino por parte del régimen Ortega-Murillo es algo que se mantiene. Eso quedó demostrado con la captura de Ronald Iván Henríquez Delgado, líder del Movimiento Campesino Anticanal en Rivas. A Henríquez le imputan cargos como secuestro, tortura, asaltos y otros.

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Régimen aumenta la represión

Una de las medidas que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le urgió al Estado de Nicaragua, después que vieron el éxodo de los nicas en Costa Rica, es que detuviera la persecución; sin embargo, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ha empeñado en acallar cualquier voz crítica y castigar con cárcel a quienes se alzaron en su contra de forma pacífica.

La justificación por parte de la Policía Orteguista (PO), dirigida por el primer comisionado Francisco Díaz, consuegro de Ortega, es que cuando se lleva a la gente es porque están en proceso de investigación; sin embargo, muchos de ellos, después de estar varios días encerrados en las celdas del Chipote, son presentados a medios oficialistas bajo acusaciones de delitos como terrorismo y financiamiento de este, o bien, secuestros, robos y otros.

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