Padre Edwin Román cuestiona la «reconciliación» del FSLN

El sacerdote quien sufrió junto al pueblo de Masaya el ataque estatal, no cree en los verdugos. Para él, la propuesta es “dudosa” mientras continúe la represión

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El padre Edwin Román fue agredido en la sacristía de la Parroquia de San Sebastián, en Diriamba, por encapuchados que se tomaron el templo. LA PRENSA/AFP

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En los últimos siete meses, el sacerdote Edwin Román ha vivido la represión de la dictadura y tiene un concepto bien claro, cuando se le pregunta, sobre la política de reconciliación que se intenta promover desde el poder.

Román, quien sufrió junto al pueblo de Masaya el ataque estatal, no cree en los verdugos. Para él, la propuesta es “dudosa” mientras continúe la represión.

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Padre, después de casi cuatro meses desde el ataque paramilitar contra el pueblo de Masaya, ¿cómo se vive en la ciudad?

La situación siempre es muy tensa. No te puedo decir que va mejorando. Generalmente el comercio en la mañana, poco. Las calles no están tan traficadas como siempre, tengo entendido que hasta los mismos taxistas se quejan porque solo son, dicen, ellos mismos: ruletear, dar vuelta, y no hay pasajeros, que ellos lo ven por la presencia de muchas patrullas; entonces la gente no sale (…) El ambiente no está normal aquí en Masaya.

El régimen ha mencionado sobre una política de reconciliación, ¿qué implica una verdadera reconciliación?

Ser reconciliado significa ser restaurado, por ejemplo, restaurar una amistad, estar en armonía un hogar, un país.

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Restaurarse para reconciliarse con el otro, hay que estar primeramente reconciliado consigo mismo. Porque si yo me voy a reconciliar con el otro, yo tengo que demostrar mi reconciliación a mí mismo. El haberme perdonado a mí mismo, mis malas acciones, como creyente en esa búsqueda constante de Dios para poder entender lo que es la palabra reconciliar. Esto lo están (haciendo) de una manera política, prácticamente con las cuatro letras (del régimen —FSLN—). Están hablando de reconciliación desde el punto de vista partidario.

Los primeros que tienen que reconciliarse son ellos con el pueblo de Nicaragua, porque ellos han sido los victimarios, y Nicaragua ha sido la víctima; no estoy hablando de abril para acá, sino de todos estos años, hemos sido víctimas de atropellos a los derechos humanos, de muchos crímenes impunes (recuerda el caso de Elea Valle).

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Pero me parece que en este país, quienes a su manera hablan hoy en día de una ley de reconciliación deberían hacerlo primeramente ellos. Que sea notorio porque el pueblo de Nicaragua ha sido víctima de ellos. Ellos han sido los victimarios. Lo que ha vivido Nicaragua en este momento es una reacción. Este levantamiento ha sido una reacción, si hubiéramos estado verdaderamente en esa paz, en esa solidaridad, en esa muletilla que han hablado del cristianismo, entonces no hubiera habido necesidad de ningún levantamiento.

Los analistas han planteado que la iniciativa de la política de reconciliación podría buscar amnistía para el régimen o mayor control por medio de la Policía Orteguista, ¿usted cómo lo ve?

Esto va a continuar de una manera la represión. Porque Nicaragua no es tonto. No nos van a dar atol con un dedo.

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Esto va a aumentar más la represión policial, el control de las familias, el lavado de cerebro en las escuelas, hasta para ustedes mismos, como medio de comunicación, independiente, que son críticos, van a tratar de amordazar. Es una especie de reconciliación a su manera.

¿Qué es exactamente lo que el régimen busca tratando de hablar de reconciliación?

Tuvo sus mejores tiempos, en el diálogo. Esa fue una escalera de oro para no llegar hasta este extremo, por qué ahora está tratando de hablar de ley de reconciliación. Yo lo veo para evadir sus crímenes ante el mundo entero. Queriendo dar otra imagen ante el pueblo nicaragüense, que hemos tenido la falla de memoria histórica. Se nos ha olvidado los crímenes, y las cosas siguen ocurriendo. Van a evadir la justicia. Diariamente vemos a personas que son secuestradas, hay represión, se prohíbe las manifestaciones cívicamente, la cantidad de presos políticos que existe.

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¿Cree que la población de Masaya acepte esta supuesta reconciliación (tomando en cuenta la represión que vivió)?

No hay una protesta, una manifestación por las calles debido a la represión. La gente comenta, se queja, como sacerdote me doy cuenta de sus quejas, de sus problemas, pero están amordazados, no pueden ni expresarse públicamente porque ya caen presos, pero eso no es temor, es prudencia (…) No se le cree a esta supuesta ley (política), ya no se le cree a un gobierno así, que ha asesinado a su pueblo. Masaya llora siempre la sangre de sus muertos, y estos últimos dos meses de año hay una nostalgia. El mismo 2 de noviembre fue muy duro. Muchas personas vinieron a misa el 2 de noviembre por sus difuntos, y vieras qué duro fue tantas madres que lloraron. Hubo como un diálogo en silencio entre ellas y yo, yo entendiéndole su llanto y ellas recibiendo un consuelo (…) La justicia divina se va a dar, tarde o temprano (…) la de las leyes también esperamos que se cumpla.

¿Qué condiciones deben establecerse para una verdadera reconciliación?

El diálogo no hay que descartarlo. Los obispos siempre están abiertos al diálogo, pero también miremos la otra parte, la sociedad civil, y estoy muy de acuerdo, para que exista un diálogo tiene que haber una liberación de presos políticos, porque no podemos estar dialogando si tenemos a gente sin ninguna culpa que está siendo condenada a años. Un diálogo y también se sigue reprimiendo a la población.

Parte de la reconciliación que ellos quieren promover, bueno que se demuestre que liberen los presos políticos, que dejen de reprimir al pueblo todos los días, que dejen de asediar a las familias, que sean muy cristalinos. La apertura de adelantar elecciones, como lo pide el mismo pueblo.

¿Cree usted que ellos estarían dispuestos a hacer esto o es una utopía?

Ese es el clamor y no te podría responder dentro de la cabeza de ellos. Ese es el clamor y si fueran honestos, si fuera un gobierno honesto, yo creo que estaríamos mucho mejor en Nicaragua, de tanto egoísmo, de tanto interés personal y partidario.

¿Cómo hablan de religiosidad y espiritualidad (como un eje de la política), cuando mantienen una campaña contra la Iglesia y en especial contra monseñor Silvio Báez? ¿Es un doble discurso?

Sí, porque monseñor Báez ha sido un profeta (…) los profetas no solo existieron antes, sino que Cristo sigue hablando a través de su Palabra. Y lo que se ha dicho es una realidad, como ha dicho San Pablo y lo ha repetido monseñor Báez, la Palabra de Dios no está encadenada, la Palabra de Dios es de doble filo, porque muchas veces va para el que la predica y el que escucha, y es un doble discurso el que se ha hecho porque si te hablan de cristianismo, de paz, de amor…

¿Qué busca (el Gobierno) con este doble discurso?

Mire, los que somos en este país católicos o cristianos, ya sea de la Iglesia católica u otra iglesia cristiana y lo que estamos muy consciente de nuestra fe, estamos consciente de la fe y de la Palabra de Dios, pero el Gobierno lo que hace es manipular la Palabra de Dios, manipular la actividad popular. En estos días, me imagino, lo van a seguir haciendo con estos altares supuestos de la Virgen, que lógicamente, la madre del cielo estará descontenta con lo que le están haciendo a la pobre Nicaragua. Eso es un doble discurso: manosear los signos religiosos, y la señora esta (Rosario Murillo) que se pone hablar también, hasta parece profetiza, predicadora, pero uno predica con la palabra y con el testimonio de vida. No se puede estar hablando de Dios y estar atacando a la Iglesia que Cristo fundó.

En la política de reconciliación incluyen a las denominaciones religiosas, pero no especifica a la Iglesia católica. ¿Han sido consultados?

No sé si habrán dialogado con alguien en la Curia. Tendrían que remitirse a la Curia Arzobispal.

Pero el hecho que no mencionen directamente a la Iglesia católica en el proyecto de reconciliación oficial…

No sé, es una ley dudosa. Tienen algo ahí, no sé, de implementar de una manera dudosa. Realmente la Iglesia no se ha peleado con ellos.

Cuando me dice dudosa, ¿a qué se refiere?

De la manera que van a implementarla. Porque están hablando de reconciliación, pero no se está cumpliendo en la práctica la reconciliación. Está hablando de fe, de amor, pero también se está atacando la Iglesia católica, y al atacar la Iglesia no solo se trata de un obispo, sino a todos los católicos.

Padre, la Policía Orteguista, que ha sido represora, se encargará de un trabajo “comunitario”, ¿qué apreciación tiene de esto?

Se mira algo de muchas sospechas porque, o sea, no hay ninguna garantía. Los verdugos cómo van a estar (haciendo) esto ahora. Si han sido los verdugos de su pueblo, el pueblo no olvida, y cómo va a sentir su confianza (…) ¿A esta gente cómo se les va a creer que van a llegar a un barrio a organizar?, si son los verdugos del pueblo, son los represores ¿Cuál es la confianza? Ninguna. Es un error. Yo creo que esto es lo que están logrando es que el pueblo, en primer lugar reprimir más, y en segundo lugar, el pueblo es un volcán, uno no sabe en que momento puede explotar (…)

Imagínese, por ejemplo, el comisionado general Ramón Avellán, uno de los rostros de la represión. ¿Usted lo ve, realmente, reconciliándose con las víctimas, incluyendo que usted fue una de las víctimas de sus agresiones?

Como fue un pecado público, que lo diga públicamente. Que pida perdón a cada una de sus víctimas, pero también ese perdón conlleva a repararlo, y la reparación es justicia. Que paguen por sus crímenes. Porque es muy fácil decir “pido perdón”, pero ese perdón tiene que llevar también a pagar mi crimen. Creo que si se ha cometido, han sido unos pecados públicos, todo Nicaragua sabe quiénes son los autores intelectuales de tantos crímenes, y algunos que se conocen los policías que fueron quienes asesinaron, a unos lograron descubrirlos, que se digan públicamente, que pidan perdón públicamente y al mismo tiempo asumir la justicia porque no es de labio, sino que también se vea que se está aplicando la justicia, y eso no es odio, eso es algo natural, que se reparen. Y Dios es amor y está abierto al perdón. Por muy criminal que sea una persona si está arrepentida, quiere restaurarse, Dios la acoge.

¿Usted ve al comisionado Avellán pidiéndole disculpas en público?

No sé. No, no espero. Yo oro por quienes han asesinado, han maltratado a las personas en Nicaragua. Yo oro por la conversión, por una paz en Nicaragua. No espero que me pidan perdón.

Y a las madres, ¿lo ve realmente pidiendo perdón, dando un paso para esa reconciliación?

Todo es posible. Que asuma cada quien sus crímenes, y que sea juzgado para que tenga paz en su conciencia.