Comercio bajo asedio policial

La dictadura quiere impedir cualquier clase de protestas, no solo en las calles, plazas y rotondas sino en todos los espacios públicos

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El Cosep y los comerciantes independientes han protestado por el asedio policial en los centros comerciales, que los afecta negativamente y más en el periodo de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, cuando esperaban recuperarse un poco después de la crisis de los últimos meses que ha tenido graves consecuencias económicas.

La Policía ha justificado en un comunicado la intimidación a los clientes y visitantes de los centros comerciales, alegando que se trata de un operativo policial para garantizar “la paz, el orden público, el derecho al trabajo, la libre movilización y la seguridad ciudadana”.

Es falso. El acoso policial a los centros comerciales es porque en algunos de ellos ciudadanos autoconvocados han realizado actos políticos relámpago, por el derecho a la movilización pacífica y en demanda de la libertad de los presos políticos.

La dictadura quiere impedir cualquier clase de protestas, no solo en las calles, plazas y rotondas sino en todos los espacios públicos, ahora inclusive en los centros comerciales que son lugares de reunión colectiva o social, pero de propiedad y naturaleza privada.

Si los dueños y operadores de los centros comerciales no han solicitado a la Policía su presencia extraordinaria en esos lugares de comercio y reunión social, es porque no se sienten perjudicados por las actividades fugaces de los ciudadanos autoconvocados.

Es posible que algunas personas, de las que concurren a los centros comerciales, se sientan incómodas por las protestas pacíficas rápidas y aisladas, pero lo que daña al comercio es la intimidación de la Policía que ha adquirido una temible y odiosa reputación después de la despiadada represión perpetrada contra el pueblo, la que todavía no termina.

Es obvio que a Ortega y Murillo no les importa el daño que con su política y acciones de represión causan al comercio y a toda la actividad económica del país. Lo que les interesa en este caso es vengarse de los empresarios privados independientes, por haber respaldado las protestas políticas y la demanda de elecciones anticipadas y transparentes para poner fin de modo democrático a la dictadura, cuando se les hizo insoportable.

El interés primordial de todos los dictadores de tipo totalitario, como Daniel Ortega, es mantenerse en el poder al precio que sea, aunque tengan que matar a mucha gente y arruinar la economía del país.

El célebre escritor liberal Mario Vargas Llosa, en una rápida visita que hizo esta semana al Ecuador declaró que en Venezuela hay “una dictadura totalitaria y está clarísimo que el régimen está decidido a quedarse allí, aunque tenga que seguir destruyendo las bases mismas de la economía venezolana”.

Es el mismo caso de Nicaragua. Aquí Ortega prefiere que la economía nacional se destruya antes que aceptar elecciones transparentes vigiladas internacionalmente, porque está seguro de que perdería las votaciones y el poder.