Saña y violencia de género por parte del régimen orteguista contra presas políticas

Para la feminista Marlén Chow Cruz, el machismo se ha materializado por medio de las torturas psicológicas y físicas, además del maltrato que han sufrido las presas políticas

La represión y detenciones ilegales de la Policía en Nicaragua se recrudecieron este fin de semana en Managua, en e sector de Camino de Oriente. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

La represión y detenciones ilegales de la Policía en Nicaragua se recrudecieron. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Los maltratos que han recibido las presas políticas muestran la saña y violencia de género que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo imponen a las mujeres que han participado en las protestas.

Para la feminista Marlén Chow Cruz, en estados represivos como el de Nicaragua, el machismo está presente, y este se ha materializado por medio de las torturas psicológicas y físicas, además del maltrato que han sufrido las presas políticas.

Chow también sabe que las capturas han sido violentas, ya que ella misma lo vivió el pasado 14 de octubre cuando participaba en un plantón cívico contra el régimen.

No obstante, explica que al mencionar solo la palabra machismo pareciera simple, por ello, explica que esta se relaciona con la forma de pensar de Daniel Ortega y la codictadora Rosario Murillo, frente a la relación con las mujeres.

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“El mismo menosprecio hacia la hija violada (Zoilamérica Ortega) es el mismo menosprecio que se manifiesta en todas las formas de gobierno de Daniel Ortega con especialidad en el tratamiento hacia las mujeres, y ya no digamos hacia las mujeres secuestradas políticamente”, expresó Chow.

Para el defensor de derechos humanos, Uriel Pineda, el enseñamiento que persiste contra las presas políticas está asociado con el hecho que justamente son mujeres, y precisamente por su condición de género, la represión y los malos tratos se acentúan porque existe indignación en el órgano represor ante el hecho que estas no suministran información, o que no acatan las condiciones o exigencias del reclusorio.

Un grupo de feministas que llevaron serenata a las presas políticas a la cárcel de mujeres La Esperanza, en septiembre, contabilizaban 35 presas políticas en Nicaragua, posterior a la represión contra la población por alzar su voz contra Ortega y Murillo.

Pineda también valoró que los malos tratos hacia las presas funcionan como “un castigo” frente a la postura inquebrantable que han tenido al rechazar la dictadura.

Para el especialista Pineda, existe un elemento disuasivo para la ciudadanía, y es que si continúan con las protestas, ellos pueden ser privados de libertad, y al mismo tiempo, el régimen les dice, que ese es el trato que recibirían.

Las presas políticas denunciaron que el viernes 26 de octubre, cerca de las 8:00 p.m. 17 de las mujeres fueron víctimas de una golpiza por parte de unos cuarenta hombres vestidos de negro. El hecho motivó a una visita de la delegación del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni) y de la Comisión Permanente para los Derechos Humanos (CPDH) al reclusorio, pero no se les permitió el ingreso.

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