Reconciliación fallida

Están hablando de reconciliación por ley, pero muy en contra de su propia voluntad. Si lo hacen es para aparentar misericordia a nivel internacional

Desde antes de que el orteguismo volviera al poder pregonaba un cuento que por supuesto los demócratas nunca le creímos: el absurdo lema de amor y reconciliación que nunca se dio, que no lo pusieron en práctica porque no era cierto. Era como el sandinismo agazapado que todo el tiempo estuvo allí, pero muchos se negaron a ver y ahora lloran porque se sienten traicionados.

Están hablando de reconciliación por ley, pero muy en contra de su propia voluntad. Si lo hacen es para aparentar misericordia a nivel internacional, creen que al liberar a los presos políticos por una “reconciliación” van a lograr que las sanciones queden suspendidas. Pero la realidad es que mientras discuten esa “ley” entre ellos mismos, la Policía y los paramilitares continúan desatando el terror por todo el territorio nacional. Entonces, ¿de qué reconciliación hablan?

Lo de beneficiar a sus borregos en realidad no es cierto, a la dictadura le tiene sin cuidado lo que le ocurra a los miserables que exponen su vida por ellos.

En once años de desgobierno impusieron un “bloqueo” económico a los municipios con alcaldías demócratas, perjudicando directamente a la población en general y nunca mostraron interés de reconciliación, pero ahora después de seis meses de crisis hablan de reconciliación por la condena mundial que han recibido.

Si durante once años los dictadores no quisieron reconciliarse con el pueblo, negaron el derecho hasta de trabajar a los nicaragüenses que no eran sus partidarios, a diferencia de los neoliberales que sí respetaron el derecho al trabajo de los frentistas. El orteguismo también negó a muchos nicaragüenses el derecho de ser beneficiados por los programas sociales que fueron pagados por la Alcaldía de Managua. Por el contrario, el orteguismo se apropió de más de tres mil quinientos millones de dólares de la cooperación venezolana. Lo que hizo Byron Jerez contra los damnificados del volcán Casita se quedó muy, pero muy corto. Con todo eso, y más, ¿cómo creer que la dictadura va a reconciliar el país a través de una ley, ahora que se sabe que a los heridos autoconvocados les inyectaban agua en vez de suero, para que murieran?

La policía se negó a recibir denuncias de los familiares de víctimas de represión orteguista y, por el contrario, fueron amenazados y muchos tuvieron que buscar refugio en otros países.

¿Quién puede creer a quien sin la mínima compasión asesinó a un pueblo herido e inconsciente? ¿Quién desea reconciliarse con alguien que se robó ocho elecciones consecutivas?

¿Cómo reconciliarse con el orteguismo, que no ha querido hacerle justicia a las víctimas de los paramilitares ahora que ya se conoce a través de testimonios de los hechores cómo actuaron a nivel nacional?

El autor es abogado y analista político.

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