Niñez de Nicaragua enfrenta traumas por la represión de la dictadura orteguista

En un minucioso análisis a dicha propuesta, el Grupo Interdisciplinario de Especialistas Independientes (GIEI) alertó de esa exclusión en el proceso de reconciliación y paz que promueve el régimen.

LA PRENSA/ARCHIVO

La decisión del régimen de Daniel Ortega de excluir de su propuesta de Política de Estado para una Cultura de Paz y Reconciliación el trauma que carga consigo la niñez como consecuencia de su brutal represión —que ha dejado a más de quinientos nicaragüenses asesinados y más de cuatro mil heridos—, puede generar un mayor costo social en el mediano y largo plazo, advirtieron analistas.

En un minucioso análisis a dicha propuesta, el Grupo Interdisciplinario de Especialistas Independientes (GIEI) alertó de esa exclusión en el proceso de reconciliación y paz que promueve el régimen.

A su vez el grupo de expertos señaló que para impulsar una política de asistencia a la niñez debe hacerse con un personal que no debe “responder a estructuras partidarias” y estar capacitado en técnicas y metodologías adecuadas, para ayudarlos a procesar estas experiencias.

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La propuesta gubernamental contempla la distribución de la cartilla Amor para los más Chiquitos y la cartilla de Identificación de Señales de Alerta Temprana, documentos en los que el Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez (Mifan) aborda temas como acoso escolar, embarazos en adolescencia y por ninguna parte plantea los traumas generados por la crisis sociopolítica en la que está Nicaragua.

“Esta cartilla (Amor para los más Chiquitos) omite, o soslaya, los traumas que han dejado en niños, niñas y adolescentes los sucesos recientes. Muchos niños han sido testigos de violencia contra miembros de su familia, otros han sufrido la separación de las suyas. En los centros educativos se está viviendo la división entre familias, las que simpatizan y se oponen al Gobierno, entre otras situaciones”, dice el documento del GIEI.

El Grupo Interdisciplinario indica que ambas cartillas “tendrían que incluir señales relacionadas con el período de violencia vivido. Ninguna de las situaciones referidas en la cartilla considera el componente de los efectos de la violencia vivida por niños, niñas y adolescentes que han presenciado la muerte de personas y la separación de familiares”.

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Para el director del Foro Eduquemos, Ernesto Medina, no atender las secuelas de la crisis sociopolítica en la población más vulnerable del país constituye un “gran error”, ya que los niños van con miedo a la escuela, muchos han bajado su rendimiento académico y al no atender los traumas solo hacen más grande el problema.

“Estamos sumando, a los problemas que ya veníamos señalando hace tiempo de la poca calidad de la educación, le estamos agregando un problema bien serio que es esta perturbación que está habiendo en la salud mental de los niños, producto de todas las tensiones que se están viviendo en el país, pero también debido al discurso que se está repitiendo todos los días en las escuelas”, explicó Medina.

En esta crisis, la niñez nicaragüense ha sido testigo de horrendos crímenes cometidos a plena luz del día por fuerzas policiales, como la quema de una familia, entre ellos dos menores, ocurrido en el barrio Carlos Marx; el asesinato de un bebé de 14 meses a causa de un balazo, o adolescentes que han fallecido por disparos en la garganta; otros han perdido los ojos por un disparo; asimismo un adolescente fue asesinado luego que un conductor se le lanzara de frente con el autobús mientras este cuidaba una barricada.

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Asimismo la niñez ha sufrido secuestro de sus padres por parte de fuerzas policiales y paramilitares o bien la pérdida de sus progenitores o algún familiar; así como el asedio constante de agentes armados en las zonas públicas, entre otros.

Repercutirá en el desarrollo integral de la niñez

Por su parte el investigador del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), Alex Bonilla, precisó que no atender los traumas psicológicos que ha generado la represión en la niñez va a repercutir negativamente y que esta omisión deja al descubierto que el Estado está descuidando el interés superior del niño.

“Esto lógicamente va a repercutir en el desarrollo integral de la niñez, en el sentido de que no desarrollan capacidad de resiliencia, no desarrolla capacidad de adaptación a la nueva situación que se genera tras la crisis. Por ejemplo: los niños y las niñas ahora tienen temor de llegar a la escuela y ver a un policía en la entrada porque ellos asocian a la Policía a una condición de represión, de inseguridad, de peligro, de amenaza”, agregó Bonilla.

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Los traumas psicológicos en la niñez son solo una de las muchas consecuencias de la brutal represión del régimen gobernante. La Coordinadora de la Niñez y la Adolescencia (Codeni) contabiliza 29 menores asesinados en el marco de las protestas en Nicaragua, cinco de ellos tenían menos de 12 años y 24 eran adolescentes, entre los 13 y 17 años.
El GIEI recuerda que en Nicaragua “todavía hay marcas en la memoria de muchos ciudadanos y ciudadanas sobre las guerras vividas en el pasado y situaciones no resueltas, que la violencia reciente ha revivido, generando situaciones de estrés en muchas personas. El proceso que se debe emprender puede ser una oportunidad para confrontar las experiencias de violencia en la historia de Nicaragua”.

Crímenes siguen impunes

Un informe de Codeni dirigido al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas detalla que el noventa por ciento de los menores asesinados eran varones. “La mayoría de las víctimas presentaban impactos de bala en la cabeza (cinco), cuello y tórax (15), pecho o abdomen (cinco), calcinados (dos) y por negligencia médica y lesiones (dos)”.

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“Desde finales de abril 2018, la Fiscalía anunció el inicio de una investigación orientada a determinar las circunstancias de las ‘muertes’ y las responsabilidades correspondientes. Sin embargo, la Policía, Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia han enfocado sus esfuerzos en enjuiciar a las personas que han participado en las protestas, sin que hasta la fecha hayan esclarecido las 29 muertes de menores”, agrega Codeni.

Sin estructuras partidarias

En los comentarios del GIEI sobre la propuesta de “reconciliación” puntualizan que las personas que atiendan a la niñez “no deben responder a estructuras partidarias y estar capacitadas en técnicas y metodologías adecuadas, para ayudarlos a procesar estas experiencias”. Además, consideran oportuno que el Estado de Nicaragua considere acciones de seguimiento para evaluar los avances de la política.