La crisis de turismo cero

Esta crisis se manifiesta en los hoteles prácticamente vacíos, otros cerrados, las líneas aéreas han recortado severamente la frecuencia de sus vuelos

Por más de 28 años desde las páginas de LA PRENSA he sido un entusiasta promotor del turismo por la convicción de que por las bellezas naturales, cultura y población hospitalaria, la industria turística podría germinar frutos rápidamente en Nicaragua, como en efecto ocurrió.

No obstante, debido a la crisis sociopolítica a partir del 18 de abril, el turismo ha pasado de ser la industria de mayor crecimiento y valor agregado en la economía a ser la más golpeada: hemos entrado en una crisis de “turismo cero”.

Esta crisis se manifiesta en los hoteles prácticamente vacíos, otros cerrados, las líneas aéreas han recortado severamente la frecuencia de sus vuelos de y hacia Nicaragua; la caída estrepitosa de los precios de la tierra, bienes inmuebles y alquileres en los destinos turísticos como San Juan del Sur; muchos restaurantes pequeños cerrados y otros han reducido su personal. Como si fuera poco, los escasos turistas que aún se aventuraban a visitar Ometepe, abandonaron la Isla el mes pasado por la militarización y persecución despiadada a los jóvenes que participaron en las protestas y que se escondían en la nebliselva tropical de los volcanes.

Ya es muy tarde para señalar responsables de esta crisis, aunque es evidente. Lo más apremiante es buscar soluciones para que la industria turística vuelva a levantarse de las cenizas, como el ave Fénix. ¿Qué hacer? La presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Lucy Valenty, lo ha puesto muy claro en un comunicado divulgado a principios de este mes: “Lo poco que se está haciendo ahora es el resultado de los esfuerzos de nuestras empresas y a nadie le duele más la caída del empleo y de ingresos que al empresariado, que tiene como meta producir ingresos, empleo y desarrollo”.

“Reactivar la industria turística solo será posible con acciones que garanticen estabilidad y clima de seguridad como factores determinantes que le devuelvan la confianza a nuestros principales mercados emisores de turismo y esas acciones pasan necesariamente por volver a un diálogo nacional que resulte en un acuerdo de país”. Valenti concluye: “La actitud responsable del empresario turístico es exigir estas respuestas y no quedarse en silencio cómplice, ni prestarse a tergiversar la realidad”.

Para que el turismo se levante como el Ave Fénix, el gobierno tiene la responsabilidad suprema de volver a una verdadera normalidad, no una normalidad por decreto. Esto exige el cese a la represión, una Navidad sin presos políticos y un acuerdo nacional para llegar a la única forma de reconciliación posible que nos garantiza la paz.

Esta es, como bien lo ha dicho Canatur, el regreso a un Diálogo Nacional que resulte en un acuerdo de nación, acuerdo que necesariamente implica volver al soberano: elecciones libres anticipadas.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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