¿Qué es la cultura de paz?

La cultura de paz debe, como ha sido señalado con insistencia en varios documentos de la Unesco, “partir de las raíces nacionales”

Ahora que se trata de imponer por ley una reconciliación que genere una cultura de paz, conviene aclarar lo que realmente se entiende por cultura de paz, concepto promovido por la Unesco cuando su director general era el profesor Federico Mayor Zaragoza.

Las demandas de la prevención de conflictos y consolidación de la paz una vez superado el conflicto, plantearon a la Unesco una nueva y estimulante tarea: la promoción activa y la conceptualización de una cultura de paz para sustituir la cultura de violencia y de guerra, tareas que requerían métodos innovadores en todos los ámbitos de competencia de la Organización y reflejarse, principalmente, en los sistemas educativos.

Desde San Salvador, El Salvador, en abril de 1993, el director general de la Unesco hizo su llamamiento mundial a construir una cultura de paz. Quiso Federico Mayor que fuera desde un país y una región azotados por la guerra fratricida y en momentos en que recién amanecía la paz, que se dejara oír su convocatoria a la humanidad para edificar una nueva cultura.

Dijo entonces el director general: “Hago un llamamiento a todos los jefes de Estado y de Gobierno, a los ministros y altos funcionarios encargados de la cultura, la educación y el desarrollo, sobre todo a las maestras y maestros que son los grandes forjadores de nuestra conducta; a los miembros de comunidades religiosas, a los padres y a los jóvenes de todo el mundo, para solicitarles:

“Que promuevan el aprendizaje y la vivencia de la cultura de la paz tanto en el proceso educativo formal y no formal como en las diversas manifestaciones de la vida cotidiana.

Que trabajen por la construcción y el fortalecimiento de la democracia, sistema político sustentado en el ejercicio de la libertad de expresión, en la participación y en la relación pacífica entre ciudadanos para la negociación, la concertación y la solución equitativa de los conflictos en toda relación humana y social.

Que se esfuercen por alcanzar un desarrollo humano que otorgue justo valor a las capacidades sociales y el potencial intelectual moral y físico de todos los miembros de la sociedad”.

Se trata, pues, de una cultura que rechaza la violencia y que procura dar solución a los problemas mediante el diálogo y la negociación; una cultura que privilegia la prevención, que se esfuerza por descubrir las causas de los conflictos en sus propias raíces, para mejor abordarlos y, en la medida de lo posible, evitarlos.

La cultura de paz debe, como ha sido señalado con insistencia en varios documentos de la Unesco, “partir de las raíces nacionales”, desde luego que tiene una relación directa con la identidad nacional y la identidad cultural.

Como parte del esfuerzo de promoción de la cultura de paz, la Unesco auspició la creación de Cátedras de Cultura de Paz en las universidades de diferentes partes del mundo. Otra iniciativa se denominó “desarmar la historia”, en el sentido de incorporar como héroes nacionales no solo a quienes ganaron batallas sino también a los “héroes culturales y científicos” que hayan dado importantes aportes a su país y a la humanidad.

Finalmente, cabe señalar, que en ningún proyecto de cultura de paz, auspiciado por la Unesco, se incorporó a las fuerzas policiales. Mucho menos que se les asignara el papel clave de coordinar dichos proyectos.

Si el fundamento de una auténtica cultura de paz son los valores éticos y morales, es a los padres de familia y a los docentes, de todos los niveles, a quien les corresponde principalmente impulsarla para que arraigue en una sociedad.

El autor es jurista y educador. Miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

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