Farsa electoral en las regiones del Caribe

Estos comicios serán los menos creíbles de todas las falsas elecciones que se han realizado en el país desde 2007, cuando se instauró la dictadura de Daniel Ortega

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El FSLN con sus aliados y otros 10 grupos políticos participarán en la farsa electoral del Caribe del domingo 3 de marzo de 2019, en la que el Consejo Supremo Electoral orteguista designará a los 90 miembros de los dos Consejos Regionales, con sus respectivos suplentes.

Estos comicios serán los menos creíbles de todas las falsas elecciones que se han realizado en el país desde 2007, cuando se instauró la dictadura de Daniel Ortega que se mantiene hasta ahora sobre los cadáveres de centenares de nicaragüenses asesinados durante la despiadada represión de los últimos meses.

Ortega ni siquiera cumplió su acuerdo con la OEA, suscrito el 28 de febrero de 2017, de hacer algunas reformas electorales mínimas para maquillar los comicios del Caribe y darles un mínimo de credibilidad, después de los escandalosos fraudes electorales de 2008, 2011, 2016 y 2017. El pretexto de Ortega para romper su compromiso con la OEA fue que esta demandó adelantar las elecciones nacionales para resolver la crisis de Nicaragua de la manera más democrática.

No todos los que van a participar en la farsa electoral del Caribe son partidos políticos verdaderos. La mayoría son siglas fantasmales. Algunos son aliados directos o descarados del orteguismo que sacan provecho económico y político y otros participan —según dicen— para no perder la personería jurídica.

Según la última encuesta de CID-Gallup hecha en septiembre de este año, de los partidos y siglas que participarán en la farsa electoral caribeña —aparte del FSLN— el PLC tiene 4 por ciento de aceptación popular, el PLI 1 por ciento y el Partido Conservador también 1 por ciento. Los demás ni siquiera marcan individualmente. Todos ellos, tanto los inscritos para participar en la farsa electoral del próximo 3 de marzo como los que no participarán, suman el 10 por ciento de la preferencia ciudadana. Y entre los que suman ese 10 por ciento residual se encuentra el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), uno de los pocos y para algunos el único con personería jurídica que es considerado como de verdadera oposición a la dictadura.

De manera que lo que habrá en el Caribe no será elecciones sino farsa electoral. Los votos y los escaños de los Consejos Regionales serán asignados por el Consejo Supremo Electoral a conveniencia de Daniel Ortega. Los favorecidos en el reparto serán muy pocos y los que obtengan escaños no será por los votos que reciban, sino por la voluntad de la pareja dictatorial de premiar a unos y castigar a otros.

Se sabe muy bien que el motor de la democracia es la libertad de discusión y el derecho de cuestionamiento de los partidos políticos. Pero en la situación actual del país no vale la pena discutir y entrar en conflicto con ninguno de los que, por sus razones válidas o no, han decidido participar en la farsa electoral del Caribe. Eso más bien distraería a quienes luchan sin ambigüedades contra la dictadura y por la recuperación de la democracia.

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