Una incorrecta decisión política

No se percibe genuina la actitud de denunciar la falta de condiciones políticas y al mismo tiempo pretender convertir el mar humano que participó en las protestas en un caudal de votos

Hace aproximadamente tres meses que se comenzó a crear un clima propicio a la participación del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) en las próximas elecciones regionales de la Costa Caribe, auspiciándolo, a través de llamadas y mensajes favorables. Obviamente, denotaba los lineamientos de la máxima dirigencia por impulsar la participación del partido en dichos comicios, ante el temor de perder la personería jurídica.

Eso me pareció difícil de digerir por el pueblo, considerando el contexto social y político marcado por la sangrienta represión dictatorial del fascismo orteguista, cuyas secuelas son miles de exiliados, más de 600 presos políticos, más de 500 personas asesinadas, más de mil personas desaparecidas y más de cuatro mil heridos.

De nada sirvieron las advertencias a algunos miembros influyentes dentro del partido, sobre las fatales consecuencias que traería esa decisión, ante la evidente falta de condiciones políticas que garantizaran un proceso justo, libre y transparente, y el riesgo a ser calificados como colaboracionistas. De tal manera, que el anuncio oficial no ha sido ninguna sorpresa. Ya había sido aprobada de hecho y no tiene ninguna credibilidad aparentar una supuesta “presión interna” de las bases de la Costa Caribe, e invocar “respeto a la autonomía de los miembros de la Costa Atlántica”.

Tal argumento resulta ingenuo desde el punto de vista orgánico. Ello supone la existencia de un sector privilegiado dentro de un partido, que decide por sí mismo, o que actúa en contra de los lineamientos generales del partido, cuyos dirigentes no pueden impedirles nada. Prácticamente, se está anteponiendo los intereses y aspiraciones de unos pocos, a los anhelos del pueblo de libertad y democracia. Desde el punto de vista moral y ético, no se puede comparar con el sacrificio de centenares de jóvenes de Masaya, León, Chinandega, Carazo, Managua, Matagalpa, Estelí, Jinotega, Boaco, Chontales, Madriz, Granada, etc., que sin esperar ninguna recompensa, entregaron generosamente sus vidas, por lo dicha decisión es un verdadero escarnio a la sangre derramada por los jóvenes universitarios.

A la luz de esa decisión, no se percibe genuina la actitud de denunciar la falta de condiciones políticas y al mismo tiempo pretender convertir el mar humano que participó en las protestas en un caudal de votos.

Es lamentable, pues tira por la borda el sacrificio y el esfuerzo de dirigentes locales, quienes sufrieron la represión por haberse sumado como todo el pueblo a la insurrección iniciada por los estudiantes universitarios, quienes en la cárcel siguen sosteniendo una firme resistencia contra la dictadura.

El autor fue miembro de la Comisión Política, Frente Sur, RN. Exmilitante del partido CxL.

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