Estados Unidos señala a la Policía Orteguista del incendio en la casa del barrio Carlos Marx

“En junio de 2018, hombres armados enmascarados, acompañados por personas identificadas por testigos como policías nicaragüenses, habrían incendiado una casa familiar en Managua, matando a seis, incluidos dos niños pequeños”, se lee en el comunicado emitido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

La casa fue quemada por paramilitares y policías en el barrio Carlos Marx de Managua según los sobrevivientes y vecinos. LA PRENSA/ CARLOS VALLE

La casa del barrio Carlos Marx fue quemada por paramilitares y policías, según los sobrevivientes y vecinos. LA PRENSA/ CARLOS VALLE

Hombres enmascarados junto con oficiales de la Policía Orteguista (PO) estuvieron relacionados con el terrible incendio que consumió la vida de seis personas, incluidos un niño de tres años y un bebé en el barrio Carlos Marx, en la ciudad de Managua, el pasado 16 de junio.

Esto fue expuesto mediante un comunicado emitido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, publicado este martes, en el que además sanciona a la vicepresidenta designada por el poder electoral, Rosario Murillo y Néstor Moncada Lau.

“En junio de 2018, hombres armados enmascarados, acompañados por personas identificadas por testigos como policías nicaragüenses, habrían incendiado una casa familiar en Managua, matando a seis, incluidos dos niños pequeños”, se lee en el comunicado.

Lea además: Estados Unidos sanciona a Rosario Murillo y Moncada Lau 

Esto también había sido señalado por el informe sobre la crisis del país, realizado por la Misión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos (Oacnudh), el cual fue presentado en agosto pasado.

“Según consta, la casa fue incendiada porque los dueños no permitieron a la Policía y a los francotiradores utilizar el tejado”, se lee en el informe.

Oacnudh coincide con el Departamento del Tesoro sobre la intervención policial en uno de los casos más grotescos que ha conmocionado a la población nicaragüense.

En el mismo comunicado, el Departamento del Tesoro también señala a la Juventud Sandinista y la Policía Orteguista (PO) de haber cometido graves abusos contra los derechos humanos de los nicaragüenses.

Según informes públicos, la PO, que en el comunicado la denominan como Policía Nacional de Nicaragua, ha sido parte de «escuadrones de la muerte», los cuales han cometido ejecuciones extrajudiciales, torturas y secuestros.

Asimismo, señalan que paramilitares de la Juventud Sandinista (JS), armados y pagados por el Frente Sandinista han estado relacionado con graves abusos de derechos humanos con respecto a protestas contra el “gobierno de Nicaragua”.

A lo largo de los más de siete meses de protestas cívicas, la PO junto con paramilitares armados han ejecutado diferentes etapas de la represión, orientada por la dictadura Ortega-Murillo.

De acuerdo con el último informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), un total de 535 nicaragüenses han sido víctimas mortales de la violencia estatal y desmedida con la que el régimen trató de callar el grito de democratización del pueblo.

Durante la “Operación Limpieza”, los paramilitares se paseaban a plena luz del día con sendas armas de guerra y sus rostros cubiertos. El objetivo era intimidar y desmontar las trincheras que la población había dispuesto en diferentes ciudades del país, precisamente, para defenderse de la respuesta letal; sin embargo, la ofensiva fue brutal y el resultado fue luto y dolor.

En medio de tanta violencia, el incendio en el Carlos Marx quedó grabado en la mente de los nicaragüenses, quienes vieron, por medio de las diferentes transmisiones vía Facebook, como rescatistas trataban de salvar la vida de los dos menores, cuyos cuerpos mostraban los estragos provocados por las llamas.

Cinthia López sobrevivió al siniestro que se llevó a seis de sus familiares, incluido su padre, el pastor evangélico.
En una entrevista con BBC de Londres, dijo al periodista Will Grant, que sujetos con el rostro cubierto y armados golpearon los portones de la casa, luego, dispararon a la vivienda y finalmente, la incendiaron.

López vive el exilio como miles de nicaragüenses debido al temor de la represión, y en especial, por ser un testigo clave de los hechos.

“Eran paramilitares porque yo lo vi. Hay un video frente una iglesia, las patrullas, las camionetas de civiles y eran los policías porque nosotros lo vimos todo, eran ellos si”, dijo López.

Impera estado policial

Aunque los paramilitares ya no se pasean por las calles del país como antes, la Policía Orteguista (PO) se ha encargado de mantener un estado policial, donde se valen del respaldo del régimen Ortega-Murillo para revisar, acosar y hasta detener a cualquier persona que pueda resultar sospechosa.

Su misión sigue siendo la represión del pueblo, evitar las manifestaciones pacíficas en contra del régimen, además de proteger a los fanáticos del Orteguismo, que todos los días, desde hace más de un mes se apoderaron de las rotondas de la ciudad de Managua, y con bandera roijnegra en mano y al son de la música oficialista demuestran su “apoyo” a la dictadura.

Ante la represión, la población ha resistido y ha buscado diferentes formas de alzar su voz contra el régimen; desde inflar chimbombas azul y blanco hasta tirar papelillos de esos colores en las calles del país o cantar el himno de Nicaragua en centros comerciales, lo que ha obligado a que la PO empiece una movilización en todos los espacios, como centros comerciales, con el objetivo de silenciar la protesta.

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