Militar en retiro Alfonso Morazán, el segundo preso político al que le niegan enterrar a su madre

Autoridades de El Chipote se negaron a recibir la solicitud de permiso y los mandaron a Plaza El Sol donde no trabajan el fin de semana

Alfonso Morazán

Militar en retiro Alfonso Morazán, hoy preso político junto a sus hermanos y su madre, quien falleció la madrugada del primero de diciembre de este año. FOTO: Cortesía de la familia/ LA PRENSA

La mañana de este domingo pudo haber sido la última vez que el exmilitar Alfonso Morazán Castillo viera a su madre, Carmela Arteta. Sin embargo, este derecho humano se le fue negado por la Policía Orteguista (PO) que lo mantiene recluido en las celdas de El Chipote desde hace un mes, sin presentarlo ante un juez y sin acusación en su contra.

Doña Carmela Arteta, de 94 años, falleció la madrugada de este sábado en Matagalpa a consecuencia de una neumonía. Esa misma mañana, los hijos del preso político recurrieron al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) para gestionar un permiso especial que le permitiera salir de las celdas por unas horas para que asistiera a los funerales de su progenitora.

“Nos pusimos en contacto con las autoridades de El Chipote, pero nos dijeron que (las gestiones) tenía que ser en Plaza El Sol”, sostiene Braulio Abarca, abogado del Cenidh que daba acompañamiento a la familia ante la solicitud de permiso.

En este caso, el permiso debía pedirse directamente a la Policía, dado que Morazán Castillo no ha empezado un proceso legal; tampoco ha sido puesto ante la orden de un juez de Managua. Al negarse las autoridades del centro de torturas a recibir el escrito de solicitud de permiso, la gestión se obstaculizó, ya que en Plaza El Sol no trabajan durante el fin de semana.

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Por miedo

Aún así, familiares del militar retirado habían dicho que vendrían este domingo— cuando se realizaron los funerales de doña Carmela— desde Matagalpa a El Chipote para insistir con la solicitud. Finalmente desistieron.

“No vinieron porque tuvieron un poco de temor”, explica vía telefónica Braulio Abarca, ante la decisión de los familiares de Alfonso Morazán. Mientras que el activista Yaser, hijo del preso político, confió desde el exilio que “toda la familia tiene miedo. Es normal en tiempos de persecución”. Al igual que Yaser, tres hermanos más están en el exilio. Otro está en casas de seguridad. Y solo uno continua con su rutina cotidiana, ante la ola de acoso y amenazas que ha recibido la familia.

Militante sandinista

Hasta antes del 18 de abril de 2018, Alfonso Morazán Castillo era un militante activo del Frente Sandinista. Incluso se involucró de lleno en los procesos electorales, a favor del dictador, Daniel Ortega, manifiesta su hijo Yaser.

El militar retirado, no solo perteneció a las filas del Ejército de Nicaragua, sino que también es uno de los fundadores de la institución. A lo largo de su trayectoria recibió varios reconocimientos por su labor. La medalla de oro Humberto Ortega es uno de ellos, relata Yaser.

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Todo cambió cuando surgieron las primeras muertes, como resultado de la brutal y violenta represión perpetradas por el gobierno Ortega- Murillo. El militar en retiro se sumó a las protestas en repudio hacia la pareja presidencial, declaró una de las hijas de Morazán semanas atrás.

Morazán Castillo se convierte en el segundo preso político que en las últimas semanas se le niega el permiso para asistir a los funerales de su madre. A Misael Escorcia Rocha, tampoco le permitieron despedirse de su mamá, quien falleció el 16 de noviembre por un derrame.

Condiciones del exmilitar

“Lo han puesto en un calabozo oscuro junto a otras personas donde tienen que estar de pie sin posibilidad de sentarse. Los policías a veces roban la comida”, Yaser Morazán, hijo del reo político Alfonso Morazán

Jaser Morazán denunció que su padre, al igual que los demás presos en El Chipote, duerme el suelo de concreto sin sabana y sin ropa. Lo que usa por almohada es un rollo de papel higiénico para favorecer al malestar que sufre por la lesión en su columna. No toma sus medicinas desde que fue apresado, porque los policías no dejan que se las entreguen.

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Tampoco le han dado acceso a un abogado. No hay una acusación en su contra, menos que su caso esté ante un juez, una situación completamente ilegal a más de un mes de su detención, aseguró Braulio Abarca, abogado del Cenidh. Según Abarca, al menos unas 24 reos están en la misma situación ilegal del exmilitar.

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