Descalificaciones de Ortega contra su hermano son un «desesperado» llamado al Ejército

Experto en seguridad dice que Daniel Ortega quiere que la cúpula militar defina su lealtad al régimen, pero también le advierte que no se atreva a pasarse al lado de la “oligarquía y del imperio”

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LA PRENSA/ ARCHIVO/ EFE

El experto en seguridad Roberto Cajina opinó este miércoles que las descalificaciones de Daniel Ortega contra su hermano Humberto, en el discurso del Congreso de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), pueden interpretarse como un mensaje “desesperado” dirigido al Ejército de Nicaragua en momentos que el régimen está al borde del abismo.

Según Cajina, Ortega quiere que la cúpula militar defina su lealtad al régimen sandinista, pero también fue una advertencia para que no se atreva a pasarse al lado de la “oligarquía y del imperio”, es decir de los que el dictador considera sus adversarios políticos.

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Humberto Ortega fue el jefe del Ejército Popular Sandinista (EPS) entre 1979 y 1995, cuando fue retirado por orden de la presidente Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997).

Cajina recordó que el gobierno de Violeta Barrios comenzó un proceso de profesionalización e institucionalización del Ejército, que alejó a esa institución de la marca sandinista, pero, según el experto, todo eso fue frenado con el regreso de Ortega al poder en 2007 y más específicamente con el nombramiento del general Julio César Avilés como jefe de la institución militar, quien para Cajina “no tiene autoridad política ni el talante personal para golpearle la mesa a los Ortega-Murillo”.

En su discurso del lunes, Ortega escarbó en el pasado para decir que el Ejército, bajo el mando de su hermano Humberto, reprimió las protestas en los años noventa porque decidió “convertirse en un peón de la oligarquía y del imperio”.

Roberto Cajina, experto en seguridad. LA PRENSA/ARCHIVO/Oscar Navarrete

Ortega desesperado

Cajina manifestó que esa es la manera que usa Ortega para decirle a la comandancia actual del Ejército Nacional “no hagan ustedes lo que hizo el anterior comandante en jefe, Humberto Ortega”, una semana después de que los generales de la institución castrense, encabezados por el general Avilés, se reunieron con el nuevo embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan.

“Independientemente del silencio cómplice del Ejército (en la crisis del país), la no intervención directa del Ejército en la represión y en toda esa política criminal del régimen, encabezada por la Policía, los paramilitares, etcétera, hay un hecho que es clave: no hay un apoyo directo, firme, decidido del Ejército. Es posible que sea un llamado desesperado de Ortega al Ejército: ‘apóyenme, porque ya estamos llegando al borde del abismo’. No creo que el Ejército ponga en riesgo sus millonarios intereses financieros frente a una decisión de ese tipo”, explicó Cajina.

Además, el experto dijo que la falta de argumentos de Ortega lo hace mentir o guardar silencio, como hasta ahora lo ha hecho alrededor de la sanción de Estados Unidos a su esposa, Rosario Murillo, que para Cajina es un “silencio en términos de conveniencia”. Esto hace pensar al experto que el régimen orteguista “al menos ha entendido que tensar más las relaciones con Estados Unidos es una desventaja”.

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En cambio, la visita del embajador Sullivan al Ejército llevó un mensaje claro, según Cajina.

“No intervengan en esta crisis, no apoyen al menos directamente al régimen o van a sufrir las consecuencias de la pérdida de los intereses millonarios que tienen invertidos en las empresas de inversionistas en Estados Unidos, en la Bolsa de Valores en Nueva York y el segundo elemento es que no intervengan, porque si intervienen, las sanciones vienen sobre ustedes”, agregó.

Hecho histórico

Roberto Cajina recordó que en 1992, cuando había una conspiración dirigida por quien era el dirigente del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), actualmente presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, el Ejército tenía información de inteligencia de esa conspiración y decidió abortarla.

“El Ejército despliega medios militares y tropas militares en Managua, porque se pretendía saquear supermercados, saquear tiendas, saquear negocios, para desestabilizar al gobierno de doña Violeta (Barrios de Chamorro). El Ejército no mató a un solo manifestante de esa época, ni de los Parrales Vallejos, ni de los otros manifestantes que estaban en otras partes de Managua”, recordó Cajina.

¿Los Ortega son diferentes?

Roberto Cajina diferencia a Daniel Ortega de su hermano Humberto, porque considera que este último, cuando perdieron el poder en los años noventa, se dio cuenta de “la dimensión de la transformación” que había comenzado en Nicaragua. “Entonces en lugar de quedarse marcado a la orilla del Frente Sandinista que existía en esa época, decide apoyar la construcción del proceso democrático en Nicaragua”, dijo.

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