Venta de vehículos retrocede 10 años en Nicaragua

El sector distribuidor de vehículos proyecta cerrar este año con una caída del 83 por ciento en sus ventas. Hay sucursales cerradas y recortes de planilla

Pista Juan Pablo II

LA PRENSA/ARCHIVO

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En peligro de desaparecer en los próximos seis meses y con un retroceso de una década en sus niveles de ventas, así se encuentra el sector distribuidor de vehículos automotores, que, por los efectos de la crisis que enfrenta el país desde hace 234 días, proyecta cerrar este año con una caída del 83 por ciento en sus ventas.

Fuentes del sector, que prefieren no ser citadas, admiten que de alcanzarse un acuerdo político que ponga fin a la crisis sociopolítica, les tomará al menos dos años retomar el ritmo de ventas previo a la inestabilidad, cuando reportaban ventas conjuntas cercanas a las veinte mil unidades.

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La crisis que afronta el sector se reflejan en las cifras del Banco Central de Nicaragua: la importación de automotores se ha desplomado hasta septiembre, con respecto al mismo lapso del año pasado.

La caída se ha dado principalmente en vehículos que durante años gozaron de sólidos crecimientos. La crisis fue provocada por la represión del Gobierno, iniciada en abril contra las protestas cívicas.

La importación de vehículos sedán y cuadraciclos se redujo en 41 por ciento; la de camionetas, camiones y microbuses en 39 por ciento; y la de motocicletas en 21 por ciento, indican las cifras.

“La caída (en las ventas) es brutal. Esta crisis es peor que la del 2008. Estamos más bajo que en el nivel del 2008. La industria automotriz ha retrocedido diez años por la crisis que tiene el país”, asegura un representante de una de las empresas que forma parte de la Asociación Nicaragüense de Distribuidores de Vehículos Automotores (Andiva), y que pidió no ser citado.

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La decisión de los bancos de suspender la entrega de créditos, como parte de las medidas para enfrentar la fuerte salida de depósitos de sus arcas, también ha contribuido a la caída en las ventas.

Para compensar la carencia de financiamiento, los distribuidores lo ofrecen. Sin embargo, por el nivel de riesgo, muchos compradores no son sujetos de crédito. En algunas de las empresas del total, solo el 30 por ciento califica para recibir financiamiento y debe pagar tasas del 14 por ciento o más y otorgar una prima del 30 por ciento del valor del vehículo. El restante 70 por ciento son empresas o productores que adquieren vehículos de trabajo y los pagan al contado. Esto los descapitaliza y afecta el desarrollo de otras actividades.

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Otro de los representantes del sector, que también prefiere el anonimato, asegura que las ventas han retrocedido 83 por ciento porque “nadie compra carros cuando están secuestrando gente y echándola presa”.

Cierran sucursales

Las pérdidas provocadas por la caída en las ventas han obligado a las distribuidoras a cerrar la mayoría de sus sucursales y a centrar sus operaciones en las sedes ubicadas en la capital. Esto ha dejado sin empleo a entre el 35 y 40 por ciento del personal de estas empresas.

“Cuando se vende el 17 por ciento de lo que se vendía antes, no hay estructura humana que te aguante, entonces no hay nada que se pueda hacer gerencialmente”, dice otro representante del sector que también prefiere omitir su nombre.

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Los consultados coinciden en que el sector construcción y la venta de vehículos son los más golpeados porque prácticamente están paralizados. Por el tiempo en que se ha extendido la crisis consideran que a los distribuidores de vehículos lo único que les queda es cerrar sus puertas y apagar la luz. “Esto es inminente y diría que pasará en el primer semestre del próximo año si esta crisis no se resuelve”, advierte uno de los consultados.

Adicionalmente, como consecuencia de los problemas que enfrentan muchas personas para seguir pagando los vehículos que compraron al crédito, el precio de los usados ha disminuido considerablemente; y en el caso de los nuevos, todos los modelos de este año que queden en inventario valdrán menos en 2019 y las empresas tendrán que liquidarlos y asumir las pérdidas.

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“La industria nuestra está en franca extinción y a punto de desaparecer… y si esto no se arregla en el próximo semestre las empresas van a cerrar”, revela uno de los consultados. Añade que “si se logra un arreglo político y la gente recupera la confianza se podrá trabajar para vender más y habrá esperanza, aunque tome tiempo recuperar los niveles de venta de antes de la crisis”. Otro miembro del sector dice que no buscan ganancias jugosas, sino simplemente no perder, o al menos no cerrar.

Funides confirma

El deterioro en las ventas que reportan los distribuidores de vehículos como consecuencia del alargamiento de la crisis que enfrenta el país, desde el 18 de abril, lo confirma el Monitoreo de Actividades Económicas realizado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).

Según dicho informe, en septiembre los distribuidores de automóviles solo concretaron el 25 por ciento de las ventas proyectadas previo al inicio de la crisis.

Actualmente los representantes del sector aseguran que solo están vendiendo el 17 por ciento de lo planificado.

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