Fe y esperanza en María

Ciertamente, la fe siempre ha sido un acompañante indispensable y determinante de la lucha por la justicia y por la libertad. Así fue antes y así tiene que ser ahora

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Nicaragua celebra hoy la festividad de la Virgen María, poderoso símbolo de la fe católica que es también un fenómeno cultural que envuelve de una u otra manera a toda la sociedad.

En realidad, respetando los sentimientos religiosos de quienes no comparten la devoción a María, no se puede dejar de reconocer que el culto mariano involucra a la gran mayoría de los nicaragüenses. Además, en las actuales circunstancias la celebración de María está impregnada de oraciones, demandas y la esperanza de que cese la represión, de que haya justicia, de que los

presos políticos y de conciencia sean liberados y que la paz retorne a las adoloridas familias y los tristes hogares nicaragüenses.

Hace dos años, en esta misma fecha y ocasión recordamos que “en los años ochenta (del siglo pasado), cuando Nicaragua estaba dominada por la dictadura revolucionaria sandinista y el pueblo se desangraba en la guerra civil, los católicos repetían una frase emblemática de esperanza: “Por María vendrá la paz”.

Rememoramos que “en ese tiempo, el gran poeta nicaragüense y codirector de LA PRENSA, Pablo Antonio Cuadra (PAC), expresó en un hermoso poema titulado Diciembre, dedicado a la Virgen María: “Corrí el riesgo de no ser oído porque la poesía es también un pedazo de pobreza. Corrí el riesgo de ver mi corazón vacío y despoblado cuando el Poder puso su pie sobre la boca de los humildes… ¿Por qué ese gemido del inocente? ¿Por qué ese lamento materno como espada? ¿Y por qué la tiranía, el oprobio, la crueldad, el ojo de leopardo de mi hermano que tortura y la cal impecable blanqueando su sepulcro?”

Pero María respondió al clamor de PAC, que era de todos o la gran mayoría de los nicaragüenses, al aparecer cinco veces en el año de 1980 en el humilde poblado de Cuapa y ante un también humilde campesino llamado Bernardo Martínez, a quien le transmitió un mensaje para todos los nicaragüenses: “Una madre nunca se olvida de sus hijos y yo no he olvidado lo que ustedes han sufrido…”

En efecto, Ella no dejó a sus hijos en el abandono. La paz y la concordia nacional sustituyeron a la guerra y la dictadura de aquel tiempo. Lamentablemente, en 2007 la dictadura fue restaurada y el país retrocedió institucionalmente a los años oscuros de la década ochenta, sin elecciones libres, sin justicia independiente, sin derechos humanos…

Ahora Nicaragua entera llora por la dolorosa y funesta tragedia de la represión armada y la violación masiva de los derechos humanos, perpetrada por la dictadura. Sin embargo, “la fe nos permite esperar contra toda esperanza… Los gestos de solidaridad, de amor y de perdón son claves para enfrentar la violencia que busca generar círculos de muerte”, han indicado los obispos en su reciente Mensaje de Adviento dirigido a todo el pueblo nicaragüense.

Ciertamente, la fe siempre ha sido un acompañante indispensable y determinante de la lucha por la justicia y por la libertad. Así fue antes y así tiene que ser ahora.

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