Quiénes son los periodistas perseguidos en Nicaragua

La “cuarta etapa de la represión” en Nicaragua parece estar en marcha. Quiénes son y de dónde vienen los periodistas asediados por el régimen de los Ortega Murillo.

Anibal Toruño, entre escombros, paredes quemadas y equipos de transmisión consumidas por el incendio que simpatizantes del FSLN le prendieron fuego a la Radio Darío. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Anibal Toruño, entre escombros, paredes quemadas y equipos de transmisión consumidas por el incendio que simpatizantes del FSLN le prendieron fuego a la Radio Darío. LA PRENSA/Óscar Navarrete

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La “cuarta etapa de la represión” en Nicaragua parece estar en marcha. Así la llamó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cuando a comienzos de octubre expresó su preocupación por el posible inicio de una persecución especialmente dirigida a los periodistas y comunicadores encargados de informar a los nicaragüenses.

En las últimas semanas se ha intensificado la represión contra medios de comunicación críticos del Gobierno. Y aparte de radioemisoras destruidas o secuestradas, ha habido periodistas encarcelados, perseguidos, asediados, golpeados e intimidados con el objetivo de acallar las voces que piensan diferente y eliminar espacios donde se practica la libertad de expresión.

El régimen de turno se ha ensañado particularmente con algunos periodistas, como Luis Sánchez Sancho, editorialista de LA PRENSA, preso durante seis días tras haberse visto involucrado en un pequeño accidente de tránsito.

Le contamos quiénes son y de dónde vienen estos hombres de prensa.


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Don Luis, el editorialista

Don Luis Sánchez Sancho con su esposa, tras ser liberado.

A Luis Sánchez Sancho ya se le había olvidado cómo era dormir en la cárcel. La última vez que estuvo preso tenía 34 años y los Somoza estaban en el poder. En aquella época conoció todas las prisiones de Managua, porque él era militante socialista y por entonces ser un militante socialista era sencillamente ilegal. Se trataba de un “delito” que la dictadura no toleraba o reprimía dependiendo de la situación, recuerda el periodista.

Hace un par de semanas, don Luis volvió a sentir el frío concreto de la cama de una celda. Luego de un accidente de tránsito en el que un motociclista resultó con lesiones leves, permaneció detenido ilegalmente durante seis días en el Distrito III de Managua, porque el sistema judicial no quería permitirle que firmara un acuerdo con la parte afectada.

El periodista sabe que su proceso tenía tintes políticos; que ese accidente no habría pasado a más si él no hubiera formado parte del Diálogo Nacional entre la Alianza Cívica y el Gobierno y si no fuera el editorialista del diario LA PRENSA, un medio crítico del poder. Además, él nunca ha compaginado con el Frente Sandinista y su mentalidad militar, afirma. Ni siquiera cuando militó en el Partido Socialista Nicaragüense.

“La misma cosa”

Siempre hubo “serias discrepancias” entre socialistas y sandinistas, recuerda. Por un lado, los sandinistas habían establecido públicamente que su forma de lucha era la armada y que recurrirían a la violencia para tomar el poder; mientras, por el otro, el Partido Socialista decía que era necesario organizar a la gente para que luchara de forma pacífica por sus intereses y creía que la salida pasaba por un diálogo nacional en el cual se acordara un plebiscito para convocar a la ciudadanía a que votara, señala el periodista.

Aunque entre sandinistas y socialistas sabían distinguirse muy bien, para los Somoza todos eran lo mismo y en la primera mitad de los setenta los perseguían por igual.

Como activo militante socialista, Luis Sánchez Sancho estuvo preso en seis o siete ocasiones. Pasó por El Hormiguero, La Aviación, La Modelo y las celdas de la temible Oficina de Seguridad Nacional (OSN), que se ubicaba donde hoy es el igualmente temible Chipote. Una vez lo acusaron “de vago” y lo dejaron en la cárcel durante treinta días, y otro día, cuando lo atraparon en una conmemoración de la muerte de Sandino, se lo llevaron a El Hormiguero, después de una apaleada de padre y señor mío.

Por lo general pasaba preso tres o cinco días; por eso recuerda especialmente las dos ocasiones en que fue detenido durante varios meses, además de torturado. La primera fue en 1971, cuando lo llegaron a sacar de su casa para meterlo a La Aviación, por socialista. Ahí estuvo medio año.

La segunda vez, el asunto fue más serio. Lo quisieron vincular con el asalto a la casa de José María “Chema” Castillo, ocurrido en diciembre de 1974. Luis era sospechoso por militante socialista y porque su hermano, Efraín Sánchez Sancho, fue uno de los fundadores del Frente Sandinista y secretario general del partido rojinegro; de manera que la Seguridad Nacional creía que “necesaria y obligatoriamente había un vínculo político” entre ambos.

Tras el asalto a la casa de Chema Castillo, lo buscaron durante dos años. “Me persiguieron y me persiguieron, tuve que estar en la clandestinidad, y me capturaron hasta 1976. Me agarraron en la calle, alguien me denunció. Luego me llevaron a una corte militar de investigación y resolvieron finalmente que en efecto no tenía nada que ver”, relata don Luis, hoy de 76 años y medio.

Esa última vez estuvo siete meses en La Modelo. Antes de ser trasladado lo tuvieron en las celdas de la OSN y ahí fue torturado. Lo golpearon, lo encadenaron durante horas a argollas incrustadas en la pared y, lo peor de todo, le hicieron creer que iban a ejecutarlo. La Guardia lo llamaba “fusilamiento en blanco”, una técnica empleada para quebrar la voluntad de los reos.

Don Luis recuerda que lo sacaron encapuchado, pero pudo sentir el aire fresco de la madrugada y se dio cuenta de que lo llevaban a la laguna de Tiscapa. “A ver, montá el rifle”, le dijo un soldado a otro. “Hasta aquí llegué”, pensó el prisionero. Y en seguida escuchó el sonido del gatillo.

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El editorialista de LA PRENSA fue acusado en audiencia preliminar por el delito de lesiones imprudentes. La Fiscalía no le permitía firmar un acuerdo con la parte afectada en el accidente de tránsito, un motociclista que sufrió lesiones leves.

Orígenes

Don Luis Sánchez Sancho nació en Matagalpa y fue amigo de su coterráneo Carlos Fonseca Amador, quien también pasó por el Partido Socialista, antes de decidirse por la vía de las armas. Su papá era mecanógrafo y su mamá murió cuando él tenía dos años de edad. Su familia se mudó a Managua en 1948, cuando la ciudad terminaba donde ahora queda el mercado Oriental.

El Partido Socialista lo envió a la Unión Soviética, para estudiar Ciencias Políticas y en 1978 fue uno de los encargados de hacer un acuerdo con el Frente Sandinista. Arreglo que salió mal porque los sandinistas metieron en su partido a los jóvenes que los socialistas les habían enviado como apoyo, cuenta el periodista.

Él nunca se llevó bien con Daniel Ortega, asegura. “Nunca, jamás”. Ortega “apareció en la palestra política un poco después que yo, siempre con su línea extremista y radical y nunca congeniamos. Congenié más con Humberto”, sostiene.

Tras la caída de los Somoza, don Luis ocupó un puesto en el Consejo de Estado, entre 1980 y 1984. Posteriormente fue diputado por el Partido Socialista y cuando los sandinistas salieron del poder fue diputado por la Unión Nacional Opositora (UNO), de 1990 a 1997.

Periodista

Aunque estudió sobre política y fue político, desde pequeño había mostrado interés y habilidad por la redacción. Muy joven, a mediados de la década de los sesenta, quedó a cargo del semanario del Partido Socialista y ahí desarrolló habilidades para el periodismo.

Más tarde también trabajó en radio, televisión y escribió para la revista La Crónica.

Por sus ideas políticas se hizo amigo del periodista Pedro Joaquín Chamorro y él lo ayudó a evolucionar de su formación marxista leninista hacia una “concepción sólidamente democrática”; además de acercarlo al diario LA PRENSA.

A partir de los noventa colaboró con reportajes especiales de carácter político y análisis de contexto y cuando finalmente terminó su periodo como diputado, decidió abandonar la política y aceptar el reto de escribir los editoriales de LA PRENSA, una responsabilidad enorme, pues implicaba retomar una tarea que Pedro Joaquín solía realizar.

A partir de entonces se ha mantenido alejado de la política, incluso procuró mantenerse al margen durante el Diálogo Nacional y solo llegaba para dar sus aportes.

No sabía que la política volvería a tocar su vida y de la forma menos pensada: aprovechando un accidente de tránsito.


Lea: Infierno en León: el ataque a Radio Darío


Aníbal Toruño y la Radio Darío

Director propietario de Radio Darío, Aníbal Toruño.

Aníbal Toruño conoció el mundo de la radio de la mano de su padre, Juan Toruño. Y desde niño le fascinó.

Su papá, herrero de oficio, empezó de cero. Como su trabajo no le dejaba libre otro horario, durante tres años estudió matemáticas y física de 3:00 a 5:00 de la mañana, para luego poder estudiar electrónica.

Finalmente pudo construir su propio transmisor, que era del tamaño de una caja de zapatos y tenía un alcance de una o dos cuadras. Sus amigos estaban entusiasmados por el fenómeno y se reunían con él para transmitir música y dar opiniones que al comienzo solo escuchaban los vecinos.

En 1949 Juan Toruño pudo comprar un transmisor más grande y sacó una licencia para fundar su propia radio. Durante una semana la nueva radioemisora tuvo un nombre que ya nadie recuerda y luego alguien sugirió que si iba a transmitir en León, la ciudad de la infancia y parte de la adolescencia del más famoso de los poetas nicaragüenses, pues naturalmente debía llamarse Radio Darío.

Desde entonces la emisora ha sido destruida seis veces. Solo una vez por los Somoza y el resto por el Frente Sandinista, asegura Aníbal Toruño, hijo de Juan Toruño.

Además: Policía saca del aire a Radio Darío 

La primera vez fue en 1978, durante la tristemente célebre “operación limpieza” de los Somoza.
A la ciudad habían llegado “soldados salvadoreños y hondureños” para reforzar a la Guardia Nacional —afirma el periodista— y cuando hicieron retroceder a los guerrilleros del Frente Sandinista, los guardias entraron con tanquetas y destruyeron Radio Darío, que esa vez también fue quemada.

Cuando triunfó la insurrección y los sandinistas llegaron al poder, la radio no fue destruida pero sí censurada, sostiene Aníbal Toruño, actual director de la emisora.

Desde los tiempos de los Somoza, Radio Darío ha sido blanco de ataques esporádicos, debido a su postura crítica. Pero a partir de abril la represión no ha cesado. 

Con el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro, comenzaron las famosas asonadas dirigidas por el Frente Sandinista, como método para “gobernar desde abajo”. Y “en cada asonada se iba la Radio Darío”, dice Toruño.

En estos días el periodista anda bastante preocupado por su seguridad personal e incluso evita acercarse a las instalaciones de la emisora, pues ya ha recibido muchas señales de que esta vez no solamente quieren destruir la radio, sino también a su director.

La mayor prueba de ello son los sucesos del 20 de abril. Esa noche una turba de encapuchados enviados por el Frente Sandinista derribó la puerta de la emisora e irrumpió en el edificio cargando galones de combustible, a pesar de que se sabía que dentro estaban trabajando unas doce personas.

Aníbal Toruño, sus periodistas, sus técnicos, su vigilante, su hijo y su sobrino estaban encerrados en las instalaciones y se preparaban para transmitir sobre los enfrentamientos que se desarrollaban en la ciudad, cuando una explosión los dejó momentáneamente sordos y todo se cubrió de fuego y humo.

La intención era quemarlos vivos; pero dos de los atacantes terminaron tomando fuego (dos días más tarde ambos estaban muertos) y no pudieron completar el plan. El equipo de la radio pudo escapar por la puerta lateral.

Aníbal Toruño cuando era niño, en el extremo inferior de la foto, con las manos entrelazadas.

Sin embargo, el asedio ha continuado. El lunes 3 de diciembre la Policía rodeó la zona a la que la emisora se trasladó luego del incendio. Los antimotines ordenaron que se apagaran los equipos y sacaron a la radio del aire. Además, esposaron y amenazaron al personal, después de un asedio que duró más de tres horas.

A pesar de ello, Radio Darío sigue transmitiendo, como lo ha hecho durante 69 años. Aunque su director ya no pueda estar en el edificio y ahora deban mantenerse alertas ante cualquier movimiento de patrullas policiales.


Lea: Orteguismo acusa a Miguel Mora de «incitar al odio»


Miguel Mora Barberena

Miguel Mora, director propietario de 100 % Noticias. 

El caso de Miguel Mora Barberena preocupa especialmente al gremio periodístico, pues el régimen se ha sacado de la manga una acusación por “incitación al odio” que podría convertirse en un patrón contra el ejercicio del periodismo y la libertad de prensa.

Miguel Mora Barberena viene de una familia de ideología sandinista, por eso, tras el estallido de la crisis sociopolítica que el país atraviesa, asegura que las prácticas del gobierno de Daniel Ortega nada tienen que ver con los principios del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino.

A los 14 años, Mora participó en la Cruzada Nacional de Alfabetización y además fue fundador de la Juventud Sandinista (JS), en 1980. También considera que aquella JS no tiene nada que ver con la actual. Para él, ahora la Juventud Sandinista funciona más como una turba orteguista.
Mora entró al servicio militar en 1984 y ahí fue asignado a la unidad de radio exploración, que era parte de la inteligencia militar.

Luego de terminar su servicio militar, en 1986, pasó a la vida civil a estudiar licenciatura en Comunicación en la Universidad Centroamericana (UCA), a la que ingresó en 1989, de acuerdo con un reportaje producido por 100% Noticias, el canal que fundó en 1995.
Empezó como un micronoticiero y su primera edición se emitió el 9 de octubre de 1995, a las 10:00 de la noche. Más tarde consiguió una licencia del Estado para transmitir por señal abierta en el canal 15.

Además: Miguel Mora: «Ahora hay otra dictadura dinástica»

Desde el pasado abril el canal se dedicó a la cobertura total de las protestas ciudadanas y criticó duramente al régimen, lo que le ha valido la persecución de los Ortega Murillo.
Su abuela paterna quería que Miguel fuera sacerdote, pero él supo desde niño que lo suyo era el periodismo.


Lea: Policía orteguista rodea las instalaciones de Radio Mi Voz 


Álvaro Montalván y Radio Mi Voz

“Ahorita tengo varias patrullas en la radio”, dice Álvaro Montalván, director propietario de Radio Mi Voz, a manera de saludo. Así es su vida desde que la represión del régimen de los Ortega Murillo llegó a niveles insospechados.

Antes del 18 de abril, a Álvaro ya lo habían golpeado turbas sandinistas cuando realizaba coberturas en la ciudad de León, pero nunca había sido agredido como en estos meses, en los que ha recibido golpes, amenazas de muerte e insultos; además de que su radio ha sido parcialmente destruida.

En Radio Mi Voz han sufrido asedio durante más de seis meses y desde octubre la Policía, que se ubica a apenas 150 metros de la emisora, no ha dejado de acosar. Detuvieron a Montalván durante 30 horas, sin darle explicaciones y luego “con lujo de violencia” se tomaron la propiedad.

La Policía incluso tiene secuestradas las llaves de una de las bodegas de la radio, por lo que el periodista teme que puedan ponerle “pruebas” para posteriormente acusarlo de algo.
Debido a que el asedio no cesaba, hace poco más de una semana la emisora salió del aire luego de 12 años y medio de transmisiones, porque el personal ni siquiera puede entrar.

Montalván tiene 48 años de edad y se formó en Radio Darío, que casualmente también es perseguida por el orteguismo. Trabajó en Radio San Cristóbal, como narrador de beisbol y periodista. Fue corresponsal de Extravisión, TV Noticias, Canal 12 y Radio Sandino.

Tanto Montalván como Aníbal Toruño, director de Radio Darío, responsabilizan al comisionado Fidel Domínguez por la represión que sufren y de lo que les pueda pasar.

El periodista se siente “frustrado” porque siente que ni siquiera tiene a donde ir a poner una acusación.


Lea: Sujetos armados asaltan al periodista Miguel Mendoza


Otros casos de periodistas asediados

A título personal, Miguel Mendoza, cronista deportivo, ha dado cobertura a las protestas ciudadanas que estallaron en abril y en varias ocasiones ha sido uno de los primeros periodistas en reportar la represión empleada por el régimen de los Ortega Murillo.

A las 5:15 de la mañana de este martes 4 de diciembre el periodista y su familia fueron asaltados por cinco sujetos armados, cuando salían de casa para ir a trabajar. Luego de encañonarlos y poner a su esposa de rodillas, los hombres le robaron su camioneta Nissan Navara, documentos de identificación, tres celulares y una mochila con su computadora portátil.

Carlos Salinas Maldonado, periodista de Confidencial y Esta Noche, también ha denunciado, a través de las redes sociales, que ha sido asediado por paramilitares motorizados que estuvieron apostados frente a su casa y lo siguieron hasta las oficinas del medio de comunicación donde labora.