Alcaldía de Managua sigue amurallada y vigilada por el Ejército

A casi ocho meses de que en Nicaragua estalló la rebelión cívica y el régimen de Daniel Ortega respondió con represión, las oficinas centrales de la Alcaldía de Managua siguen militarizadas y con barricadas, lo que difieren el discurso oficialista de que todo volvió a la normalidad.

Alcaldía de Managua

Con presencial militar y barricadas funcionan las oficinas centrales de la Alcaldía de Managua, ubicadas en el Zumen. LAPRENSA/U.MOLINA

A casi ocho meses de que en Nicaragua estalló la rebelión cívica y el régimen de Daniel Ortega respondió con represión, las oficinas centrales de la Alcaldía de Managua siguen militarizadas y con barricadas, lo que difieren el discurso oficialista de que todo volvió a la normalidad.

A esto se le suma que en meses anteriores se decidió botar parte de la malla perimetral del complejo de oficinas, para construir un muro que brinda mayor seguridad.

La presencia del Ejército de Nicaragua es permanente en el sitio, algunos militares se pasean por los andenes y otros mantienen un punto fijo, pero todos muestran sus armas de fuego al cargarlas en los hombros.

LA PRENSA conversó con algunos ciudadanos que llegan a pagar sus impuestos y sin brindar sus nombres dijeron que ver miembros del Ejército y barricadas en algunas zonas de la Alcaldía, les crea cierto temor, “es que pareciera que uno está en guerra”, expresó un señor mientras salía de las cajas de Recaudaciones.

Pero la comuna no es la única institución en amurallarse en los últimos meses; también lo ha hecho la Policía Orteguista en su edificio de Plaza El Sol y el Instituto de Medicina Legal.

El tranque de El Carmen

En el contexto de las protestas, según el último informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) 535 personas han fallecido.

Así que, al haber provocado este baño de sangre y desatar una persecución y cacería contra los ciudadanos autoconvocados, Ortega también incrementó su perímetro y nivel de seguridad. Además de poner vallas de hierro en todo el alrededor, se alzaron barricadas con piedras canteras y miguelitos pintados en amarillo.

A esto se le ha llamado el tranque de El Carmen porque el paso vehicular es regulado por policías orteguistas que solicitan los nombres y preguntan hacia donde se dirigen las personas, dejando ver la paranoia con que vive Ortega encerrado en su casa, de la cual trata de no salir a menudo para sentir que está a salvo y no leer las pintas que están por todos lados de la ciudad y que muestran rechazo hacia él.

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