Cafetaleros de Carazo preocupados por falta de financiamiento y costos de producción

José Marenco es acopiador de café y comenta que este es el año más crítico en la compra y venta del producto. Johana Sánchez dice que que sustituirá el fruto por aguacate, ya que no hay dinero para invertir

cafe, Diriamba

El café en Jinotepe se acopia contiguo al Benemérito Cuerpo de Bomberos. LA PRENSA/Mynor García

Johana Sánchez es una pequeña productora de café en el departamento de Carazo y dice que sustituirá el fruto por aguacate. Asegura que no hay crédito, financiamiento y dinero para invertir. Su finca, donde hay variedad de árboles frutales, está aproximadamente a 500 metros de altura sobre el nivel del mar y queda en el camino que conduce a la comarca el Zapotal, a kilómetro y medio de la ciudad de Jinotepe.

«El café se viene envejeciendo y no tenemos para renovarlo”, asegura Sánchez y comenta que este producto en esta región ya no es rentable porque los costos de producción son muy elevados. “Tenés que hacer dos limpias al año en la finca, más el pago de los trabajadores y gasolina, entonces salís tabla, con cero ganancias… el café ya es un producto en extinción”, sostiene la productora.

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Los cortadores con experiencia ya no visitan las haciendas cafetaleras, asegura Sánchez. “Como la ciudad se acercó al campo, tenemos repartos cercas y esa es la gente que llega a buscar trabajo, pero son sin experiencia, porque te revuelven el grano y te dañan las plantas”, dice.

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A los cortadores de café, el medio se les paga a veinte córdobas y los acopiadores lo pagan entre 42 y 43 córdobas.

En cambio, explica Sánchez, el aguacate es un fruto que se adapta a muchos climas y que no requiere de mucha inversión, ya que “es un alimento de todo tiempo y es un sustituto de la carne… mientras el aguacate va creciendo por el momento voy dejando café para generar un microclima y por la infiltración al suelo”, sostuvo.

Sánchez en esta temporada de corte emplea a diez personas en su finca y piensa mantenerlas con la cosecha de aguacate. La variedad de cultivos y la implementación de la ganadería han hecho rentable la finca de ésta.

Año crítico

José David Palacios es otro pequeño productor de café y para ver ganancias, asegura, su familia es quien realiza los cortes del fruto anualmente. La variedad de cultivos le ha permitido subsistir como agricultor.

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Por su lado José Marenco es acopiador de café y comenta que este es el año más crítico en la compra y venta del producto. “El factor clima y precio han influido. La gente está decepcionada con los precios internacionales. Los cortadores están siendo maltratados porque el año pasado se les pagó a veinte córdobas y en algunas fincas este año se les está pagando a 12 córdobas, entonces ya no quieren desempeñar su trabajo”, refirió Marenco.

Manifestó que, por la falta de cortadores, muchos productores de café han dejado perder la cosecha. Asimismo, dijo que en el departamento se necesita de una institución estatal que regule el precio del producto.

En un día, Marenco colectó 15 fanegas de café y en años anteriores, relata, que recogía hasta 150 fanegas por día.

Obtuvo premio

Luvy Margarita Rappaccioli cosecha café en Diriamba y manifiesta que les paga a sus trabajadores porque una empresa exportadora del grano le presta el dinero. “La cosecha está muy buena, lo que no hay es plata y mano de obra, estamos trabajando con las uñas”.

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Rappaccioli obtuvo una distinción a la taza de la excelencia el año pasado representando a la región del pacífico de Nicaragua en Washington, Estados Unidos, por la calidad del café caturra rojo que produce.

Su mensaje a los pequeños productores de café de esta zona “es que no pierdan la esperanza y que reforestemos… yo tengo la fe que, si uno siembra, llueve y que el ecosistema mejora”, dijo.

LA PRENSA buscó a Aldo Rappaccioli, presidente del Consejo Nacional del Café (Conacafé) en Carazo, pero no se encontraba en su finca situada en el municipio de Dolores.