¿Podría Daniel Ortega tener el mismo destino que Manuel Antonio Noriega?

Un diplomático y un académico analizan la declaración de “amenaza a la seguridad nacional” de Panamá en 1989 y Nicaragua en 2018. ¿Podría Ortega tener el mismo destino que Noriega?

A la izquierda aparece el dictador panameño, Manuel Noriega y a la derecha el dictador nicaragüense, Daniel Ortega.

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Casi al final de la guerra fría en 1989, el entonces presidente de Estados Unidos, George H. W. Bush, definió como amenaza a la seguridad nacional de EE.UU. al dictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega. Veintinueve años después, el video con el informativo de entonces ha circulado con entusiasmo entre algunos nicaragüenses.

La razón es que el 29 de noviembre pasado, minutos antes que EE.UU. sancionara a la número dos del régimen de Ortega, su esposa Rosario Murillo, y al asesor de seguridad, Néstor Moncada Lau, se publicó una orden ejecutiva en que la administración de Donald Trump elevó la situación de Nicaragua a amenaza inusual a la seguridad nacional y a la política exterior de su país.

En diciembre de 1989, tras la declaratoria de amenaza nacional, Estados Unidos invadió Panamá. ¿Podría eso ocurrir en Nicaragua?

Desde abril pasado, el país está inmerso en una crisis, provocada por la represión de Ortega que ha dejado entre 325 y 535 muertos según organismos de derechos humanos. Desaparecidos sin cuantificar, más de 50 mil exiliados, 674 presos políticos a los que la dictadura acusa de haber perpetrado un golpe de Estado, líderes estudiantiles perseguidos, igual que organismos no gubernamentales críticos a su gestión. El objetivo de la orden ejecutiva de Trump son los responsables y cómplices de la corrupción y violación a los derechos en Nicaragua.

El exembajador panameño Guillermo A. Cochez (2009-2013) cuenta cómo Noriega se convirtió en una amenaza a la seguridad nacional, mientras toma distancia con la idea que el desenlace vaya a ser el mismo en Nicaragua. “Los tiempos han cambiado y los actores internacionales son distintos”, sostiene vía telefónica.

Noriega declaró guerra a Estados Unidos

Según Cochez, Noriega había declarado la guerra a Estados Unidos y, antes de la invasión militar, ya había sido objeto de dos intentos de golpe de Estado. El primero de estos, ocurrió el 16 de marzo de 1988. El otro intento de sacarlo del poder ocurrió el tres de octubre de 1989, dos meses antes de la invasión militar estadounidense.

“Noriega no sabía quiénes estaban en su contra. El punto es que al final de su reinado, al final de su mandato, se hace acompañar de gente que no estaba en el escalafón militar, pero eran de su confianza. Es un estado mayor paralelo, ya no confiaba en nadie. Para mí la invasión norteamericana fue totalmente innecesaria, porque a él lo iba a tumbar su propia gente (Ejército) dos o tres meses después, porque ya estaban hartos. Noriega era un peligro para la institucionalidad militar del país”, dice el exembajador.

El primero de noviembre de 2018, la situación de Nicaragua se ubicó en un primer plano en la política de Washington después de meses de críticas y denuncias, presiones en el Congreso, y otras sanciones a miembros del círculo cercano al dictador nicaragüense.

La “troika de tiranías”

El asistente presidencial y asesor en seguridad nacional, el embajador John R. Bolton, delineó en Miami los ejes de la política estadounidense con América Latina y señaló a los regímenes de Cuba y Venezuela —declarada amenaza a la seguridad nacional desde Obama— y también a Nicaragua por sus violaciones a los derechos humanos. “Hoy en este hemisferio nos enfrentamos una vez más a las fuerzas destructivas de la opresión, el socialismo y el totalitarismo”, dijo.

Bolton, quien se pronunció a favor de las sanciones contra el régimen de Ortega en su cuenta de Twitter, advirtió que estos tres gobiernos eran vistos por EE.UU. como rivales, una troika de la tiranía e incluso comparó a sus líderes con los tres chiflados del socialismo, mientras advirtió que ya no estarían tranquilos ante dictadores y déspotas cerca de “nuestras costas”.

Archivo

“En Nicaragua, Estados Unidos continúa condenando la violencia y la represión del régimen de Ortega contra sus ciudadanos y miembros de la oposición. Ortega y sus aliados han erosionado completamente las instituciones democráticas, acallado la libertad de expresión e impuesto una política de encarcelamiento, exilio o muerte para los opositores políticos”, expresó Bolton.

El profesor Eduardo Gamarra, del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de la Florida, tampoco ve probable que se repita la historia de Panamá y explica que la posición de Trump se debe a la influencia de Bolton, quien tiene una visión “extraordinariamente conservadora” y “neo guerra fría”.

Nicaragua vive “momento trágico”

Gamarra es experto en política latinoamericana, democratización y neopopulismo. Tiene una visión muy crítica al gobierno estadounidense, pese a la crisis que vive Nicaragua donde según sus palabras se vive un momento trágico y se ha instaurado un régimen autoritario que viola los derechos humanos y es responsable de lo que ha ocurrido desde abril pasado.

“Mi gran crítica al gobierno del presidente Trump es que han tenido muy poca estrategia, muy poco pensamiento hacia América Latina, hacia la región en su conjunto, y más bien lo que hemos tenido es una suerte de tácticas, es decir sanciones a individuos en Venezuela, sanciones ahora si las hubiese en Cuba. Lo único verdaderamente estratégico que uno pudiese ver es esta directiva que como usted bien señala la tiene similitud, semejanza, a lo que se intentó hacer en los años 80 y lo que se hizo particularmente con el caso de Noriega”, explica Gamarra.

Doctor Eduardo Gamarra, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU). LAPRENSA/ CORTESÍA

Sin embargo, el experto enfatiza en que los años de Noriega se vivía la guerra fría y Centroamérica era un lugar de vital importancia para la administración de Ronald Reagan. Era el comienzo de la guerra contra las drogas.

“Hoy calificar a Nicaragua como amenaza a la seguridad nacional es en mi opinión algo bastante exagerado francamente (…) Es decir no hay una amenaza a nuestra frontera, Nicaragua no posee armas nucleares, puede ser que sean amigos de (Nicolás) Maduro, puede ser que sean amigos de algunos chicos malos del mundo, pero como tal no veo en qué se puede basar una definición de Nicaragua como amenaza a la seguridad nacional”, insiste Gamarra.

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De acuerdo con él, la declaración de Bolton surge en el contexto de las elecciones legislativas en EE.UU. —de medio término— y estaban dirigidas al voto de cubanos, venezolanos y nicaragüenses. Agrega que los temas de mayor importancia para Estados Unidos están en otros sitios del mundo como Europa, Medio Oriente o China.

Rebelión militar, ¿la única salida a crisis en Nicaragua?

Tras las sanciones estadounidenses, los analistas políticos en Nicaragua han intentado entender las consecuencias que puedan tener en un régimen que ha instalado, tras once años continuos de autoritarismo, una política de violación del Estado de derecho y corrupción. La primera de ellas es la inhabilitación de la vicepresidenta Rosario Murillo para suceder a su marido, Daniel Ortega.

Sin embargo, la respuesta del partido sandinista ha sido mostrarse unidos frente a la “intervención” estadounidense.

¿Cuál entonces es la salida tras meses de represión y violencia contra la ciudadanía? ¿Se ve alguna posible? “Regímenes como el de Ortega y (Nicolás) Maduro —en Venezuela— atentan contra la estabilidad profesional de los militares. Serán ellos los que tendrán que rebelarse como ocurrió con Panamá”, esboza el embajador Cochez desde Panamá.

El exembajador panameño Guillermo A. Cochez (2009-2013)

En Nicaragua, el ejército ha sido cuestionado por no desarmar a los paramilitares con los cuales el régimen atacó a la ciudadanía desde abril, un silencio que sus críticos llaman cómplice y que colocaría al alto escalafón militar también en el escenario de posibles sanciones norteamericanas según los analistas.

Gamarra añade otro punto a tomar en cuenta: la situación de la oposición. “No creo que haya la capacidad de la oposición nicaragüense de articular una respuesta que efectivice un cambio de régimen en Nicaragua. Lo digo con mucho pesar, porque muchos son mis amigos y creo es difícil ahora. No veo a corto plazo una salida a esta situación”, sostiene.

El profesor Gamarra lamenta que los latinoamericanos suelen criticar a Estados Unidos cuando interviene, por imperialista dicen, pero también lo hacen cuando se mantiene distante.

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