¡Más Unidad!

En el contexto del uso de la fuerza por el gobierno y de las falsas dicotomías que intenta imponer, cobra más intensidad la unidad de todos los sectores

Ortega, Silvio Baéz

Dos lecciones de la embestida dictatorial de la última semana:

Unidad de las fuerzas que nos oponemos a la dictadura y resistencia pacífica para oponernos a la misma.

Para concluir en esas lecciones, debemos entender las características de la embestida:

Primero, al continuar secuestrando, apresando y exiliando, y condenando a los presos enjuiciados, como las hermanas Muñoz de Niquinohomo, a penas que no cumplirán pues serán liberadas antes, enseña el rostro sangriento de la misma.

Segundo, intentar en vano dividir al sector empresarial, o confrontar al sector empresarial con los verdaderos sectores de la oposición política, promoviendo campañas negativas contra empresas y tratando de imponer falsas dicotomías: católicos o evangélicos; buenos o malos religiosos; izquierda o derecha; orden o caos; paz o guerra, cuando en Nicaragua la única confrontación que existe es entre democracia o dictadura, Estado de Derecho o represión, respeto o violación de los derechos humanos, resistencia pacífica o uso de la fuerza, crecimiento o crisis.

Tercero, despojar de personerías jurídicas a organizaciones no gubernamentales y allanar sus locales llevándose archivos, muebles y vehículos, en el intento inútil de comprobar una conspiración que solamente existe en una mentalidad dictatorial, dinástica y además totalitaria, y tratar de imponer otra falsa dicotomía: subordinación a la fuerza, o consenso.

En el contexto del uso de la fuerza por el gobierno y de las falsas dicotomías que intenta imponer, cobra más intensidad la unidad de todos los sectores que desde diversos ángulos nos oponemos a Ortega, ya que la uniformidad es parte del totalitarismo dictatorial, y la necesidad de insistir en medios pacíficos para canalizar esa oposición.

Ante la represión de esta semana, adquiere mayor relieve las reacciones de los sectores afectados por el intento de imponer la dictadura dinástica y totalitaria: los sectores empresariales reiterando el llamamiento al diálogo que conduzca a elecciones anticipadas y democráticas, como lo hizo poco antes la jerarquía católica en su Mensaje de Adviento, y las ONG al reclamar que matando al mensajero, no se mata al mensaje.

A más represión, como la hemos visto esta semana, más aislamiento internacional, más dificultad que Ortega encuentre aliados dentro y fuera de Nicaragua, más crisis económica con sus consecuencias en empresas, instituciones y población, y más cerca el fin de la dictadura.

El autor fue candidato a la presidencia de Nicaragua.

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