Los CPC organizaron a los grupos de choque de la dictadura, según el informe del GIEI

Mientras la dictadura sandinista deliraba con un enemigo todopoderoso en sus discursos, sus “aparatos de vigilancia y control político” en los barrios organizaban grupos de choques para sofocar las protestas

El pasado 18 de abril, los miembros de la Juventud Sandinista atacaron a los manifestantes sin que la Policía Orteguista hiciera algo para detenerlos. LA PRENSA/ARCHIVO CORTESÍA

Mientras la dictadura sandinista deliraba con un enemigo todopoderoso en sus discursos, sus “aparatos de vigilancia y control político” en los barrios organizaban grupos de choques para sofocar las protestas, vapuleaban a ciudadanos y hostigaban en los funerales, según constató el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en su informe sobre la represión en Nicaragua.

“Junto con las instituciones y los aparatos de represión, el gobierno cuenta también con dispositivos de vigilancia y control social organizados territorialmente: los Gabinetes de Familia —evolución de los antiguos Consejos de Poder Ciudadano (CPC)— y los Comités de Liderazgo Sandinista… Toda una estructura ramificada que llega a los barrios y que combina instituciones formales con instancias de poder político local, que permite un importante grado de control territorial y poblacional”, explica el GIEI.

Los expertos interdisciplinarios advierten: “La conformación de todos estos grupos progubernamentales que asumieron funciones represivas debe ser investigada para determinar, en cada caso, las formas de reclutamiento, financiación y provisión de recursos materiales, entre ellos, armas largas de alta velocidad y armas de guerra, es decir, un tipo de armas que la ley atribuye exclusivamente al Estado”.

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El GIEI también entrevistó a dos personas que pertenecían a estas estructuras de vigilancia, dichos ciudadanos explicaron que la función de los CPC en los barrios y los secretarios políticos consistió en “el armado (estructuración) de los grupos de choque”, ya que estas estructuras conocen a cada persona del barrio y tienen poder de decisión. “Este poder territorial favorece relaciones de poder asimétricas, de dependencia e incluso de coerción”, dice el documento.

“Para la conformación de los grupos que mostraron un mayor nivel de organización y capacidad ofensiva, se reclutaron excombatientes o exmilitares, muchos de los cuales tienen o tuvieron en su momento un vínculo histórico con el FSLN”, subraya el GIEI.

Reclutamiento masivo

En algunas entrevistas realizadas a expertos en seguridad y exmilitares, el GIEI tuvo conocimiento de diversas formas de reclutamiento de personas para la represión: empleados públicos, militantes del partido de gobierno, integrantes de pandillas, jóvenes con antecedentes penales o en situación de riesgo a las que el Estado se vincula a través de programas manejados por la Policía Orteguista, personas de bajos recursos, exmilitares y antiguos combatientes del servicio militar.

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“La participación de empleados públicos en grupos violentos contra manifestantes fue un fenómeno que está confirmado por videos obtenidos y es un dato que fue señalado invariablemente en múltiples entrevistas que incluyen relatos proporcionados por personas que trabajan o trabajaron hasta hace muy poco en dependencias públicas”, precisa el reporte.

Fichados por los CPC

La hermana de una persona asesinada durante las protestas denunció ante el GIEI: “La dirigente de la Juventud Sandinista me llegó a cuestionar porque yo había tratado a su comandante de asesino y que a mi hermano lo mataron por mierda”. En otro caso, una señora del CPC del barrio dijo a un familiar de víctima fallecida, por su movilización política: “Tú estás fichado por levanta masa”.

“Estos casos demuestran cómo las amenazas se dieron de manera bastante presente en los barrios y en la vida comunitaria, a partir de órganos y servicios públicos que se supone de apoyo a la población. Esta presencia amenazante produjo divisiones y conflictos entre vecinos y personas que conviven cotidianamente”, precisa el informe.

No descartan participación militar

Aunque el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) no encontró evidencia sobre la participación del Ejército de Nicaragua en la represión, explican: “No puede descartarse la participación individual de integrantes del ejército en los grupos armados progubernamentales o en su entrenamiento, como algunas versiones sugieren”. Las autoridades del Ejército han negado públicamente su participación en estos hechos.

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