Siguen matando a Pedro Joaquín Chamorro

Más que un hombre, Pedro Joaquín era una idea. Una idea de libertad que ejercía desde el periodismo y que 41 años después de su muerte es aún perseguible para la dictadura

Daniel Ortega, reformas

Pedro Joaquín

Un día como hoy, en 1978, mataron a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal por pensar como pensaba y por hacer lo que hacía. Antes sufrió cárcel, asedio y exilio. Pedía libertades, denunciaba los abusos del poder, y llamaba a la población a organizarse contra la dictadura. 41 años más tarde hay centenares de muertos, más de 600 ciudadanos presos y miles más en el exilio por las mismas razones por las que lo mataron.

Golpismo

A como están las cosas no sería raro que el régimen censure o prohíba la divulgación del pensamiento de Pedro Joaquín. Por “golpista” y “terrorista”. Es que si uno lo lee u oye a la luz de las definiciones que han hecho de estos delitos en la Nicaragua de ahora, pues “el terrorismo” no se inventó como tal en la revolución francesa, sino en Nicaragua por personas como Chamorro. Pedro Joaquín defendía, imagínese, la libertad de expresarse según cada quien quisiera. Es más, decía que esa libertad era la trinchera desde la que se defendían el resto de libertades. Pregonaba la separación de poderes, o sea ¡quería dejar al hombre fuerte sin poder! Aseguraba que la aparición de una oposición armada era el resultado del cierre de los espacios democráticos y hasta decía que cualquier solución a la crisis en Nicaragua pasaba por la salida del entonces presidente del gobierno. ¡Miren que golpista resultó!

Negación

El problema de regímenes como en el Daniel Ortega y Rosario Murillo es que para justificar su existencia así como son tienen defender como legítimo y revolucionario lo que antes condenaban como ilegítimo y despreciable, y, a su vez, tienen que condenar como “golpista”, “delincuencial”, “vandálico” o “terrorista” lo que antes defendían como patriótico, heroico o revolucionario. Y ahí es donde se hacen bolas.

Neolenguaje

Esto del neolenguaje me tiene un poco confundido. Aquí hay gente presa por inflar chimbombas, por pegar carteles de protesta o por cantar el himno nacional. Los acusan de terroristas. De golpistas. Si alguien está preso como terrorista por pegar carteles o hacer pintas, ¿qué era a sus 22 años Daniel Ortega que mató a sangre fría a un sargento de la Guardia Nacional (la calaña del muerto ya sería otra discusión), asaltó un banco y participó en un grupo armado que buscaba cómo derrocar al gobierno de entonces? Ayúdenme a entender cómo es que el que pega carteles de protesta ahora es un “preso común” y el que robaba un banco en aquel tiempo era “preso político”.

Estafa

Esta neolengua, o sea cambiar el significado de las palabras por su opuesto, nace de una estafa. Movimientos que se dicen de izquierda prometen el cielo y la tierra para llegar al poder a través del juego electoral. Una vez en el poder reparten lo que encontraron para ganar simpatías, al tiempo que amasan fortunas personales. Cuando se acaba el botín y comienzan los reclamos de los estafados, nace el “golpe de Estado”, que sería, en su diccionario, todo intento que busque su salida del poder.

Monólogo

El sueño del régimen es construir una sociedad donde solo se escuche una voz. La de ellos. Quieren que usted, sea opositor u oficialista, pase por cada canal o emisora y solo vea y escuche lo mismo. Que si lee, lea lo mismo. Así podrán establecer como verdad ese esperpento de neolenguaje que utilizan. Ese donde matar es la paz y reclamar es terrorismo. Donde cualquier intención de establecer un gobierno distinto al de ellos es “traición a la Patria” y “golpe de Estado”. Una sociedad donde ellos ganan y todos, todos, incluso quienes les sirven, pierden.

10 de enero

Es muy significativo y triste que el periodismo nicaragüense llegue al 41 aniversario de martirio de Pedro Joaquín Chamorro enfrentando tal vez el mayor ataque que ha sufrido en su historia. Tenemos un periodista asesinado. Dos más en prisión como resultado directo del ejercicio de su profesión. Medio centenar de colegas han salido del país por temor a perder sus vidas. O terminar en prisión por solo hacer su trabajo. Las redacciones del diario Confidencial y Esta Semana y algunas radios en los departamentos fueron tomadas a la brava. El gobierno mantiene la ocupación militar del canal 100 por Ciento Noticias. A los medios impresos como LA PRENSA y El Nuevo Diario, se les impide “porque sí” que puedan sacar el papel de Aduana, con el propósito de que en poco tiempo dejen de circular. Siguen matando a Pedro Joaquín.

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