Falta de transparencia y presidentes aferrados al poder mantienen a Centroamérica convulsionada

En cada país existe un problema diferente, pero todos los gobiernos tienen en común que les falta transparencia

Cómo afecta a Guatemala la abrupta salida de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig). Reuters

La emigración masiva hacia Estados Unidos, los presidentes aferrados al poder, la represión mortal contra las protestas civiles en Nicaragua y la expulsión de investigadores y defensores de derechos humanos de organismos internacionales es el escenario social y político que muestra la región centroamericana al mundo.

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El exembajador de Nicaragua en Costa Rica, Mauricio Díaz, manifestó que la convulsión política y social es causada por la falta de cumplimiento de los compromisos regionales adquiridos después de la guerra en los años ochenta.

“Desde Guatemala hasta Nicaragua, estamos viendo gobiernos violadores de compromisos jurídicos internacionales, que parece tienen vasos comunicantes en el tratamiento a las organizaciones políticas y de derechos humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y OEA (Organización de Estados Americanos) a fin de debilitar su capacidad de monitoreo y fiscalización y evadir responsabilidades graves en sus propios países”, valoró el exdiplomático.

Aferrados al poder

En cada país existe un problema diferente, pero la raíz es la falta de transparencia de los gobiernos y presidentes aferrados al poder. La población de Nicaragua lleva más de nueve meses resistiendo la represión brutal de la dictadura de Daniel Ortega contra las protestas que demandan su salida del poder; en Guatemala, el presidente Jimmy Morales no quiere ser investigado, prueba de eso es la reciente expulsión de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig); en Honduras, el presidente Juan Orlando Hernández se mantiene en el poder por un método que le copió al dictador nicaragüense.

Retroceso

Para Díaz, la región retrocedió cuarenta años en el tiempo. “Centroamérica atraviesa una etapa de inestabilidad muy parecida a la de los años ochenta, aquella por causas de la pobreza, los conflictos armados internos alimentados por la Guerra fría. Hoy son otras las causas. El incumplimiento de los compromisos luego de la guerra de los ochenta, en materia de democratización, elecciones libres, diálogo, amnistía, para lograr ‘la paz firme y duradera’ no sentaron las bases para verdaderos procesos de reconciliación nacionales, reproduciéndose, más bien, los factores de inequidad e injusta distribución de la riqueza que hacen cada vez más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”, valoró Díaz.

Julio Icaza Gallard, exembajador de Nicaragua ante las Naciones Unidas (ONU), ve el vaso medio lleno, pese a la convulsión social actual en la región.

Icaza destaca como positivo las movilizaciones ciudadanas pidiendo cambio en cada país. “Lo que vemos hoy en Centroamérica es una generalizada inconformidad con el tipo de democracias viciadas que han venido funcionando. Se lucha por una clara y efectiva independencia de poderes, que garantice un poder judicial que administre justicia por igual y que enfrente la corrupción de arriba a abajo y que acabe con la impunidad”, manifestó Icaza.

Países en conflicto

Icaza Gallard destacó que en Guatemala, país que se encuentra en estos momentos bajo escrutinio internacional por la expulsión de la delegación de la Cicig, se ha visto una extraordinaria movilización social contra la corrupción, que tiene en la cárcel a exmandatarios.

En El Salvador han prosperado juicios contra varios expresidentes, que para Icaza es “algo nunca visto en la historia de nuestros países, donde la regla general ha sido la impunidad de los gobernantes”.

Y en Nicaragua, particularmente, Icaza señala que el precio que ha debido pagar el movimiento social ha sido muy elevado. Entre 325 y 535 personas muertas por la represión policial y paramilitar desde el 18 de abril pasado, cuando comenzaron las protestas civiles contra el régimen de Daniel Ortega.

Narcotráfico  y corrupción

El exdiplomático Mauricio Díaz afirmó que el narcotráfico, la corrupción y la violencia en los Estados centroamericanos han reproducido y fortalecido círculos viciosos de los que no han logrado salir los gobiernos de la región.

“La política sigue siendo ‘el arte de enriquecerse más pronto’ y no ‘la ciencia del bien común’”, agregó.

El exdiplomático consideró que los Estados de Centroamérica (Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador) no actúan unidos porque ni siquiera son democráticos: “No comparten ni una visión ni un compromiso axiológico ni político. Cada cual juega su juego y parece que se solidarizan más bien para desafiar y transgredir compromisos jurídicos internos e internacionales”.

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