Saña, la dieta de los presos políticos en Nicaragua

Los reos políticos han sido confinados a galerías específicas: la 16-1 y la 16-2, ahí está una parte. Los más peligrosos para el régimen han sido designados a las celdas de máxima seguridad, en la galería 300

Edwin Carcache, presos políticos

LA PRENSA/ Tomada de El 19 Digital

Los presos políticos del régimen orteguista solo pueden consumir alimentos que fueron elaborados ese mismo día una vez a la semana y son entregados al mismo tiempo que su paquetería (víveres), según sus familiares.

Pero esa prohibición no es para todos los privados de libertad, explicaron. Los reos que pagan su condena por delitos comunes pueden cocinar sus alimentos todos los días, ya que sus galerías están equipadas con cocinas. De esta forma, el régimen se ensaña con los reos políticos que adversan a la dictadura de Daniel Ortega.

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Aleyda Gadea es familiar de uno de los presos políticos. A través de un escrito, publicado en redes sociales, relató que los presos comunes pueden recibir alimentos crudos, como arroz, frijoles, papa, carne y otros, ya que “hay cocinas eléctricas”.

En cambio, los presos políticos consumen alimentos procesados, como leche en polvo, avena, pinolillo, pan simple.

Los reos políticos han sido confinados a galerías específicas: la 16-1 y la 16-2, ahí está una parte. Los más peligrosos para el régimen han sido designados a las celdas de máxima seguridad, en la galería 300. El líder universitario Edwin Carcache y varios de los campesinos, como Medardo Mairena y Pedro Mena están en esas celdas; en total son sesenta, afirmó Ivania Álvarez, apoyo del Comité Pro Libertad de Presos Políticos.

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Gadea expone en su escrito que agregan un poco de azúcar o vinagre a la comida casera que les llevan a los presos políticos, para que no se les dañe tan rápido.

El padre de Carcache, don Edwin Carcache, asegura que la diferencia entre reos comunes y los casos políticos es “abismal”. Su hijo le ha relatado que le llevan arroz y frijoles. Él los deja media hora en un lugar específico de la celda y al momento estos se tornan blancos, es decir eran alimentos casi vencidos. Por eso su padre intenta llevarle la comida que más le gusta a su hijo los días que le entrega su paquetería y los días de juicio.

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El líder estudiantil no consume sus alimentos en platos, lo hace en bolsas, debido a que las autoridades solo reciben comida empacada de esa forma. Tampoco les permiten ingresar chile o limón. “Es bien traumático, es duro”, dijo el señor Carcache.

Vida de recluso político

Las familias de los reos políticos no solo deben cargar con el dolor de ver a sus hijos, primos o hermanos sin libertad y con el temor que los puedan golpear, como ha sido denunciado en varias ocasiones, también deben financiar la paquetería que entregan cada semana.

Tanto Wilfredo Suazo, padre de Yubrank Suazo, y Carcache coinciden que el gasto semanal de la paquetería para los presos políticos ronda los 1,500 córdobas, incluso, a veces, hasta dos mil córdobas, dijo Carcache.

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Esa cantidad en un mes se acerca a los seis mil córdobas que cada familia debe asignar para sus presos políticos. Sin embargo, para algunas familias, en especial, las originarias de los departamentos más alejados de Managua la carga financiera se hace difícil.

Álvarez explicó que no solo en la alimentación existe diferencia entre los dos tipos de reos que están en la cárcel La Modelo y señaló que los presos políticos que están en máxima seguridad se comunican con sus seres queridos por medio de un teléfono, con un vidrio de por medio. Para ellos, la visita es programada cada mes, mientras que los reos comunes los visitan cada 15 días.

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Para Álvarez el régimen se ha ensañado con quienes se atrevieron a desafiarlo.

“Como una persona que es un peligro para la sociedad, que ha robado, que ha matado, que le ha quitado derecho a otra persona, que ha violado, inclusive, puede tener más beneficios; esa es la prueba de que la dictadura ha arremetido de forma brutal contra quienes nos atrevimos a levantar la voz”, expresó.

La chupeta

Varios de los presos políticos, ante la ausencia de provisiones, deben consumir la “chupeta”, así le dicen a una bolsa llena de arroz y frijoles a la que a veces le incluyen unos trocitos de hígado. Los que lo comen padecen de dolor de estómago y diarrea.

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A esta situación se debe sumar la insalubridad que reina en las celdas y el estricto control al que son sometidos los presos.