La esencia de la Justicia

En términos clásicos, la justicia consiste en dar a cada uno su derecho. Pero quien determina los derechos es el Derecho. La Ley establece un orden y luego defiende el orden establecido

En la correlación de fuerzas sociales y éticas de Nicaragua es necesario quebrantar lo que se ha impuesto como legal, a fin de instaurar lo que es verdaderamente justo, aunque sea ilegal. Los valores éticos y morales deben fundamentar las decisiones. Tradicionalmente la justicia se entiende como algo inmutable y fijo. Esto lleva a líderes políticos a utilizar el poder judicial como roca firme para sostener el poder. En esencia, la justicia tiene una condición dinámica, capaz de superar el orden vigente y ofrecer alternativas nuevas, una justicia siempre perfectible y por eso mismo abierta a nuevos horizontes: una justicia de orden superior. Por esta razón en Latinoamérica estamos en la víspera de aplicar principios legales internacionales a regímenes corruptos (i.e. Artículo 20 de la OEA a Venezuela y Nicaragua).

En términos clásicos, la justicia consiste en dar a cada uno su derecho. Pero quien determina los derechos es el Derecho. La Ley establece un orden y luego defiende el orden establecido, condenando y atacando todo aquello que tienda a vulnerarlo. En este sentido cualquier intento de obtener una “mayor” justicia podría ser penado como ilegal por ir en contra de la Ley. De esta forma la justicia legal, cerrada en sí misma se convierte en injusticia real. Por eso en Nicaragua, la verdad denunciada por los medios independientes del país llegó a ser una mentira irrefutable y penalizada. A fin de que la justicia no siga matando más inocentes, a fin de que la justicia no calle la libertad de expresión sino que tutele el bien común es preciso no solo desenmascararla sino combatirla.

Payo Solís debió denunciar a viva voz en la Asamblea Nacional lo que escribió en un papel. Apelo al coraje moral de los demás miembros de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), de la Asamblea Nacional, del Ejército, de la Policía y del Consejo Supremo Electoral a combatir lo legal por injusto (impuesto por una CSJ corrupta). Todos los poderes del Estado deben sublevarse para buscar una justicia “mayor”. Ellos, y todo ciudadano tienen la libertad de buscar lo legal por justo. Esto no es nada nuevo. Los derechos sancionados por la Constitución americana habían constituido en su época un motivo de rebelión contra Inglaterra. Las acciones no violentas de Gandhi y Luther King fueron asediadas violentamente como agresiones ilegales. La proclamación de los Derechos del Hombre fue una de las grandes conquistas de la Revolución Francesa. En Nicaragua exigir una justicia mayor (i.e. Estado de Derecho) es precedido por una exigencia “ilegal” a costa de la vida y encarcelamiento de muchos nicaragüenses. La esencia de la justicia no viene determinada por el sistema establecido, sino por una instancia superior a cualquier orden jurídico. Su futuro entonces queda abierto, sus metas han de ser constantemente rebasadas. Quienes dictan o “defienden” las leyes saben que están sometidos a una ley superior no escrita: la justicia posible es mayor que la justicia vigente.

El autor es ingeniero en telecomunicaciones.

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