Una escalera mexicana

Al parecer el nuevo gobierno de México no quiere desentenderse totalmente de los dramas de Venezuela y Nicaragua, y se ofrece para mediar en la búsqueda de una solución

Una mala consejera, Nicaragua

El nuevo gobierno de México que preside el líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se ha ofrecido a mediar para facilitar un diálogo político en Venezuela y Nicaragua, si fuese requerido por los actores involucrados en los conflictos de ambos países. Así lo declaró el subsecretario (viceministro) mexicano de Relaciones Exteriores para América Latina, Maximiliano Reyes, ante la Comisión del Senado que igual que en Estados Unidos confirma los cargos diplomáticos de importancia.

López Obrador ha quitado el respaldo de México al Grupo de Lima, que desde hace algún tiempo viene trabajando en el campo diplomático y político por la recuperación de la libertad y la democracia en Venezuela. Y lo mismo ha hecho con los países que en la OEA se esfuerzan por ayudar a que en Nicaragua se pueda restaurar el sistema democrático.

La salida de México de los acuerdos de solidaridad con los pueblos de Venezuela y Nicaragua ha sido fuertemente criticada en América del Sur y los Estados Unidos de Norteamérica. Uno de sus críticos abiertos más severos, Andrés Oppenheimer, ha escrito que López Obrador no cumple las convenciones interamericanas y podría estar violando la Constitución de México. Se refiere a que a partir de que México incorporó a su derecho interno los tratados para la defensa de los derechos humanos, entre los cuales se incluye la democracia, México está obligado a velar por el cumplimiento internacional de los derechos fundamentales.

Sin embargo, al parecer el nuevo gobierno de México no quiere desentenderse totalmente de los dramas de Venezuela y Nicaragua, y se ofrece para mediar en la búsqueda de una solución a los conflictos y crisis de ambos países. Pero “necesitamos hacer algo diferente para obtener resultados diferentes”, dijo el vicecanciller Maximiliano Reyes al investigador internacionalista Hernán Gómez-Bruera, según escribió este en el periódico El Universal de México. Reyes recordó que México auspició en 1983 la formación del Grupo de Contadora, con la participación de Colombia, Panamá y Venezuela, para mediar en la búsqueda de un acuerdo pacífico en Nicaragua y Centroamérica. Y mencionó que ahora se podría contar con la participación de Uruguay, El Salvador y Noruega.

En Nicaragua ya se intentó el año pasado el diálogo del gobierno con la oposición, pero fracasó porque Daniel Ortega solo quería superar el mal momento y seguir en el poder. Sin embargo la oposición interna, la Conferencia Episcopal y la comunidad democrática internacional siguen planteando el diálogo como el único camino para sacar al país de la grave crisis en la que está hundido y se sigue hundiendo.

Aunque la iniciativa mexicana todavía no es oficial, sin embargo ya está motivando la suspicacia de que podría ser una maniobra de López Obrador para ayudarle a Ortega. Es posible que así sea, pero también podría ser una escalera a fin de que Ortega se baje de la intransigencia y se avenga a dialogar con la oposición, para al menos explorar la posibilidad de un acuerdo nacional.

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