Puentes peatonales en Managua son un adorno urbano: pocos los utilizan

Para evaluar el uso de estos pasos aéreos en Managua, LA PRENSA visitó varios y realizó conteos de personas durante 10 minutos; también se conversó con peatones sobre el tema

Puentes peatonales en Managua

La Alcaldía de Managua no ha informado el costo total del último puente peatonal. En los sistemas de contratación aparece que solo en obras complementarias la inversión es de 7.4 millones de córdobas. LAPRENSA/J.FLORES

Managua es una ciudad donde sus habitantes no tienen la cultura del uso de puentes peatonales, sin embargo la Alcaldía termina de colocar una de estas estructuras colgantes entre la Plaza 22 de Agosto y el parque Luis Alfonso Velásquez Flores, donde ha funcionado a la perfección un paso de cebra sobre el asfalto.

La inversión de este vistoso y pesado puente se da en un contexto de crisis económica en el país y que ha derivado austeridad en la comuna, pero que a juicio del ingeniero Agustín Jarquín Anaya, se desarrolla con la intención de deslumbrar a los ciudadanos ya que duda de su necesidad y funcionalidad.

“Definitivamente que se construye con la intención de impactar porque es una obra atractiva, pero en las condiciones del país y sobre todo de la ciudad, que a los 200 años de creada la Villa Managua sigue teniendo muchos problemas urbanos de diferentes tipos, esta obra no se inscribe en las prioridades que se deberían estar atendiendo, objetivamente hablando”, puntualizó Jarquín Anaya.

El puente, que está en su fase final de instalación y próximamente será inaugurado junto al Monumento a la Paz y la Vida, está ubicado a escasos metros de unos semáforos, por lo que en algunos momentos quedaba libre el cruce al estar la luz en rojo. Además que estaba un paso de cebra que era regulado por policías.

Puentes peatonales en Managua

 

Para evaluar el uso de estos pasos aéreos en la ciudad de Managua, LA PRENSA visitó varios y realizó conteos de personas durante 10 minutos; también se conversó con peatones sobre el tema.

En el puente peatonal que está afuera de la Universidad Centroamericana (UCA), sobre la pista Juan Pablo II, 16 personas lo utilizaron mientras que 18 decidieron cruzar los cuatro carriles de la transitada vía. En el mismo tiempo 29 usaron el que está en la parte sur del mercado Roberto Huembes, sobre la pista Solidaridad, y 121 pasaron los ocho carriles.

Pedro Cárcamo, quien prefiere arriesgar su vida al pasar entre los vehículos en vez de utilizar el puente del Robeto Huembes, reconoció el peligro al que se expone pero que lo hace porque a sus 58 años le es complicado subir y bajar las gradas, “tengo problemas en las rodillas, así que me sale mejor cruzar la pista”.

La población utiliza poco los puentes peatonales y sigue sorteando el peligro en las vías, lo que aumenta el riesgo. LA PRENSA/ M. ESQUIVEL

El caso de Cárcamo no es el único. También está el de Julia Contreras, quien atraviesa la calle de la UCA y no lo hace por el paso elevado, que es más seguro.

“No uso ese puente primero porque me cuesta subir las gradas y segundo porque me da miedo que me asalten ya que casi siempre ahí se mantienen indigentes”, sentenció Contreras.

Complicaciones por diseño y falta de educación

Muchos nicaragüenses prefieren el peligro de cruzar las calles a usar un puente peatonal. LA PRENSA/ARCHIVO

Que sean pocas personas las que utilizan a diario los puentes peatonales, para el arquitecto Gerald Pentzke, exdirector de Urbanismo en la Alcaldía de Managua, tiene dos explicaciones: que sus diseños no son amigables con las personas, principalmente de la tercera edad, y no existe una educación para revertir el hábito de cruzar la calle.

“La dificultad está en el subir, la mejor manera es cuando se proporcionan rampas, pero son muy extensas para que tengan la pendiente adecuada tanto para los discapacitados como el resto de personas, tiene que ser una pendiente del ocho o diez por ciento máximo, entonces puede que sean estructuras grandes y muy caras ponerle rampas, y a ponerle gradas ya lo hace más difícil para las personas, incluso las que no son discapacitadas”, explicó Pentzke.

El exdirector de urbanismo sostuvo que aparte del diseño, que puede complicar el uso si no tiene rampas, está la falta de educación ciudadana. La comuna no desarrolla un programa de educación para cambiar esa tendencia de cruzar por la calle e vez de hacerlo a través del puente.

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