Centroamérica fue siempre la «Patria Grande» de Rubén Darío

Sentimiento centroamericanista que se manifestó en el poeta desde sus primeros versos juveniles y le acompañó a lo largo de su vida

Retrato de Rubén Darío. LA PRENSA/Archivo

  • Rubén fue un convencido unionista. Centroamérica fue siempre su Patria Grande y a ella dedicó poemas inspirados en un profundo sentimiento centroamericanista, sentimiento que se manifestó desde sus primeros versos juveniles y le acompañó a lo largo de su vida.  Así, en 1885, a los 18 años, Rubén exclama, en su poema Unión Centroamericana (1885), dedicado al Presidente de Guatemala General Justo Rufino Barrios:

 

“¡Centroamérica espera

que le den su guirnalda y su bandera!

¡Centroamérica grita

que le duelen sus miembros arrancados,

y aguarda con ardor la hora bendita

de verlos recobrados!…

… “¡Los pueblos tienen fe!  ¿Quién no desea

la Unión de estas naciones,

obra que las eleva y endiosea?”

 

(Unión Centroamericana).

 

  • Y, enseguida, desfilan en el poema los próceres del unionismo:

 

… “Morazán, el guerrero

de brazo formidable

blandió su limpio acero

por ella”…

 

… “Valle y Barrundia, un sabio y un profeta

dela Unión Nacional”…

 

… “Cabañas, el airoso, el aguerrido,

de esa causa gigante fue soldado”…

 

… “Gerardo Barrios, paladín brioso

fue del mismo ideal”…

 

… “Jerez, aquel grandioso alucinado,

fue sacerdote del ideal sagrado”…

 

  • En 1889, al enunciar los propósitos del diario La Unión, que él dirigía, Rubén escribe: “Venimos a ser trabajadores por el bien de la patria; venimos, de buena fe, a poner nuestras ideas al servicio de la gran causa nuestra, de la unidad de la América Central”.  Para Darío, los “separatistas” eran “una raza de Caínes”.

 

El 20 de octubre de ese mismo año, en el poema leído por Darío en el banquete dado por los Plenipotenciarios de Centroamérica al Presidente de El Salvador, General Francisco Menéndez, el poeta canta las bondades de la unión:

 

… “Unión, para que cesen las tempestades;

para que venga el tiempo de las verdades;

para que en paz coloquen los vencedores

sus espadas brillantes sobre las flores;

para que todos seamos francos amigos,

y florezcan sus oros los rubios trigos;

que entonces, de los altos espíritus en pos,

será como arco-iris la voluntad de Dios.”…

 

(Unión Centroamericana).


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