La triste y valiente historia de Javier Hernández y Lady la Vulgaraza

Toda su vida fue sandinista hasta que en abril pasado se le cayó la venda de los ojos. Ahora, con sus malas palabras, utiliza su talento para exigir justicia por los muertos y los presos políticos. Detrás de su personaje hay una vida llena de dificultades, pero también de lucha y valentía

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El youtuber Javier Antonio Hernández Urrutia, mejor conocido como Lady la Vulgaraza, siente que lo suyo no es la política y se excusa diciendo que solo llegó a primer año de la secundaria. Mientras habla, él (o ella misma porque es transexual) mismo se desmiente. Está al tanto de lo que ocurre en Nicaragua y se emociona opinando sobre la situación que se vive desde el pasado 18 de abril, especialmente critica a la pareja presidencial.

“Disculpame, ellos ya no se llaman así (Daniel Ortega y Rosario Murillo). Para el pueblo de Nicaragua ellos se llaman los dictadores. Así los tiene que tratar el pueblo”, dice, cuando se le pregunta su opinión sobre los actuales gobernantes.

Hernández Urrutia, quien se hace llamar Karelia de la Vega, desde que nació en 1993 ha vivido en Pochocuape, un barrio en la periferia de Managua, al cual se llega entrando por San Judas y que se ha caracterizado por calles polvosas pero que ahora cuenta con pavimento en la vía principal.

De tez morena, delgado, Hernández Urrutia es muy expresivo en sus ademanes. Su gran amor es su madre, a quien prefiere proteger ocultando el nombre de ella y quien ha cuidado a sus seis hijos casi siempre sin la ayuda del papá.

“No soy vulgar”

Desde el año 2017 los nicaragüenses han visto en las redes sociales y en Youtube a Hernández Urrutia interpretando el papel de Lady la Vulgaraza. Columpiándose sobre la rama de un árbol, que está cerca de un cuadro de beisbol en Pochocuape, la Lady saca un repertorio de palabras poco publicables con las que desmenuza la cotidianidad de la vida. En palabras de ella, en sus videos habla de “los chivos”, “las putas” y “los cochones”. Y también canta.

El personaje de Lady la Vulgaraza nació sin que Hernández Urrutia se lo propusiera. Hace poco más de dos años alguien le grabó mientras Hernández decía una amplia gama de vulgaridades y poco después a esa persona le robaron el celular. De repente, a Hernández le dijeron que su video se había hecho viral en las redes sociales. Se molestó al principio, pero después se lo tomó con gracia y la misma gente le puso el mote de Lady la Vulgaraza.

Javier Hernández, o Karelia de la Vega, se convirtió en Lady la Vulgaraza por casualidad, cuando personas desconocidas viralizaron un vídeo en el que él salía diciendo vulgaridades. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Un amigo artista le administraba a Hernández una página en Facebook que llegó a tener más de cien mil seguidores. Hernández dice que el amigo artista le robó la página. La Lady pensó que hasta ahí había llegado su “popularidad”, pero otras amistades lo animaron a hacer otra página que se llama Lady la Vulgaraza Real.

Durante la conversación con la revista Domingo para este artículo, Hernández Urrutia no soltó ni una sola mala palabra. Es más, se comportó con mucho respeto y educación. “Es que yo no soy vulgar”, explica. “Digo malas palabras pero lo normal, pero vulgar no soy. El que es vulgar es el personaje de la Lady”, aclara.

La conversión

Antes del 18 de abril pasado, la Lady era de la Juventud Sandinista. Iba a las marchas del Gobierno y en sus videos invitaba a votar por Daniel Ortega.

“Toda mi vida fui sandinista. Votaba por ellos. Pero era como si nos pusieron una venda, creímos en ellos y no estaban haciendo lo correcto. Tuvo que pasar esto (protestas, muertos y reos políticos) para darnos cuenta que vienen haciendo su dictadura”, explica Lady sobre el cambio que ha tenido.

La Lady también movilizaba a los jóvenes de su barrio Pochocuape, para que fueran a los actos públicos del gobierno. Dentro de la Juventud Sandinista de su barrio es muy conocido, aunque asegura que nunca le pagaron por ser activista.

Hernández admite que a su mamá el Gobierno le dio unas láminas de zinc, pero aclara que todo eso lo paga el pueblo con sus impuestos. “El FSLN a mí no me ha dado nada”, reitera.

A partir del 18 de abril pasado, cuando iniciaron las protestas sociales contra el régimen Ortega Murillo, la Lady cambió el contenido de sus videos y ahora principalmente habla de la represión gubernamental que, según dice en sus videos, ha dejado más de 500 nicaragüenses muertos.

“Lo mío no es política. La injusticia, la crueldad, la maldad, me hizo cambiar de ideología, me abrió los ojos”, afirma Hernández Urrutia, quien con los primeros muertos de abril pasado comenzó a cambiar de opinión sobre el orteguismo.

El joven de 25 años de edad considera que la pareja presidencial no piensa en el pueblo y no se desespera porque aún no han salido del poder, ya que todo está en manos de Dios y algún día van a pagar por las muertes y por las torturas que le hacen a los reos políticos.

Javier Hernández Urrutia, o Karelia de la Vega, se gana la vida vendiendo turrones cuando no hace de Lady la Vulgaraza. LA PRENSA/ ARCHIVO

Las amenazas a Lady la Vulgaraza

El cambio de pensamiento en Hernández Urrutia no llegó solo, venía acompañado de las amenazas de los ahora excompañeros de la Juventud Sandinista.

“Me decían que mi cabeza tenía precio”, recuerda Hernández.

El punto culminante de esas amenazas llegó cuando lo citaron para que llegara a la subdelegación policial que está en el barrio San Judas. Cuando llegó le dijeron que lo estaban investigando por un robo. “No soy ladrón”, les dijo.

Aunque los policías no le reclamaron por los videos en que Urrutia despotrica en contra de los Ortega Murillo, sí le reclamaron porque llegó acompañado de una “batería” de periodistas.

A pesar de las amenazas, Hernández Urrutia dice que no dejará de reclamar justicia y tampoco se irá del país.

La popularidad de Hernández Urrutia lo ha ayudado en todos los sentidos. Los turrones que ofrece en las calles, para ayudar a su mamá porque Youtube aún no le paga por sus videos, los vende más fácil porque todos lo identifican con cariño. “Ahí va la Lady la Vulgaraza”, dicen los niños.

Lady la Vulgaraza cuando llegó a la subdelegación policial en San Judas. LA PRENSA/ CORTESÍA

Una vida sufrida

A los 15 años de edad, Javier Hernández Urrutia comenzó a vestirse de mujer y se fue a las calles para prostituirse.
La vida fuera de su casa fue dura. Algunas veces lo golpearon. Esa etapa de su vida no la olvida. Comenzó a vender rifa y ropa interior de mujeres para apartarse del “mal camino” que había tomado.

En la actualidad, Hernándz Urrutia vive con su madre nuevamente y por las tardes se le puede ver en las calles de Pochocuape y zonas aledañas vendiendo turrones.

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