Democracias de papel

En otras palabras, es necesario que los ciudadanos puedan elegir por nombre y apellido a cada uno de sus futuros representantes por zona

No es coincidencia que en ciertos países el ciclo de la dictadura se repita, mientras en otros no se dé. Los políticos autoritarios con discursos populistas existen en todas partes del mundo. Entonces, ¿por qué en unos países estos tiranos logran aferrarse al poder y en otros no? La diferencia radica en la forma en que están diseñados los procesos democráticos de cada país. Un proceso electoral que no permite al ciudadano castigar directamente con su voto al político corrupto, es una democracia de papel condenada a fallar.

Tal es el caso de Nicaragua, en donde únicamente se eligen por nombre y apellido al cargo de presidente y de alcalde.

El resto de candidatos a cargos públicos (diputados y concejales) son impuestos en listas por sus respectivos partidos políticos. Así pues, son los dirigentes de los partidos quienes deciden quién irá en dicha lista. Esta forma de hacer política (el dedazo) crea servilismo y lealtad hacia el dirigente del partido. Y es por esta razón que los políticos no velan por los intereses de la población, ya que su trayectoria política no depende del electorado, sino de quien los pone en la lista. Este error garrafal de diseño alimenta y fortalece el ciclo de la tiranía y la corrupción.

Lo suyo es hacer el proceso electoral más detallado, implementando el voto uninominal tal y como se hace en países desarrollados con democracias sólidas. En otras palabras, es necesario que los ciudadanos puedan elegir por nombre y apellido a cada uno de sus futuros representantes por zona. Haciendo este cambio se consigue que los políticos mejoren la calidad de su discurso, que rindan cuentas y que velen por los intereses de sus constituyentes. Por otro lado, se logra que el votante independiente sea quien decida la balanza y se fortalece el rol de los medios de comunicación, cuya función es informar y mantener bajo un escrutinio constante a la clase política.

Cabe mencionar que el proceso electoral de Nicaragua se ha simplificado con el objeto de que el electorado no se confunda y así lograr la mayor cantidad de votos válidos. Es decir que se ha priorizado el voto masivo sobre el voto informado. Sin embargo, debido a su importancia y al hecho que de él dependen millones de vidas, urge rediseñar el proceso electoral para que proteja la democracia, la independencia de las instituciones y el estado de derecho.

La elección uninominal no solo garantiza el voto informado, sino que obliga a los partidos políticos a practicar algún tipo de democracia interna y genera una verdadera democracia representativa. Si queremos evitar futuras crisis humanitarias causadas por razones políticas, es urgente rediseñar las democracias de papel.

La autora es arquitecta.

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