El exilio de Carlos Fernando Chamorro

Noticiosamente, la entrevista de Solís pasó a un segundo plano con el anuncio de Carlos Fernando de que se exiliaba en Costa Rica

cansancio, Nicaragua

Un periodista más se va al exilio en Nicaragua y por ser el más connotado y además mi hermano, tengo doble razón para este artículo. Carlos hizo su anuncio en su programa Esta Semana, donde se había transmitió una larga entrevista exclusiva —la primera a un medio nicaragüense— con el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís, la cual también quiero comentar.

Noticiosamente, la entrevista de Solís pasó a un segundo plano con el anuncio de Carlos Fernando de que se exiliaba en Costa Rica, porque ante el recrudecimiento y la persecución de la dictadura de Ortega contra su persona, temía por su integridad física y su libertad. También para seguir ejerciendo el periodismo independiente.

Como ejemplo de lo que le podría ocurrir, quizás sin pensarlo, recordó el caso de los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau, quienes el pasado lunes 21 cumplieron un mes de estar presos e incomunicados en las cárceles del Chipote y sus estudios de 100% Noticias, así como los de Esta Semana, Esta Noche y Confidencial de Carlos Fernando, continúan arbitrariamente confiscados.

La ruta a Costa Rica de Carlos Fernando históricamente es un círculo vicioso que se repite cada cierto tiempo en Nicaragua debido a que nuestro país, desde que tengo uso de razón, hemos padecido dictaduras y Costa Rica ha sido nuestro refugio seguro y nuestro referente democrático. Gracias a Costa Rica, mi padre obtuvo refugio y su cédula de residencia permanente como asilado político el 23 de abril de 1957, cuando huyó desde San Carlos en un bote de remos por el río San Juan y su afluente, el río Medio Queso, hasta llegar al poblado de Los Chiles, Costa Rica.

De igual manera, yo seguí su camino en noviembre del año 1984 durante la primera dictadura de Ortega, declarando que culminaría mi exilio hasta que hubiera libertad de prensa en Nicaragua. Luché sin desmayo para alcanzarla hasta que regresé a vivir cuando en efecto se respetaron todas las libertades, a inicios de los 90 ya con mi madre en el poder.

Ahora el círculo vicioso de las dictaduras se repite con Ortega en la segunda edición de la “dictadura perfecta”, Carlos Fernando se exilia en Costa Rica y busca con sobrada razón asilo político. Antes de la caída de Somoza Debayle, el 19 de julio de 1979, también mi madre dejó su refugio en Costa Rica y viajó a Nicaragua en una avioneta que aterrizó en León con varios miembros de la Junta de Gobierno que estaban refugiados en Costa Rica.

Por espacio solo me referiré brevemente a la entrevista de Solís: queda claro que todos los juicios de los presos políticos son nulos, porque son precisamente de carácter político y los delitos que supuestamente les acusan fueron cometidos en un contexto político. Su pronta liberación y el regreso de la diáspora nicaragüense debe ser una precondición para un nuevo diálogo nacional y el principio de la verdadera reconciliación, tal como lo señaló Solís.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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