Hanna Gabriel muestra su plenitud: Más que una simple campeona mundial

Hanna Gabriel tiene una sonrisa en la que refleja su grado máximo de felicidad y plenitud, como boxeadora y como ser humano. Su carisma es natural y su encanto comienza en su amabilidad y paciencia

Hanna Gabriel tiene una sonrisa en la que refleja su grado máximo de felicidad y plenitud, como boxeadora y como ser humano. Su carisma es natural y su encanto comienza en su amabilidad y paciencia, hasta completarse en el ring con sus habilidades de campeona. Ha decidido defender su cetro mundial súperwelter (154 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en Nicaragua este sábado contra Sarah Dwyer. La tica es más que una simple boxeadora.

“Paso por mi mejor etapa”, apunta la campeona mundial, quien en sus declaraciones no solo se ve a una mujer de 36 años que pretende hacer historia en los entarimados, ella encuentra el modo de reflejar la importancia de la mujer en la sociedad. Su mensaje lo emite casi inconsciente y como ella misma dice: “a los hijos se les enseña con el ejemplo”, su legado principal es sembrar un modelo de empoderamiento. Ella ya tocó el fango y confiesa a Cristo como el ser supremo que le extendió la mano, ahora no solo tira golpes, también motiva.

La niña que pretendía llegar a ser campeona mundial y olímpica en atletismo cuando pequeña, sufrió una hernia en el disco. Su diagnóstico era “no volverá a practicar deporte”, le dijo su doctor. Entró en el cuarto oscuro y sinuoso de la depresión hasta encontrar en su papá el empuje de entrenar boxeo simplemente para bajar de peso. “Pesaba 206 libras y nunca pensé ser un símbolo del boxeo femenino. Pero Dios me ha llevado hasta aquí. El señor tiene grandes propósitos para mí. Ahora doy charlas motivacionales y se me han abierto puertas que nunca pensé tener. Soy feliz con la familia que tengo y espero seguir siendo una referente”, indicó Gabriel, casada con el excampeón interino de la AMB, Bryan Vásquez.

Gabriel admite ser más valorada en el exterior. “Nadie es profeta en su tierra. Hay gente que se preocupa por eso, pero cuando uno asume esa actitud tiende a victimizarse”, agrega. Tiene una hija de cinco años y es su principal motor. Quedó embarazada sin planificarlo y su hija nació por cesárea. “Mes y medio después ya estaba entrenando. Muchas mujeres piensan que cuando nace nuestra hija se acabaron nuestros sueños, que se acabó la vida. La mujer no tiene porqué sentirse culpable de nada, debe regresar a su ámbito de trabajo. Yo estaba peleando título mundial 10 meses después”, concluye.