Zona de Strikes: Edgar Martínez es sin duda un inmortal del beisbol

Edgar Martínez, un formidable bateador a través de 18 años de carreras, conectó también el batazo más importante en la historia de los Marineros

Jonathan Loáisiga

Edgard Rodríguez C.

Edgar Martínez ha sido uno de los mejores bateadores de cualquier época en las Grandes Ligas. Tras 18 campañas, resumió .312 de promedio y disparó 309 cuadrangulares con .418 sobre las bases.

Ganó dos títulos de bateo (.343 en 1992 y .356 en 1995), con siete Juegos de Estrellas y en diez ocasiones terminó sobre .300. En seis oportunidades sumó más 100 empujadas y ocho veces conectó más de 23 jonrones.

Pero fue un doble durante la Serie Divisional contra los Yanquis en 1995, lo que define la carrera del jugador boricua, quien tras diez años de espera, al fin entrará al Salón de la Fama del beisbol de Cooperstown.

En su primera visita a una postemporada, los Marineros habían quedado atrás 0-2 ante los Yanquis, pese a Edgar, Ken Griffey Jr., Jay Buhner, Tino Martínez, Mike Blowers y Randy Johnson en el equipo.

Sin embargo, después de remar contra la corriente, el equipo de Seattle empató la serie 2-2 y forzó un quinto y decisivo juego, el que perdía 4-2 al inicio del octavo episodio.

Y tras empatarlo 4-4 en el cierre de ese inning, se fueron a entradas extras. No obstante, al llegar al inning once los Yanquis se fueron arriba 5-4, luego de hit conectado de Randy Velarde.

Los Martineros, fundados en 1977 y solo con dos campañas con más victorias que derrotas (1991 y 1993) antes de 1995, no parecieron dispuestos a bajar los brazos y siguieron peleando.

Joey Cora inició el cierre del inning con infield hit por primera y le siguió Griffey Jr. con sencillo al centerfield, que colocó a Cora en tercera. Ese fue el escenario con el que se encontró Edgar aquel 8 de octubre de 1995.

Y frente al relevista Jack McDowell, Martínez disparó doble contra la pared del leftfield, que hizo girar el marcador a 6-5 y volvió el antiguo Kingdome de Seattle, un manicomio colectivo que aún hoy resuena.

“El doble” como se le conoce al tablazo de Martínez, se le considera el batazo más importante en la historia de la franquicia, a pesar de otras conexiones históricas también en ese conjunto.

El doble de Edgar no solo ayudó a ganar la primera serie de playoffs en la historia de Seattle, sino que contribuyó para que el equipo no se moviera a otra ciudad como lo consideraba en ese instante.

Aquel batazo creó un gran ambiente y se pudo obtener el respaldo financiero de la ciudad para la construcción de un nuevo estadio (antes Safeco Field, ahora T-Mobile Park) en el cual está plasmada la imagen del “doble” de Martínez.

Desde luego, Edgar es más que aquel toletazo. Es un ejemplo de perseverancia. Se impuso a un problema de estrabismo visual que le impedía incluso ver televisión, pero podía, evidentemente, ver bien los lanzamientos.

Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdRod16