Otro indicador pésimo

En toda severa crisis económica se esperaría que un bajón en la venta de vehículos nuevos se traduciría en más ventas de carros usados

Recientemente el Diario LA PRENSA ha publicado una serie de artículos demostrando lo delicada que está la situación de nuestro sector financiero. Esta mañana les ofrezco una toma alarmante de otro sector importante de nuestra economía. Me refiero al de automóviles y motocicletas.

2016 fue un año récord para la venta de vehículos en Nicaragua. Ese año se vendieron 19,560 vehículos nuevos en nuestro país. Quizás recordarán que a finales de ese año, vaticiné que este nivel de ventas era insostenible y que existía una burbuja en el sector. En mi mente, sin embargo, pensaba en una corrección de un 15 o 20 por ciento.

Nunca me imaginé lo que pasaría en 2018.

El año recién pasado comenzó normalmente. Pero a partir de los eventos de abril, las ventas se desplomaron.

Cayeron a tan solo 7,200 vehículos nuevos, representando una reducción de 63 por ciento. La última vez que vimos ese nivel de ventas en Nicaragua fue hace más de veinte años: 1997.

En toda severa crisis económica se esperaría que un bajón en la venta de vehículos nuevos se traduciría en más ventas de carros usados. Pero las cifras para vehículos usados también son desalentadoras. En 2018 importamos 5,175 vehículos usados versus 9,300 en 2017. Esto equivale a una reducción de 44 por ciento y confirma lo profunda que es la contracción que Nicaragua está viviendo.

Otra cosa que uno esperaría es que habría un gasto mayor en mantenimiento y repuestos. Pero esto tampoco ocurrió.

En este rubro también se dio una reducción fuerte: 30 por ciento. La venta de motocicletas nuevas también sufrió una “implosión”. En 2017 se vendieron 66,500 unidades. En 2018 ventas se contrajeron a 47,000 unidades, una caída de 30 por ciento.

¿Habremos tocado fondo? Hablando con un amigo conocedor del sector, las perspectivas para el año actual son pobres. Extrapolando ventas en el último trimestre de 2018 hacia 2019, la venta de vehículos podría andar por 3,000, una contracción adicional de aproximadamente 60 por ciento. Y en cuanto a motocicletas, podríamos estar viendo ventas de 15,500 unidades este año, 70 por ciento por debajo de 2018.

Concluyo con un par de reflexiones. Primero, con cifras tan malas como las que acabo de compartir —y que son igualmente devastadoras en otros sectores como el turismo y la construcción— ¿será posible que nuestra economía solo sufrió un achicamiento de 4 por ciento en 2018? Y, segundo, lo que sucedió en 2018 no necesariamente tiene que repetirse este año. La crisis económica fue causada por nuestra lamentable crisis política. Al poner en orden nuestra cosa pública, podremos rescatar la economía. Pero para que la recuperación sea rápida, tenemos que resolver la crisis política inmediatamente. ¡Hombros a la obra!

El autor fue diputado, presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional.