Madres de presos políticos denuncian más saña contra sus hijos

Sufren sangrado de nariz, diarrea, presión, y orinan sangre

presos políticos

El régimen orteguista ha acusado a a la mayoría de los presos políticos de terrorismo. LA PRENSA/ARCHIVO

Las madres de presos políticos procesados por protestar contra el régimen de Daniel Ortega siguen denunciando que sus hijos están enfermos y que en el Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro no los llevan a medicina forense ni les entregan los medicamentos que ellas les llevan.

“Es una negación completa a la salud”, dijo Lidia Pérez mamá de Franklin Rodrigo Artola García, uno de los atrincherados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua) en mayo de 2018.

Según Pérez, su hijo le manifestó que está sangrando de la nariz producto de la golpiza que le dieron en el Chipote, cuando fue capturado el 23 de septiembre en una casa de seguridad. Además, está orinando sangre y sufre convulsiones. “Me dijo que la semana pasada lo llevaron a medicina legal porque convulsionó, pero hasta ahora no se sabe el resultado de los exámenes que le hicieron y sigue enfermo.

La madre desesperada fue al sistema para hablar con alguna autoridad, pero le dijeron que el director estaba en una reunión y no la podía atender.

“Yo los hago responsables a ellos si mi hijo se muere”, dijo la madre muy preocupada.

Otro enfermo

Nidia del Carmen Tinoco sufre por el estado de salud de su hijo, Guillermo José Rodríguez, uno de los presos políticos del régimen orteguista. Ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Tinoco contó que Guillermo estuvo diez días con diarrea y tiene una crisis de presión alta.

Ella visitó a su hijo el pasado 22 de enero en la cárcel La Modelo; no lo logró abrazarlo ni acariciarlo porque él esta en una celda de máxima seguridad, y eso implica que sus visitas se desarrollan por medio de un vidrio y a través de un teléfono se pueden comunicar.

Sin embargo, eso no impidió que Tinoco percibiera la delgadez y ojeras de su hijo. Sus sospechas fueron confirmadas por él mismo, quien le aseguró que estuvo diez días con diarrea, y que cuando estaba demasiado cansado, le brindaron una pastilla enteroguanil.

También sufrió una crisis de presión alta; le relató a su madre, que golpeó fuerte la puerta de su celda para que lo atendieran, pero lo llevaron a revisión médica cuando ya se sentía débil, decaído. Él considera que el tratamiento que le entregaron no era muy adecuado porque se mareó. Su problema de presión no esta siendo bien tratado, dijo su madre.

Ella salió llorando de la visita con su vástago, y les expuso a los oficiales del penal que necesitaba hablar con el director del reclusorio para comunicarle sobre la situación de salud de su hijo, pero estos le dijeron que no había nadie con quien hablar. Sin embargo, ella logró comunicarse con un oficial de apellido Trujillo.

El preso político Rodríguez le explicó a su mamá, que a veces se alteraba porque les tocaba suplicar la atención médica a los oficiales. Ella, relató que le había dejado tratamiento, pero que no se lo han pasado.

Presos sordos

Otros presos políticos enfermos son el profesor Juan Bautista Guevara, de Ticuantepe, quien al parecer perdió la audición, Dilon Zeledón Ramos, también perdió la audición del oído derecho, ambos producto de la golpiza que les dieron en el Chipote.

Sus familiares han denunciado la situación de salud, pero aún no los llevan al médico.

Con la falta de asistencia médica para presos y presas políticas y otros reos condenados por delitos comunes, las autoridades penitenciarias violan el derecho a la salud, a la dignidad humana, contemplados en la Constitución Política de Nicaragua y la Ley Penitenciaria, explicó la abogada Yonarqui Martínez.